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La revisión del T-MEC amenaza al 44.67% de las autopartes que México vende a Estados Unidos

La revisión del T-MEC ya preocupa a armadoras y autoparteras. Nuevas reglas de origen podrían modificar inversiones, reorganizar cadenas de suministro y alterar décadas de integración manufacturera regional.
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Nuevas reglas de origen podrían modificar inversiones, reorganizar cadenas de suministro y alterar décadas de integración manufacturera regional. (Jens Schlueter/Getty Images)

La próxima revisión del T-MEC ya tiene una industria siguiendo cada movimiento con especial atención: la automotriz. Las propuestas impulsadas por Estados Unidos para endurecer las reglas de origen amenazan con modificar una cadena de suministro que tomó décadas construir y que convirtió a México en uno de los mayores centros de producción de vehículos y autopartes del continente.

La preocupación gira alrededor de una propuesta para elevar el Valor de Contenido Regional (VCR) de 75 a 85% y, además, establecer que hasta la mitad de ese contenido sea específicamente estadounidense. Para fabricantes de vehículos, productores de componentes y empresas de proveeduría, el cambio podría alterar desde estrategias de inversión hasta la ubicación futura de plantas.

“Quiere incrementar el valor de contenido regional de 75 a 85%, pero de ese 85%, el 50% tiene que estar hecho en Estados Unidos”, explica Alberto Bustamante, presidente de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz (Anapsa).

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Para el representante del sector, la discusión ya dejó de ser teórica. “¿Qué es lo que viene para el sector automotor? Viene un incremento de valor de contenido regional, donde ahora se incluye un valor de contenido estadounidense que al día de hoy no se tiene. Estados Unidos lo puso en la mesa, entonces vienen tiempos de muchos retos para el sector automotor”, comenta en entrevista con Expansión.

La propuesta más restrictiva en materia comercial enciende alertas particularmente en autopartes, una industria que encontró en la integración regional su principal motor de expansión. De acuerdo con los últimos datos de la Industria Nacional de Autopartes, el 44.67% de las importaciones globales de autopartes realizadas por Estados Unidos provienen de México, un salto importante frente al 29.82% registrado en 2007.

Más contenido estadounidense, menos espacio para proveedores mexicanos

La incorporación obligatoria de contenido estadounidense no solo modificaría el panorama para las plantas de autopartes. También obligaría a las armadoras de vehículos terminados a rediseñar cadenas de suministro, revisar contratos con proveedores y replantear estrategias de localización industrial.

“Estados Unidos ya lo puso en la mesa. México tiene que negociar bajar ese valor de contenido”, sostiene Bustamante.

El directivo considera que el foco de la negociación debe colocarse precisamente ahí. “Tiene que bajar de los porcentajes de contenido estadounidense, porque obviamente a mayor contenido estadounidense le vas acortando el mercado a la cadena de valor de México”, añade.

La discusión ocurre mientras las conversaciones alrededor del T-MEC avanzan hacia un terreno cada vez más incierto. Israel Morales, director nacional del Comité Relación MX-USA y Asuntos Internacionales de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), prevé que el acuerdo podría entrar en una etapa de revisiones permanentes.

“Sí, serían revisiones anuales, pero no de aquí a 10 años. A mí parece que esto no va a durar más allá del término del mandato del presidente Trump”, comenta Morales.

Para las empresas automotrices, el problema no es únicamente regulatorio. La incertidumbre también complica inversiones que normalmente se planean con años de anticipación.

“Las revisiones anuales a lo único que van a abonar es un poco la incertidumbre, la va a seguir inhibiendo o frenando de alguna forma”, advierte Morales.

Aunque considera que algunos sectores podrán adaptarse, reconoce que industrias como automotriz, autopartes y semiconductores estarán bajo presión para acomodar nuevas exigencias comerciales y pueden perder atractivo .

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La industria que más ganó con la integración ahora enfrenta el mayor ajuste

La manufactura automotriz mexicana construyó buena parte de su crecimiento alrededor de la integración regional impulsada desde el anterior TLCAN. Por ello, cualquier ajuste a las reglas de origen tiene efectos directos sobre producción, proveeduría y futuras inversiones.

“Si nos aumenta el valor de contenido nacional, entonces ahí cierra la pinza de obligarnos a mayor integración regional”, expone Morales.

Paulina Anciola, subdirectora de Estudios Económicos de Banamex, advierte que la incertidumbre podría prolongarse mucho más tiempo del previsto.

“Esto se puede seguir hasta por una década. Por 10 años podríamos ver revisiones anuales constantemente por las tres partes, mientras las tres partes quieran seguir con el acuerdo”, explica durante un conversatorio organizado por Mundi.

El escenario que hoy observa la industria automotriz dista del que impulsó la integración regional hace dos décadas. La discusión ya no se centra únicamente en mantener el tratado, sino en definir cuánto espacio conservará México dentro de una cadena de valor que ayudó a construir.

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