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¿Cómo Geely pasó de fabricar refrigeradores a controlar Volvo, Lotus y participar en Mercedes-Benz y Aston Martin?

Detrás de su ascenso hay una serie de movimientos que transformaron a una empresa local en uno de los grupos automotrices más influyentes del mundo.
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En 2001, la armadora logró un hito histórico al convertirse en el primer fabricante privado incluido en el índice oficial de productores de automóviles de China. (Lauren DeCicca/Getty Images)

Durante décadas, las marcas automotrices más reconocidas del mundo estuvieron ligadas a Estados Unidos, Alemania, Reino Unido o Japón. Por eso resulta difícil imaginar que una empresa china que comenzó fabricando piezas para refrigeradores terminara comprando firmas históricas, invirtiendo miles de millones de dólares en la industria global y construyendo una presencia internacional que hoy alcanza múltiples continentes.

Detrás de esa transformación está Geely, una compañía cuya evolución cambió por completo su lugar dentro del sector automotriz.

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De fabricar piezas para refrigeradores a producir automóviles

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(Geely Tepepan citelis/Facebook)

La historia comenzó en 1986, cuando Li Shufu, también conocido como Eric Li, fundó la empresa en la ciudad de Taizhou, en la provincia china de Zhejiang. Tenía apenas 23 años y eligió el negocio de las piezas para refrigeradores después de detectar que existía una oportunidad comercial en ese mercado, según relata BBC World.

Aquella aventura empresarial nació con recursos limitados. El fundador provenía de una familia de agricultores y reunió su capital inicial gracias a sus ahorros como fotógrafo ambulante y a un préstamo familiar. Mucho antes de pensar en automóviles, incluso llegó a obtener ingresos recuperando plata y oro de maquinaria abandonada utilizando conocimientos relacionados con el revelado fotográfico.

Hacia 1989, los problemas comerciales y el contexto político que atravesaba China llevaron a dejar atrás el negocio de los refrigeradores. Tras estudiar ingeniería, Li Shufu exploró nuevas actividades económicas, primero en la construcción y después en la fabricación de motocicletas.

La entrada al mundo automotriz ocurrió en 1997 con una idea sencilla: fabricar vehículos que la población pudiera comprar. Un año después salió de la línea de montaje el Haoqing, considerado el primer automóvil de la compañía. Aquella transición no estuvo libre de obstáculos. Hubo intentos fallidos, problemas regulatorios y prototipos que nunca llegaron a comercializarse. Finalmente, en 2001, la armadora logró un hito histórico al convertirse en el primer fabricante privado incluido en el índice oficial de productores de automóviles de China.

El crecimiento que convirtió a una pequeña empresa china en una potencia automotriz

Con el reconocimiento oficial llegó una etapa de expansión acelerada. Para 2002, la firma ya aparecía entre los diez fabricantes más importantes de China, una posición impensable apenas unos años antes.

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Al año siguiente se creó formalmente Zhejiang Geely Holding Group, estructura que permitió ordenar y concentrar las distintas operaciones automotrices. Poco después, en 2005, la compañía comenzó a cotizar en la Bolsa de Valores de Hong Kong, un movimiento que le abrió nuevas posibilidades de financiamiento y crecimiento.

La consolidación continuó durante la década siguiente. En 2012 apareció por primera vez en la lista Fortune Global 500, mientras que en 2014 presentó el sedán insignia BoRui y adoptó la misión de marca “Making Refined Cars for Everyone”, traducida como “fabricar automóviles refinados para todos”.

Los resultados comenzaron a reflejarse en las cifras. Para 2020, el grupo había superado los 10 millones de vehículos vendidos a nivel mundial. Cinco años más tarde, esa cifra rebasó los 20 millones de unidades acumuladas, confirmando que el fabricante chino ya jugaba en otra liga dentro de la industria.

La compra de Volvo cambió para siempre la historia de Geely

Aunque el crecimiento dentro de China fue importante, el momento que transformó la percepción internacional de la compañía llegó en 2010.

Aquel año adquirió el 100% de Volvo Cars a Ford Motor Company. El acuerdo se firmó el 28 de marzo y quedó completado el 2 de agosto de 2010, convirtiéndose en una de las operaciones más relevantes realizadas por una empresa china dentro del sector automotriz.

Más allá del tamaño de la transacción, la compra tuvo un enorme impacto estratégico. Volvo aportó prestigio internacional, experiencia tecnológica y acceso a mercados occidentales donde la armadora asiática todavía tenía poca presencia.

Desde entonces, el fabricante chino dejó de ser visto únicamente como una empresa enfocada en vehículos accesibles y comenzó a posicionarse como un actor global capaz de administrar una de las marcas más reconocidas de Europa.

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Cómo llegaron Lotus, Mercedes-Benz, Aston Martin y otras marcas a su órbita

La adquisición de Volvo no fue un caso aislado. Durante los años siguientes, el grupo emprendió una agresiva estrategia de expansión internacional que amplió considerablemente su influencia dentro de la industria.

Uno de los movimientos más relevantes ocurrió en 2017, cuando adquirió el 49.9% de Proton, fabricante nacional de Malasia. Ese mismo año también obtuvo una participación de control del 51% de Lotus, la histórica marca británica de autos deportivos de lujo.

La ofensiva continuó con la compra total de Terrafugia, empresa estadounidense enfocada en tecnologías de movilidad aérea y autos voladores. Paralelamente, se convirtió en el mayor accionista de capital de AB Volvo, fabricante de vehículos comerciales, tras adquirir el 8.2% del capital y el 15.6% de los derechos de voto.

Otro paso importante llegó en 2018, cuando invirtió alrededor de 9,000 millones de dólares para adquirir una participación del 9.69% en Daimler AG, empresa matriz de Mercedes-Benz. Aquella operación no le otorgó control sobre la compañía alemana, pero sí lo convirtió en uno de sus accionistas más relevantes.

Más adelante formó una empresa conjunta 50-50 con Daimler para desarrollar la marca smart como una propuesta enfocada en vehículos eléctricos premium.

La expansión siguió avanzando. En 2022 compró una participación inicial del 7.60% en Aston Martin Lagonda, porcentaje que aumentó hasta aproximadamente 17% en 2023. Durante ese mismo periodo también firmó acuerdos de colaboración con Renault para el desarrollo de tecnologías relacionadas con trenes motrices.

Gracias a esas operaciones, la empresa construyó una red de marcas y participaciones que hoy incluye nombres como Volvo, Lotus, Proton, smart, Lynk & Co, Zeekr, LEVC y Aston Martin, además de sus inversiones estratégicas en Mercedes-Benz y AB Volvo.

Con información de Geely y BBC World.

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