Para el representante del sector, la discusión ya dejó de ser teórica. “¿Qué es lo que viene para el sector automotor? Viene un incremento de valor de contenido regional, donde ahora se incluye un valor de contenido estadounidense que al día de hoy no se tiene. Estados Unidos lo puso en la mesa, entonces vienen tiempos de muchos retos para el sector automotor”, comenta en entrevista con Expansión.
La propuesta más restrictiva en materia comercial enciende alertas particularmente en autopartes, una industria que encontró en la integración regional su principal motor de expansión. De acuerdo con los últimos datos de la Industria Nacional de Autopartes, el 44.67% de las importaciones globales de autopartes realizadas por Estados Unidos provienen de México, un salto importante frente al 29.82% registrado en 2007.
Más contenido estadounidense, menos espacio para proveedores mexicanos
La incorporación obligatoria de contenido estadounidense no solo modificaría el panorama para las plantas de autopartes. También obligaría a las armadoras de vehículos terminados a rediseñar cadenas de suministro, revisar contratos con proveedores y replantear estrategias de localización industrial.
“Estados Unidos ya lo puso en la mesa. México tiene que negociar bajar ese valor de contenido”, sostiene Bustamante.
El directivo considera que el foco de la negociación debe colocarse precisamente ahí. “Tiene que bajar de los porcentajes de contenido estadounidense, porque obviamente a mayor contenido estadounidense le vas acortando el mercado a la cadena de valor de México”, añade.
La discusión ocurre mientras las conversaciones alrededor del T-MEC avanzan hacia un terreno cada vez más incierto. Israel Morales, director nacional del Comité Relación MX-USA y Asuntos Internacionales de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), prevé que el acuerdo podría entrar en una etapa de revisiones permanentes.
“Sí, serían revisiones anuales, pero no de aquí a 10 años. A mí parece que esto no va a durar más allá del término del mandato del presidente Trump”, comenta Morales.
Para las empresas automotrices, el problema no es únicamente regulatorio. La incertidumbre también complica inversiones que normalmente se planean con años de anticipación.
“Las revisiones anuales a lo único que van a abonar es un poco la incertidumbre, la va a seguir inhibiendo o frenando de alguna forma”, advierte Morales.
Aunque considera que algunos sectores podrán adaptarse, reconoce que industrias como automotriz, autopartes y semiconductores estarán bajo presión para acomodar nuevas exigencias comerciales y pueden perder atractivo .