La Inversión Extranjera Directa (IED) destinada al sector de autopartes en México sumó 2,338 millones de dólares en 2025, una caída de 5.23% respecto al año previo, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía y de la Industria Nacional de Autopartes (INA).
El descenso refleja un freno en las decisiones de expansión de las empresas proveedoras, que durante los años recientes habían mantenido una tendencia constante de inversión para aprovechar la relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica.
El cambio de entorno ocurrió después de que México se consolidó como el principal proveedor de autopartes de Estados Unidos. Actualmente, el 87.2% de las exportaciones mexicanas de estos componentes tiene como destino el mercado estadounidense, según datos de la INA.
La elevada dependencia comercial respecto al vecino del norte convirtió a la industria mexicana en una de las más sensibles frente a cualquier modificación regulatoria o arancelaria dentro de Norteamérica.
La inversión entra en pausa
“Para este 2026 estimamos justamente que tengamos el mismo comportamiento del año anterior. Los anuncios, las inversiones y las ampliaciones esperemos verlas dentro de los meses que quedan”, comenta Julio Galván, gerente de estudios económicos de la INA.
La cautela no sólo responde a las dudas comerciales. Parte importante de la inversión realizada durante los años previos aún se encuentra en proceso de amortización, luego de que múltiples fabricantes destinaron recursos para ampliar capacidad productiva, automatizar líneas y acompañar la llegada de nuevas armadoras y plataformas de exportación.
Durante el auge del nearshoring, México captó proyectos vinculados a sistemas eléctricos, componentes electrónicos, estampado, interiores y autopartes de alto valor agregado, impulsados por la integración regional derivada del T-MEC y la necesidad de acercar la producción al mercado estadounidense.
Sin embargo, el endurecimiento del discurso comercial en Estados Unidos alteró la planeación de largo plazo. Las empresas comenzaron a contener nuevas inversiones mientras esperan mayor claridad sobre las futuras reglas del comercio regional.
La industria no enfrenta una caída en producción, pero sí un ajuste en las expectativas. En el primer bimestre de 2026, la fabricación de autopartes alcanzó 20,267 millones de dólares, un incremento de 9.35% respecto al mismo periodo de 2025.
Para Galván, este crecimiento responde parcialmente a la flexibilización que ha mostrado recientemente la relación comercial entre ambos países y a un tono menos agresivo en materia arancelaria desde Washington.
“Por la turbulencia que se tuvo el año pasado en los primeros meses, por obvias razones, hubo cautela en inversión, cautela en producción, cautela en demanda de autopartes, generando así una disminución dentro de los stocks de cada una de las empresas. A lo largo del tiempo estas empresas, las armadoras, han ido contemplando esta recuperación de sus componentes en stock, porque muchos de ellos están en un modelo Just-in-Time dentro de la línea de producción”, añade.
La dinámica del modelo Just-in-Time también explica parte de la recuperación productiva observada en el arranque del año. Tras reducir inventarios durante los meses de mayor incertidumbre, varias armadoras comenzaron nuevamente a reponer componentes y asegurar disponibilidad para mantener el ritmo de manufactura.