La dependencia que México busca reducir
El propio gobierno federal reconoce que alrededor de 75% del gas natural que consume el país proviene de importaciones directas desde Estados Unidos. De una demanda nacional cercana a los 9,000 millones de pies cúbicos diarios, unos 6,800 millones corresponden a gas importado.
Aunque esta dependencia se ha mantenido durante años, también ha generado ventajas. México tiene acceso al gas natural más barato del mundo, con precios promedio cercanos a los 3 dólares por millón de BTU. En contraste, mercados como el europeo o el asiático suelen registrar cotizaciones de entre 15 y 20 dólares por millón de BTU en condiciones normales.
“Lo hemos podido aprovechar justo gracias a esa infraestructura de transporte de gas natural, y eso ha generado la dependencia hasta en un 70%, porque lo que produce Pemex, en su mayoría lo consume Pemex, y para temas industriales, de generación y de consumo residencial o comercial prácticamente el 100% es de importación, y eso nos habla de la fuerte dependencia que se ha señalado en los últimos años”, explicó en entrevista.
Ante este escenario, Bejos considera indispensable que se concreten los planes anunciados recientemente por el gobierno federal para aumentar la producción nacional y ampliar la infraestructura de transporte de gas, con el objetivo de reducir gradualmente la dependencia de Estados Unidos.
Las proyecciones hacia 2035 apuntan a una demanda nacional de entre 12,000 y 15,000 millones de pies cúbicos diarios. Incluso si México logra elevar su producción hasta 8,500 millones de pies cúbicos por día, seguiría requiriendo importaciones, aunque en una proporción menor a la actual.
“Ahora se abre una conversación que llevaba ocho años cerrada completamente. Celebramos que se abra esa conversación y ahora el gran reto es la ejecución”, señaló.
Producción e infraestructura deben avanzar juntas
En abril, el gobierno presentó una estrategia para incrementar la producción de gas natural. El plan contempla una mayor explotación de yacimientos convencionales, pero también considera el aprovechamiento de reservas ubicadas en campos no convencionales, cuya extracción requeriría el uso de fracking , una posibilidad que aún permanece en análisis.
En paralelo, a inicios de mayo se dio a conocer un programa de fortalecimiento de la infraestructura gasífera que prevé inversiones por 140,905 millones de pesos.
De ese monto, 53,812 millones de pesos corresponderán a proyectos de centrales eléctricas y gasoductos de la CFE, mientras que el Cenagas destinará 87,093 millones de pesos al desarrollo, mantenimiento y rehabilitación de ductos y estaciones de compresión.