¿Qué es el venteo y por qué ocurre?
El gas natural se ha convertido en el principal combustible para la generación eléctrica en el país y también es utilizado por sectores manufactureros como el automotriz, acerero, cementero y químico.
Su producción tiene dos orígenes: lo que se conoce como gas asociado, es decir, aquel que proviene de campos o yacimientos petroleros en los que también se extrae petróleo crudo; y el gas no asociado, que viene de pozos exclusivamente de gas natural.
Justo en los campos con gas asociado es donde se presenta el mayor venteo o quema de gas, porque se prioriza la recuperación del petróleo y/o no se cuenta con infraestructura para la captura del gas.
Lo anterior responde principalmente a restricciones operativas y de infraestructura en las regiones terrestres Norte y Sur, según el más reciente informe financiero de la empresa.
Particularmente, en la Región Terrestre Norte influyeron la falta de infraestructura para el manejo de gas en el campo productivo Ixachi, los trabajos de mantenimiento en la estación de medición y compresión Papan, la inestabilidad en los sistemas de compresión y las operaciones de limpieza en gasoductos.
Mientras que en la Región Terrestre Sur, el menor aprovechamiento respondió a limitaciones en la capacidad de proceso del campo Bakté, restricciones de transporte, pérdidas de contención en infraestructura y corridas de limpieza en gasoductos.
Un impacto en los indicadores ambientales
El deterioro operativo también comienza a reflejarse en los indicadores ambientales de la empresa.
Al cierre del primer trimestre de 2026, las emisiones de dióxido de carbono equivalente de Pemex aumentaron 37.3% respecto al mismo periodo del año anterior, al alcanzar 20.1 millones de toneladas métricas.
Las emisiones de óxidos de azufre también crecieron. Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, el incremento fue de 14.4%, hasta alcanzar 385.2 mil toneladas.
Los resultados contrastan con las metas planteadas por la petrolera apenas dos años atrás. En marzo de 2024, Pemex presentó su Plan de Sostenibilidad, un documento con el que buscó mostrar una ruta de transición energética y reducción de emisiones.
Dentro de ese plan, la empresa estableció como meta reducir en 90% las emisiones de óxidos de azufre en sus centros procesadores de gas hacia 2030.
También se comprometió a alcanzar un aprovechamiento mínimo de 98% del gas natural en las instalaciones de exploración y producción, además de eliminar la quema rutinaria de gas.