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Por qué Olinia, el miniauto eléctrico de la 4T, necesitará una ley propia para circular en México

Más allá de la autonomía y el precio, el proyecto enfrenta un desafío poco visible que podría definir cuándo y cómo llegará realmente a las calles.
Claudia Sheinbaum Olinia
Olinia no recibe un trato especial por ser eléctrico, compacto o estar limitado a una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora. (Presidencia/Cuartoscuro)

La presentación de Olinia marcó uno de los anuncios más ambiciosos del gobierno de Claudia Sheinbaum en materia de movilidad eléctrica. Durante el evento se dieron a conocer sus características, capacidad para transportar hasta seis personas y un precio estimado de 150,000 pesos.

Sin embargo, junto con las promesas de bajo costo surgió una pregunta que sigue abierta: cómo podrá comercializarse legalmente en México un vehículo que fue concebido para moverse a 50 kilómetros por hora cuando las reglas actuales fueron diseñadas para automóviles muy distintos.

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El problema comienza con la forma en que la ley clasifica a Olinia

La NOM-194-SE-2021 regula los dispositivos de seguridad obligatorios para los vehículos ligeros nuevos comercializados en México.

Según la propia norma, cualquier vehículo con un peso bruto vehicular de diseño de entre 400 y 3,857 kilogramos entra dentro de esa categoría.

Bajo esa definición, Olinia no recibe un trato especial por ser eléctrico, compacto o estar limitado a una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora. Para la regulación vigente forma parte del mismo grupo donde se encuentran sedanes, hatchbacks, SUVs y camionetas ligeras.

El vacío que deja fuera a los microautos urbanos

Aquí se encuentra el hallazgo más importante de la NOM. La regulación reconoce vehículos de pasajeros y camiones ligeros. También contempla vehículos especiales impulsados por electricidad, sistemas híbridos o gas. Sin embargo, esa clasificación únicamente distingue la fuente de energía utilizada y no crea requisitos diferenciados para vehículos urbanos de baja velocidad.

En ningún apartado aparecen categorías específicas para microautos, cuadriciclos urbanos o vehículos limitados a 50 kilómetros por hora. Como resultado, un vehículo diseñado para trayectos locales debe cumplir esencialmente los mismos requisitos regulatorios que modelos pensados para circular en carreteras y autopistas. Actualmente la ley no contempla un punto intermedio entre una motocicleta y un automóvil convencional.

Lo que exige la NOM y lo que Olinia ha presentado hasta ahora

La información oficial difundida por el proyecto sí muestra algunos de los elementos contemplados en la regulación.

Olinia menciona públicamente:

- Cinturones de seguridad para seis pasajeros.

- Llanta de refacción.

- Faros LED.

- Velocímetro digital.

- Indicadores en pantalla.

- Cámara de reversa.

- Frenos de disco delanteros.

- Sellado eléctrico para condiciones de lluvia.

- Batería de litio - ferrofosfato (LFP).

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Lo que le falta al Olinia

- Sistema antibloqueo de frenos (ABS).

- Control Electrónico de Estabilidad (ESC).

- Monitoreo de presión de llantas (TPMS).

- Recordatorio de uso del cinturón (SBR).

- Pruebas de impacto frontal.

- Pruebas de impacto lateral.

- Protección contra impacto lateral de poste.

- Bolsas de aire.

- Certificaciones estructurales asociadas a pruebas de choque.

Las pruebas de seguridad representan uno de los mayores desafíos

Cumplir con la norma no consiste únicamente en instalar componentes. Varios requisitos exigen acreditar cumplimiento mediante regulaciones internacionales y pruebas especializadas. Las pruebas de impacto frontal, lateral y de poste implican destruir vehículos durante los procesos de certificación.

A ello se suman validaciones de ingeniería, sistemas electrónicos y procesos de homologación que elevan significativamente los costos de desarrollo. Para un proyecto que busca llegar al mercado con un precio cercano a 150,000 pesos, dichos requisitos representan un reto adicional que no enfrentan de la misma forma los fabricantes de vehículos de segmentos más costosos.

Por qué el gobierno trabaja en una nueva categoría para Olinia

El gobierno federal trabaja en una nueva categoría de vehículos que permita comercializar propuestas como Olinia. La razón aparece al revisar la norma vigente: actualmente no existe una clasificación diseñada para vehículos urbanos de baja velocidad. Mientras esa categoría no exista, Olinia debe ser tratado regulatoriamente como cualquier otro vehículo ligero comercializado en México.

Crear una nueva clasificación permitiría establecer requisitos específicos para vehículos diseñados exclusivamente para trayectos urbanos, con velocidades limitadas y objetivos distintos a los de un automóvil convencional. Bajo ese esquema podrían definirse estándares de seguridad propios para este tipo de movilidad sin obligarlos necesariamente a cumplir exactamente las mismas exigencias pensadas para vehículos que circulan a velocidades mucho mayores.

Por esa razón, el futuro comercial de Olinia no depende únicamente de su batería, autonomía o precio. También depende de que México cree un marco regulatorio capaz de reconocer una categoría de vehículo que hoy simplemente no existe dentro de la legislación vigente.

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