De campesino a fundador de BYD: quién es Wang Chuan-Fu y cómo construyó al rival #1 de Tesla
Fundó BYD con 400 mil dólares prestados y 20 empleados; hoy controla una empresa con casi un millón de trabajadores y una fortuna de más de 25,000 millones de dólares.
BYD, la empresa creada por Wang Chuan-Fu, consolidó su expansión al controlar gran parte de la tecnología que utilizan sus vehículos eléctricos.(Cortesía/BYD)
Durante años, la conversación sobre autos eléctricos giró alrededor de Tesla y Elon Musk. Sin embargo, el avance de BYD ha cambiado ese equilibrio y obliga a mirar hacia otro perfil de empresario: Wang Chuan-Fu, un ingeniero que no surgió del ecosistema tecnológico, sino de la ciencia y la manufactura.
La historia no empieza en un auto. Empieza en una fábrica de baterías.
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Un origen rural que no anticipaba una empresa global
Bill Pugliano(Getty Images)
Wang Chuan-Fu nació en 1966 en una familia campesina en la provincia china de Anhui. Su trayectoria no estuvo ligada a negocios desde el inicio, sino a la investigación: estudió química metalúrgica y después se especializó en materiales en el Instituto de Investigación de Metales No Ferrosos de Pekín, donde incluso llegó a ocupar un cargo como subdirector.
Esa formación no lo llevó a crear una automotriz desde el inicio. Lo llevó a enfocarse en baterías, un componente que años después se convertiría en el núcleo de su ventaja frente a otros fabricantes, en una industria donde ese elemento define el costo y el desempeño de los vehículos eléctricos.
El inicio: 400 mil dólares prestados y 20 empleados
Tras trabajar como gerente general en una empresa de baterías durante un año y medio, Wang tomó una decisión que marcaría su carrera: pedir dinero prestado a un familiar para iniciar su propio negocio.
En 1995 fundó BYD con alrededor de 400,000 dólares y un equipo de 20 personas. La empresa no tenía relación con la industria automotriz. Su objetivo era fabricar baterías recargables y competir con productores japoneses, que en ese momento dominaban el mercado.
Dos años después, en 1997, ya producía baterías de ion-litio para teléfonos móviles, un mercado clave porque le permitió escalar producción, reducir costos y dominar un componente que después trasladaría a los autos.
Copiar, mejorar y abaratar: la estrategia que definió a BYD
Para competir en un sector dominado por gigantes, Wang no apostó por la innovación desde cero, sino por el análisis. Estudió patentes existentes y desarmó procesos de fabricación para entender cómo hacer baterías más accesibles.
Ese enfoque —copiar, mejorar y abaratar— se convirtió en una práctica constante dentro de BYD y permitió a la empresa crecer en un mercado donde el precio y la escala eran determinantes. No se trataba solo de fabricar, sino de hacerlo más barato que sus competidores.
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Años después, esa misma lógica se trasladó a los autos, donde el costo de la batería sigue siendo uno de los factores más importantes en el precio final del vehículo.
El salto a la industria automotriz no empezó con un diseño
La entrada de BYD al sector automotriz ocurrió a inicios de los años 2000, cuando la empresa tomó el control de un fabricante en dificultades. Para 2003 ya se posicionaba como un actor dentro de la industria, aunque sus primeros vehículos tardaron en consolidarse.
El diferencial no estuvo en el diseño del auto, sino en lo que lo hacía funcionar.
Mientras otros fabricantes dependían de proveedores externos, BYD comenzó a integrar procesos clave dentro de su operación. No solo ensamblaba vehículos: desarrollaba componentes. Esto le permitió reducir su dependencia de terceros y construir una base industrial propia desde etapas tempranas.
Con el paso del tiempo, la automotriz consolidó una estructura poco común en la industria. Produce baterías, fabrica componentes y ha desarrollado capacidad para construir incluso microchips, además de crear una filial —Fudi— que vende estos elementos a otras compañías.
Ese nivel de integración le permite controlar costos, reducir dependencias y responder con mayor rapidez en un mercado donde la cadena de suministro suele ser uno de los principales problemas. En términos simples, puede fabricar más partes de sus autos sin esperar a proveedores externos.
A eso se suma su diversificación: además de autos, produce autobuses eléctricos, baterías para dispositivos electrónicos y soluciones de energía, lo que le da múltiples fuentes de ingresos dentro del mismo ecosistema.
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Warren Buffett apostó por BYD con 225 millones de acciones
La inversión no solo aportó capital. También le dio una validación internacional que pocas empresas chinas del sector tenían en ese momento y la colocó en el radar de inversionistas globales.
El impulso del gobierno chino que aceleró su crecimiento
El crecimiento de BYD también está vinculado al entorno en el que opera. La empresa se benefició de políticas públicas en China enfocadas en reducir la contaminación, que obligaron a que una parte de las compras de vehículos estatales se realizara con autos eléctricos.
Ese impulso permitió acelerar su adopción en el mercado local y consolidar su expansión, en un momento en el que la industria aún estaba en desarrollo.
Ese crecimiento no solo transformó a la compañía. También convirtió a su fundador en uno de los empresarios más ricos del sector.
Wang Chuan-Fu acumula una fortuna estimada en 25,200 millones de dólares. La mayor parte proviene de su participación en BYD, donde posee alrededor del 29% de las acciones que cotizan en Shenzhen, tanto de forma directa como a través de estructuras de gestión.
En 2015, incluso vendió 25.7 millones de acciones y utilizó esos recursos para prestar dinero a sus propios empleados, con el objetivo de facilitarles la compra de títulos de la empresa, en una decisión poco común dentro de compañías de ese tamaño.
La decisión de dejar la gasolina y apostar todo a lo eléctrico
En 2022, BYD tomó una decisión que pocos fabricantes habían asumido de forma total: dejar de producir vehículos de gasolina. Se convirtió en la primera automotriz en apostar exclusivamente por modelos eléctricos e híbridos.
Esa decisión consolidó una estrategia que llevaba años en construcción y le permitió concentrar recursos en un solo tipo de tecnología.
Lo que explica el ascenso de Wang Chuan-Fu
El crecimiento de BYD no puede entenderse solo por la demanda de autos eléctricos. Responde a una lógica más profunda: construir desde la base tecnológica del negocio.
Wang Chuan-Fu no empezó diseñando vehículos, sino entendiendo cómo almacenar energía, cómo producirla a menor costo y cómo escalar esa producción. Ahí estuvo su ventaja antes de que el mercado volteara a ver los autos eléctricos como el futuro.
Ese enfoque le permitió pasar de una empresa con 20 empleados y capital prestado a controlar una compañía global y construir una fortuna de más de 25,000 millones de dólares.