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América Móvil advierte riesgos de fragmentar la tecnología por temas geopolíticos

Daniel Hajj, CEO de la empresa, advirtió que la apuesta de distintos gobiernos por la soberanía digital puede afectar la interoperabilidad de las redes y elevar el costo de los servicios de conectividad.
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La industria de telecomunicaciones enfrenta presiones geopolíticas por la disputa tecnológica entre China y Estados Unidos. (Nicholas Shkoda/Getty Images)

Daniel Hajj, CEO de América Móvil, advirtió que el mundo atraviesa un proceso de desglobalización que comienza a modificar las reglas de la industria tecnológica y amenaza con fragmentar la interconectividad global, uno de los pilares de las telecomunicaciones.

El directivo alertó que la creciente tendencia hacia la soberanía digital —impulsada por tensiones geopolíticas entre bloques económicos— podría encarecer las redes de conectividad, alterar las cadenas de suministro tecnológicas y afectar la interoperabilidad de los servicios y encarecer el acceso de los consumidores a tecnologías asequibles.

“La industria está globalmente interrelacionada. Nuestra actividad es interconectable; por eso, nuestra agenda hacia adelante debe tomar en cuenta el nuevo entorno”, afirmó Hajj durante su participación en el foro M360 LATAM 2026.

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La globalización tecnológica se consolidó en la década de 1990 con la apertura de mercados y la expansión del libre comercio. Sin embargo, distintos gobiernos han comenzado a replantear esa integración bajo esquemas de soberanía digital, con estrategias orientadas a reducir la dependencia tecnológica de potencias extranjeras, especialmente de China y Estados Unidos.

Europa ya muestra señales de ese viraje. Francia, por ejemplo, decidió abandonar plataformas estadounidenses como Microsoft y Zoom Communications por motivos de seguridad. En México, la discusión también comienza a trasladarse al terreno industrial y tecnológico.

La soberanía digital redefine el mapa tecnológico

En abril, Diego Flores, titular del sector de la Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, aseguró a Expansión que el país busca avanzar gradualmente hacia una mayor afinidad con proveedores tecnológicos de Norteamérica, aunque sin desplazar de manera inmediata las soluciones provenientes de China.

El debate ocurre en medio de una nueva etapa de tensiones comerciales y tecnológicas entre Estados Unidos y China. Desde 2018, cuando Washington endureció las restricciones contra Huawei, la industria tecnológica comenzó a resentir un entorno de mayor proteccionismo y autosuficiencia tecnológica.

La reciente visita de Donald Trump a China, y su encuentro con Xi Jinping, reflejan los intentos por reducir parte de esas tensiones, aunque el sector de telecomunicaciones observa con cautela la posibilidad de una mayor fragmentación del ecosistema tecnológico global.

Para Hajj, el principal riesgo es que las decisiones políticas terminen debilitando los estándares abiertos que han permitido el crecimiento de la conectividad mundial durante las últimas décadas.

“La desglobalización y las tendencias hacia la soberanía digital representan tensiones para la industria y significan una nueva fragmentación. Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados”, señaló el directivo.

La dependencia asiática de las redes de telecomunicaciones

Las redes de telecomunicaciones operan a partir de componentes y tecnologías desarrolladas por proveedores de distintos países. Esa integración permite reducir costos, acelerar despliegues y mantener servicios interoperables entre operadores, plataformas y regiones.

Sin embargo, América Latina mantiene una fuerte dependencia de tecnología asiática. De acuerdo con información de BNamericas, alrededor de 54% de la infraestructura de telecomunicaciones de cuarta generación (4G) en México fue desarrollada con tecnología asiática, principalmente de Huawei.

El peso de los fabricantes chinos también se refleja en los resultados financieros de la industria. Huawei reportó que sus ventas en la región Américas crecieron 2.4% en 2025, hasta alcanzar 37,184 millones de yuanes, equivalentes a 5,380 millones de dólares.

En contraste, Ericsson registró una caída de 3% en su facturación en la región debido a menores ventas en América Latina, mientras que Nokia reportó ingresos por 784 millones de dólares, una disminución de 12%.

Hajj sostuvo que la coyuntura obliga a reflexionar sobre las consecuencias económicas de una eventual ruptura tecnológica entre bloques.

“Debemos cuidar que no se afecte el progreso alcanzado en protocolos estandarizados, abiertos y globalizados. Hay que evitar que se limiten las cadenas de suministro de tecnologías actuales y, sobre todo, proteger a los consumidores”, afirmó.

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El costo de fragmentar las redes de telecomunicaciones

La preocupación no es menor para los operadores de telecomunicaciones en América Latina, donde empresas como Huawei y ZTE han ganado terreno debido a que ofrecen infraestructura a costos más accesibles que sus competidores occidentales.

El bajo poder adquisitivo de los consumidores latinoamericanos ha llevado a muchos operadores a priorizar soluciones más económicas para expandir cobertura y mantener precios competitivos. Un eventual bloqueo o restricción a proveedores chinos implicaría una transición tecnológica compleja y costosa.

Incluso compañías con el tamaño de América Móvil enfrentarían retos financieros para sustituir infraestructura y adaptar sus redes a proveedores más caros, lo que eventualmente podría trasladarse a las tarifas de los usuarios.

Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información y especialista en telecomunicaciones, advirtió que obligar a las empresas a trabajar con proveedores de un solo bloque económico tendría impactos directos sobre los costos del sector.

“Los operadores trabajan no solo con proveedores chinos, sino también con empresas de Estados Unidos y Finlandia. Construir redes es complejo, y prohibir tecnología de compañías chinas específicas terminará elevando costos, como ocurrió en Reino Unido, donde se registró un retraso en el despliegue de red”, señaló el especialista.

La industria enfrenta ahora el desafío de equilibrar las exigencias de soberanía digital y seguridad tecnológica con la necesidad de mantener redes interoperables, eficientes y asequibles.

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