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“Puede causar accidentes aéreos”, la advertencia de los controladores por la sobrecarga laboral

Con apenas 1,000 controladores en activo, el sistema aéreo mexicano opera bajo presión. El gremio advierte riesgos operativos por jornadas extendidas y falta de contratación en aeropuertos del país.
Crisis de controladores aéreos: presión operativa y amenaza de huelga en plena antesala del Mundial
El Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo analiza un emplazamiento a huelga ante la escasez de personal, el aumento de operaciones y las crecientes presiones sobre la seguridad aérea. (gorodenkoff/Getty Images)

Los coros de “huelga, huelga” comenzaron a escucharse entre controladores aéreos mientras el país acelera preparativos para recibir millones de visitantes por el Mundial de Futbol. Detrás de la consigna hay una advertencia, que el sistema mexicano de navegación aérea opera con una plantilla insuficiente, jornadas extendidas y una presión creciente que, de acuerdo con el gremio, podría comprometer la seguridad operacional.

En México hay alrededor de 1,000 controladores aéreos, pero el número resulta insuficiente frente a las necesidades actuales del sistema. El Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (Sinacta) calcula un déficit de 520 plazas laborales, una brecha que ha obligado a parte del personal en activo a doblar e incluso triplicar turnos.

“Cada vez hay más servicios, hay más aeropuertos, más ampliaciones de horarios y somos menos controladores”, expone Alfredo Covarrubias, secretario general de Sinacta, en entrevista con Expansión.

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El dirigente sindical asegura que algunos trabajadores han llegado a permanecer más de 24 horas continuas en funciones. La situación, advierte, ha llevado al sistema de alertas “de amarillas a naranjas e incluso rojas”, en un contexto donde el tráfico aéreo continúa creciendo y la infraestructura aeroportuaria se expande.

La presión se incrementa rumbo al Mundial de Futbol, un evento para el que las autoridades prevén la llegada adicional de más de 5 millones de turistas. Mientras dependencias federales y operadores aeroportuarios aceleran obras y adecuaciones de infraestructura, los controladores consideran que las necesidades del personal operativo han quedado fuera de las prioridades.

“(Queremos) que se cumplan las condiciones de trabajo, es decir, que los turnos no sean dobles o triples como está ocurriendo”, dice Covarrubias.

Un sistema bajo presión

Desde este lunes, el gremio realiza su Asamblea Anual y se prevé que concluya este martes con la posibilidad de un emplazamiento a huelga. De concretarse, sería un hecho inédito para el sector en México y abriría un nuevo frente de presión sobre las autoridades aeronáuticas.

El sindicato contempla acudir al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje durante esta misma semana para formalizar el proceso. La medida surge luego de meses sin avances en las negociaciones con autoridades federales.

“El problema está en todo el país, pero hay aeropuertos pequeños donde solo hay dos o tres controladores, entonces, si se enferma alguno, pues el que queda solo tendrá que cubrir todos los turnos”, describe Covarrubias.

La problemática, añade el dirigente sindical, no se concentra únicamente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Terminales como Puerto Peñasco, Tampico, Puerto Vallarta y Los Cabos también enfrentan dificultades operativas derivadas de la falta de personal.

La labor de un controlador aéreo exige altos niveles de concentración. El monitoreo simultáneo de rutas, condiciones meteorológicas, uso de pistas, frecuencia de operaciones y separación entre aeronaves convierte cada jornada en una actividad de alta exigencia mental.

El desgaste acumulado por jornadas prolongadas es uno de los factores que más preocupan al gremio. Los controladores insisten en que el cansancio operativo puede convertirse en un riesgo para la seguridad aérea.

“Nosotros estamos levantando la voz para avisarle a la gente que al no tomarse esas medidas se genera un cuello de botella que puede causar accidentes y nos preocupa porque si hay víctimas, es muy malo y sería peor que puedan encargarle la responsabilidad a un controlador”, subraya Covarrubias.

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Alertas rumbo al Mundial

Los antecedentes internacionales han incrementado la preocupación dentro del sector. El 29 de enero de 2025, un choque entre un avión de American Airlines y un helicóptero militar en Washington dejó 67 personas muertas. De acuerdo con investigaciones preliminares, un controlador realizaba funciones correspondientes a dos posiciones operativas.

En México no se han registrado accidentes fatales asociados a esta problemática, pero sí incidentes que han encendido alertas dentro de la industria. Uno de los más relevantes ocurrió el 7 de mayo de 2022, cuando un avión de Volaris estuvo cerca de aterrizar en el AICM mientras otra aeronave permanecía en pista.

Para el gremio, estos episodios reflejan la presión creciente sobre un sistema que enfrenta mayores exigencias sin que la plantilla laboral aumente al mismo ritmo.

Las conversaciones entre el sindicato y las autoridades se mantienen estancadas desde enero. De acuerdo con Covarrubias, Sinacta ha sostenido reuniones con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y con la Secretaría de Hacienda, pero hasta ahora no existe una respuesta concreta sobre contratación de personal o mejoras laborales.

Los controladores sostienen que incluso Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano reconoce la necesidad de fortalecer al sector, aunque los recursos y decisiones administrativas no han avanzado con la velocidad que demanda la operación.

A la presión operativa se suman nuevas disposiciones regulatorias adoptadas por México para homologar estándares internacionales de seguridad, accesibilidad y eficiencia en la aviación civil. Las medidas incluyen mayores controles y evaluaciones médicas para el personal técnico aeronáutico.

Sin embargo, el sindicato considera que la implementación de estos requisitos ha terminado por desincentivar la profesión debido a los costos adicionales que deben asumir los propios trabajadores para mantener vigentes sus licencias y certificaciones.

“Con las nuevas disposiciones tenemos que estar pagando para trabajar, para poder revalidar nuestra licencia, para hacer exámenes médicos. Tenemos que hacer un doble pago a la dirección de medicina de transporte y también ir a unos laboratorios particulares para llevarle la información que nos requieren. Cada vez es más difícil”, explica Covarrubias.

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