El crecimiento no solo se explica por volumen, sino también por cambios en la forma en que se consume. Ernesto Salazar, gerente de estudios económicos y comercio del organismo, explicó que el canal retail ha ampliado su oferta de productos con mayor valor agregado, desde carne seca en porciones individuales hasta nuevas variedades de salchichas, que han dejado de limitarse al consumo tradicional de hot dog.
En ese contexto, el consumo per cápita de productos envasados como jamones y salchichas alcanzó 9.4 kilos el año pasado, reflejando una preferencia creciente por soluciones prácticas en un entorno de presión inflacionaria y cambios en los hábitos de compra.
Aunque algunos segmentos de carnes frías muestran ajustes —especialmente en derivados de cerdo como jamón o chuletas—, la demanda general no ha mostrado señales de debilitamiento. Incluso categorías de menor precio relativo, como las salchichas avícolas, continúan expandiéndose.
“No vemos una caída por el tema de proteínas alternativas o vegetales. El consumo sigue creciendo”, señaló Salazar, al descartar una sustitución relevante hacia opciones no cárnicas dentro del mercado mexicano.
Consumo bajo presión de costos, pero con demanda firme
Detrás de esta resiliencia también persiste un entorno operativo más complejo para los productores. El incremento en costos laborales, energéticos, logísticos y de seguridad ha presionado los márgenes de la industria. La mano de obra representa ya entre 45% y 50% de los costos de producción, mientras que la inseguridad y los bloqueos carreteros han incrementado los gastos en transporte y seguros.
Ante este escenario, las empresas han optado por ajustar capacidad operativa y eficientar plantas con el objetivo de contener precios finales sin trasladar completamente los aumentos al consumidor. “Hoy tenemos la demanda, esa es la buena noticia. El reto está en seguir cubriéndonos en un entorno de mayores costos”, dijo Macarena Hernández.
Pese a este contexto, la industria cárnica ha logrado mantener un crecimiento moderado dentro de la economía nacional. En 2025, el PIB del sector avanzó 0.6%, un desempeño positivo frente a caídas en otros sectores como la construcción (-1%) y la manufactura (-0.5%).
En el frente externo, el dinamismo también ha encontrado soporte en el mercado de Estados Unidos. Mientras economías como Japón y Corea del Sur muestran señales de desaceleración en el consumo de carne, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos crecieron cerca de 10%, impulsadas por el envío de carne procesada en lugar de ganado en pie, lo que incrementa el valor agregado dentro del país.