La apuesta contempla una inversión estimada de 2,100 millones de dólares y una capacidad de procesamiento y exportación de hasta 2.1 millones de toneladas anuales (MTPA) de gas natural licuado.
Detrás del proyecto está Ursus Energy, una empresa fundada en Querétaro en 2011 y especializada en el desarrollo de negocios, regulación, consultoría y comercialización de energéticos tanto en México como en mercados internacionales. La compañía ha participado en actividades de trading de petrolíferos y ahora busca incursionar en el mercado global de gas natural licuado.
Ursus Energy funcionará como un integrador. La construcción estará a cargo de Samsung E&A, que fungirá como controlador integral del proyecto, mientras que la tecnología para el tratamiento y licuefacción del gas será proporcionada por Honeywell. La meta es alcanzar la operación comercial hacia 2029.
Erick Sánchez Salas, socio y director general de Ursus Energy, explicó que la empresa ya analiza la comercialización del combustible en mercados internacionales donde tiene experiencia previa en la venta de petrolíferos.
“Se está buscando poder hacer un desarrollo rápido de la planta y, probablemente hacia 2029, estar alcanzando operación comercial. La ventaja es que se utiliza una tecnología modular, en realidad el tema es la estructura financiera compleja, la cual se ha buscado hacerse de la manera más inteligente, utilizar buenos partners y tener una estructura financiera del fondo neoyorquino Oppenheimer, a fin de alcanzar el capex de 2,100 millones de dólares hacia 2027”, dijo el directivo en entrevista con Expansión.
Una segunda vida para el gas de Pemex
El corazón del proyecto está en un recurso que actualmente no genera valor para la petrolera estatal.
Se trata del gas natural asociado que proviene de campos petroleros maduros, principalmente ubicados en regiones marinas y terrestres del sur-sureste del país. Durante años, Pemex ha inyectado nitrógeno en diversos yacimientos para aumentar la presión y mantener la extracción de crudo, una práctica que permitió sostener la producción petrolera, pero que terminó contaminando parte del gas natural presente en los campos.
El resultado fue un combustible que no puede utilizarse fácilmente para generación eléctrica o procesos industriales sin un tratamiento previo especializado.
Ante los altos costos para descontaminarlo y los grandes volúmenes involucrados, la solución recurrente para Pemex ha sido quemarlo o ventearlo, una práctica que implica pérdidas económicas y emisiones contaminantes.
Para Ursus Energy, ese gas representa una oportunidad de negocio. “El proyecto toma volúmenes de producción de gas natural que caen dentro del segmento que Pemex llama históricamente gas natural no aprovechado, es decir, el gas natural que viene sobre todo de las regiones marinas en el sur-sureste de México y las regiones terrestres y que básicamente se quema o se ventea”, expuso Sánchez.
La estrategia consiste en captar esos volúmenes, descontaminarlos y posteriormente convertirlos en gas natural licuado para exportación.