El dirigente sindical asegura que algunos trabajadores han llegado a permanecer más de 24 horas continuas en funciones. La situación, advierte, ha llevado al sistema de alertas “de amarillas a naranjas e incluso rojas”, en un contexto donde el tráfico aéreo continúa creciendo y la infraestructura aeroportuaria se expande.
La presión se incrementa rumbo al Mundial de Futbol, un evento para el que las autoridades prevén la llegada adicional de más de 5 millones de turistas. Mientras dependencias federales y operadores aeroportuarios aceleran obras y adecuaciones de infraestructura, los controladores consideran que las necesidades del personal operativo han quedado fuera de las prioridades.
“(Queremos) que se cumplan las condiciones de trabajo, es decir, que los turnos no sean dobles o triples como está ocurriendo”, dice Covarrubias.
Un sistema bajo presión
Desde este lunes, el gremio realiza su Asamblea Anual y se prevé que concluya este martes con la posibilidad de un emplazamiento a huelga. De concretarse, sería un hecho inédito para el sector en México y abriría un nuevo frente de presión sobre las autoridades aeronáuticas.
El sindicato contempla acudir al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje durante esta misma semana para formalizar el proceso. La medida surge luego de meses sin avances en las negociaciones con autoridades federales.
“El problema está en todo el país, pero hay aeropuertos pequeños donde solo hay dos o tres controladores, entonces, si se enferma alguno, pues el que queda solo tendrá que cubrir todos los turnos”, describe Covarrubias.
La problemática, añade el dirigente sindical, no se concentra únicamente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Terminales como Puerto Peñasco, Tampico, Puerto Vallarta y Los Cabos también enfrentan dificultades operativas derivadas de la falta de personal.
La labor de un controlador aéreo exige altos niveles de concentración. El monitoreo simultáneo de rutas, condiciones meteorológicas, uso de pistas, frecuencia de operaciones y separación entre aeronaves convierte cada jornada en una actividad de alta exigencia mental.
El desgaste acumulado por jornadas prolongadas es uno de los factores que más preocupan al gremio. Los controladores insisten en que el cansancio operativo puede convertirse en un riesgo para la seguridad aérea.
“Nosotros estamos levantando la voz para avisarle a la gente que al no tomarse esas medidas se genera un cuello de botella que puede causar accidentes y nos preocupa porque si hay víctimas, es muy malo y sería peor que puedan encargarle la responsabilidad a un controlador”, subraya Covarrubias.