Tecnología y comodidad también reflejan enfoques distintos. Mientras JAC y Geely incorporan sistemas de infoentretenimiento propios de un automóvil moderno, Olinia apuesta por una configuración más sencilla enfocada en resolver una necesidad básica de transporte.
Qué exige la NOM-194 y por qué Olinia necesita una regulación propia
Una de las diferencias más importantes entre Olinia y los vehículos eléctricos convencionales no está en la batería ni en la potencia, sino en la regulación que deberán cumplir para circular legalmente en México.
Actualmente, la NOM-194-SE-2021 establece los dispositivos de seguridad obligatorios para vehículos ligeros nuevos comercializados en el país. Su alcance abarca unidades con pesos de entre 400 y 3,857 kilogramos y exige acreditar pruebas de impacto frontal, lateral y de poste, además de incorporar sistemas de seguridad activa y pasiva.
Entre los requisitos obligatorios se encuentran los frenos ABS, el control electrónico de estabilidad (ESC), el monitoreo de presión de neumáticos (TPMS), bolsas de aire, recordatorios de uso de cinturón de seguridad y anclajes para sillas infantiles. Cumplir con estas disposiciones implica realizar procesos de certificación y pruebas de choque que elevan significativamente los costos de desarrollo y producción.
Ahí es donde aparece uno de los principales retos para Olinia. Roberto Capuano, responsable del proyecto, ha señalado que el vehículo fue concebido como un "vehículo de barrio", pensado para recorridos cortos y velocidades limitadas, por lo que considera que la regulación actual no distingue entre una unidad diseñada para circular a 50 km/h y un automóvil capaz de alcanzar velocidades de autopista.
Según la visión del proyecto, exigir a Olinia los mismos requisitos que cumplen vehículos como el JAC E10X o el Geely EX2 dificultaría mantener el precio objetivo de 150,000 pesos. Por esa razón, el gobierno trabaja en una categoría regulatoria específica inspirada en modelos utilizados en Europa para vehículos ligeros de baja velocidad, como las categorías L6 y L7, así como en esquemas similares a los Kei Cars de Japón.
Si esa regulación se concreta, Olinia podrá comercializarse bajo reglas distintas a las de un automóvil convencional. Esa diferencia es clave para entender por qué su precio resulta mucho más bajo que el de otros eléctricos del mercado, pero también por qué no puede compararse directamente con modelos como el JAC E10X y el Geely EX2 en términos de capacidades, seguridad y alcance de uso.