Solo en el primer trimestre del año, el mercado móvil registró la baja de un millón 23,000 usuarios de recarga. De ese total, Telcel concentró la pérdida de 482,000 clientes, mientras que AT&T registró la desconexión de 541,000 usuarios, de acuerdo con sus reportes operativos.
Banamex aseguró que aunque la CRT modificó el calendario de implementación del registro telefónico, no alteró los incentivos que sustentan la medida, debido a que el problema no radica en la forma en que se ejecuta el padrón, sino en su diseño, al advertir que, incluso si se lograra registrar la totalidad de las líneas de prepago, los grupos criminales seguirían teniendo mecanismos para evadir el sistema.
“El instrumento golpea al usuario legítimo que no necesitaba disuadir y no alcanza al criminal que dice perseguir. La salida requiere cambiar la pregunta: no quién usa la línea, sino a quién pertenece el aparato”, advirtió la entidad bancaria.
Al 25 de junio, apenas 63 millones de personas habían completado el proceso, equivalentes al 39.1% del universo estimado de líneas. De ese total, 40.2 millones corresponden a usuarios de prepago y 22.8 millones a pospago, lo que deja todavía 98 millones de líneas pendientes de vinculación, de acuerdo con datos de la Comisión.
La proyección del banco se alinea con la perspectiva de los analistas de la industria móvil. Adolfo Cuevas, experto en el sector y excomisionado presidente del extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), consideró que el nuevo esquema de CRT genera un trato desigual entre usuarios y aumenta el riesgo de que millones de líneas no alcancen a completar el proceso antes de su fecha límite, especialmente aquellas cuyo número termina en cero y que deberán registrarse antes del próximo 15 de agosto.
El especialista consideró que el plazo resulta insuficiente ante la persistente falta de información y la incertidumbre que rodea al procedimiento.
“Este nuevo criterio no es realista. Queda claro que falta información, incentivos, mecanismos para generar confianza en los usuarios, antes que simplemente amenazarlos con perder un derecho constitucional a la expresión, comunicación y acceso a información”, advirtió el exfuncionario del IFT.