La globalización tecnológica se consolidó en la década de 1990 con la apertura de mercados y la expansión del libre comercio. Sin embargo, distintos gobiernos han comenzado a replantear esa integración bajo esquemas de soberanía digital, con estrategias orientadas a reducir la dependencia tecnológica de potencias extranjeras, especialmente de China y Estados Unidos.
Europa ya muestra señales de ese viraje. Francia, por ejemplo, decidió abandonar plataformas estadounidenses como Microsoft y Zoom Communications por motivos de seguridad. En México, la discusión también comienza a trasladarse al terreno industrial y tecnológico.
La soberanía digital redefine el mapa tecnológico
En abril, Diego Flores, titular del sector de la Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, aseguró a Expansión que el país busca avanzar gradualmente hacia una mayor afinidad con proveedores tecnológicos de Norteamérica, aunque sin desplazar de manera inmediata las soluciones provenientes de China.
El debate ocurre en medio de una nueva etapa de tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China. Desde 2018, cuando Washington endureció las restricciones contra Huawei, la industria tecnológica comenzó a resentir un entorno de mayor proteccionismo y autosuficiencia tecnológica.
La reciente visita de Donald Trump a China, y su encuentro con Xi Jinping, reflejan los intentos por reducir parte de esas tensiones, aunque el sector de telecomunicaciones observa con cautela la posibilidad de una mayor fragmentación del ecosistema tecnológico global.
Para Hajj, el principal riesgo es que las decisiones políticas terminen debilitando los estándares abiertos que han permitido el crecimiento de la conectividad mundial durante las últimas décadas.
“La desglobalización y las tendencias hacia la soberanía digital representan tensiones para la industria y significan una nueva fragmentación. Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados”, señaló el directivo.
La dependencia asiática de las redes de telecomunicaciones
Las redes de telecomunicaciones operan a partir de componentes y tecnologías desarrolladas por proveedores de distintos países. Esa integración permite reducir costos, acelerar despliegues y mantener servicios interoperables entre operadores, plataformas y regiones.
Sin embargo, América Latina mantiene una fuerte dependencia de tecnología asiática. De acuerdo con información de BNamericas, alrededor de 54% de la infraestructura de telecomunicaciones de cuarta generación (4G) en México fue desarrollada con tecnología asiática, principalmente de Huawei.
El peso de los fabricantes chinos también se refleja en los resultados financieros de la industria. Huawei reportó que sus ventas en la región Américas crecieron 2.4% en 2025, hasta alcanzar 37,184 millones de yuanes, equivalentes a 5,380 millones de dólares.
En contraste, Ericsson registró una caída de 3% en su facturación en la región debido a menores ventas en América Latina, mientras que Nokia reportó ingresos por 784 millones de dólares, una disminución de 12%.
Hajj sostuvo que la coyuntura obliga a reflexionar sobre las consecuencias económicas de una eventual ruptura tecnológica entre bloques.
“Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados. Hay que evitar que se limiten las cadenas de suministro de tecnologías actuales y, sobre todo, proteger a los consumidores”, afirmó.