El repunte devolvió a Pemex a niveles de ingresos que no se observaban desde diciembre de 2024, cuando la empresa obtuvo 1,657 millones de dólares por sus exportaciones petroleras.
La mejora en las finanzas de la petrolera llegó en un momento en el que la empresa continúa enfrentando presiones por su elevado endeudamiento, menores niveles de producción y la necesidad de fortalecer su capacidad de refinación.
Detrás del incremento de los ingresos hubo dos factores: un mayor volumen de ventas al exterior y un entorno internacional de precios excepcionalmente altos.
Durante mayo, Pemex exportó un promedio de 513,373 barriles diarios de petróleo, cifra superior en 22.7% a los 418,284 barriles diarios comercializados en abril.
Aun así, el volumen exportado se mantiene lejos de los niveles observados un año antes. En mayo de 2025, las ventas al exterior de crudo mexicano ascendieron a 673,453 barriles diarios.
El conflicto en Medio Oriente elevó el valor del crudo
La recuperación de los ingresos ocurrió en medio de una fuerte volatilidad en los mercados energéticos internacionales.
La guerra iniciada por Estados Unidos contra Irán a finales de febrero alteró las expectativas de suministro mundial de petróleo y provocó un rápido incremento de las cotizaciones del crudo.
Los precios de referencia internacionales, el Brent y el WTI, pasaron de niveles cercanos a los 70 dólares por barril en febrero a aproximadamente 120 dólares por barril en abril.
La escalada también impulsó el valor de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME), referencia utilizada para las ventas de Pemex al extranjero.
El 27 de febrero, un día antes del inicio del conflicto, la mezcla mexicana se cotizaba en 63.46 dólares por barril. Dos meses después, al cierre de abril, el precio había escalado hasta 101.77 dólares por barril.
El aumento en las cotizaciones permitió que cada barril exportado generara mayores ingresos para la petrolera, amplificando el efecto positivo del incremento en el volumen de ventas. Sin embargo, el repunte podría ser temporal.
Ayer, la MME cerró en 68.12 dólares por barril, reflejando la disminución de las tensiones geopolíticas y la expectativa de que el mercado recupere gradualmente un mayor equilibrio entre oferta y demanda.