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Consumo de carne en México crece 4.5% pese a inflación y crisis por gusano barrenador

La industria cárnica mexicana mantuvo dinamismo en 2025 con cambios en hábitos de consumo, expansión de productos procesados y ajustes en la cadena de exportación hacia Estados Unidos.
Assortment of various raw meat
El consumo de carne registró un crecimiento de 4.5% a 11.3 millones de toneladas en 2025. (Foto: yulka3ice/Getty Images/iStockphoto)

La carne ha mantenido su lugar como una de las proteínas centrales en la dieta del país, incluso en un entorno de presión de precios, mayores costos laborales e inseguridad logística. Su consumo en México cerró 2025 con un de 4.5% para alcanzar 11.3 millones de toneladas, una señal de resiliencia en un mercado que ha debido ajustarse a incrementos en costos operativos y cambios en los hábitos de compra.

De acuerdo con el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), la expansión no fue homogénea entre proteínas. El pollo avanzó 3%, con 152,000 toneladas adicionales; el cerdo creció 7%, equivalente a 232,000 toneladas; y la carne de res aumentó 2.7%, con 61,000 toneladas más. El pavo, en contraste, fue la excepción al retroceder 10.2%, en un contexto de reconfiguración del consumo hacia opciones percibidas como más accesibles o versátiles.

“Llevamos tres años consecutivos creciendo a este nivel de más de tres puntos o cuatro puntos, lo cual es muy positivo”, dijo Macarena Hernández, directora general de Comecarne, al referirse al desempeño sostenido del mercado cárnico en el país.

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El crecimiento no solo se explica por volumen, sino también por cambios en la forma en que se consume. Ernesto Salazar, gerente de estudios económicos y comercio del organismo, explicó que el canal retail ha ampliado su oferta de productos con mayor valor agregado, desde carne seca en porciones individuales hasta nuevas variedades de salchichas, que han dejado de limitarse al consumo tradicional de hot dog.

En ese contexto, el consumo per cápita de productos envasados como jamones y salchichas alcanzó 9.4 kilos el año pasado, reflejando una preferencia creciente por soluciones prácticas en un entorno de presión inflacionaria y cambios en los hábitos de compra.

Aunque algunos segmentos de carnes frías muestran ajustes —especialmente en derivados de cerdo como jamón o chuletas—, la demanda general no ha mostrado señales de debilitamiento. Incluso categorías de menor precio relativo, como las salchichas avícolas, continúan expandiéndose.

“No vemos una caída por el tema de proteínas alternativas o vegetales. El consumo sigue creciendo”, señaló Salazar, al descartar una sustitución relevante hacia opciones no cárnicas dentro del mercado mexicano.

Consumo bajo presión de costos, pero con demanda firme

Detrás de esta resiliencia también persiste un entorno operativo más complejo para los productores. El incremento en costos laborales, energéticos, logísticos y de seguridad ha presionado los márgenes de la industria. La mano de obra representa ya entre 45% y 50% de los costos de producción, mientras que la inseguridad y los bloqueos carreteros han incrementado los gastos en transporte y seguros.

Ante este escenario, las empresas han optado por ajustar capacidad operativa y eficientar plantas con el objetivo de contener precios finales sin trasladar completamente los aumentos al consumidor. “Hoy tenemos la demanda, esa es la buena noticia. El reto está en seguir cubriéndonos en un entorno de mayores costos”, dijo Macarena Hernández.

Pese a este contexto, la industria cárnica ha logrado mantener un crecimiento moderado dentro de la economía nacional. En 2025, el PIB del sector avanzó 0.6%, un desempeño positivo frente a caídas en otros sectores como la construcción (-1%) y la manufactura (-0.5%).

En el frente externo, el dinamismo también ha encontrado soporte en el mercado de Estados Unidos. Mientras economías como Japón y Corea del Sur muestran señales de desaceleración en el consumo de carne, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos crecieron cerca de 10%, impulsadas por el envío de carne procesada en lugar de ganado en pie, lo que incrementa el valor agregado dentro del país.

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Gusano barrenador impulsa cambio en la cadena exportadora

La crisis por el gusano barrenador ha sido un factor determinante en esta reconfiguración. El brote ya ha costado a México alrededor de 1,850 millones de dólares en exportaciones de ganado hacia Estados Unidos, debido a restricciones que aún se mantienen parcialmente vigentes en la frontera.

El impacto, sin embargo, ha comenzado a redirigir la cadena productiva. Con la imposibilidad de exportar ganado en pie en condiciones normales, parte de la industria bovina ha optado por engordar y procesar los animales en territorio nacional antes de su envío como carne, lo que ha elevado el valor agregado local.

“Estamos combatiendo la enfermedad desde el SENASICA y con los productores. Sin embargo, continuamos con la restricción de las exportaciones hacia Estados Unidos. Todavía no hemos logrado la apertura y la regionalización de ciertos estados para permitir la exportación”, dijo Hernández.

A pesar de las restricciones, las exportaciones de carne de res hacia Estados Unidos crecieron 9.9% durante 2025, impulsadas por la demanda de ese mercado, que enfrenta ajustes en sus inventarios ganaderos. La tendencia incluso se aceleró en el arranque de 2026, cuando los envíos mexicanos crecieron más de 20% en el primer trimestre.

Para la industria, este cambio confirma una reconfiguración estructural: los becerros y vaquillas que antes cruzaban la frontera en pie ahora se engordan y procesan en México antes de exportarse como carne, integrando una cadena de mayor valor dentro del país.

“Es súper pertinente contar con políticas para importación cárnica que permitan un abasto sin restricciones logísticas y porque de alguna manera, eso repercute en los precios en los que industrias y los consumidores adquieren sus productos cárnicos”, señaló Hernández.

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