La historia de la empresa mexicana que creó Carlos V y Chocolate Abuelita y terminó por desaparecer
Durante décadas fue una de las mayores chocolateras del país, creó marcas icónicas y llegó a expandirse por México. Su historia cambió con la llegada de capital extranjero.
En México hay varias marcas de chocolate que forman parte de la vida cotidiana. Entre las más famosas están Carlos V y Chocolate Abuelita. Sin embargo, la empresa que las creó ya no existe, pese a que en su momento fue uno de los gigantes de la industria chocolatera del país.
Así es. Aunque estas icónicas marcas mexicanas siguen vigentes y se venden en todo el país, su empresa matriz quedó en los libros de historia como una de las grandes compañías mexicanas que terminaron por desaparecer.
Esta es la historia de Fábrica de Chocolates La Azteca, una empresa que llegó a controlar hasta el 40% del mercado nacional del chocolate, pero que terminó vendida a manos extranjeras. La compañía desapareció, aunque sus marcas sobrevivieron y siguen siendo de las favoritas de los consumidores.
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La historia detrás de Fábrica de Chocolates La Azteca
Como se cuenta en la historia oficial , todo comenzó en 1919 en Orizaba, Veracruz. Ahí, los hermanos Francisco y Raymundo González Barragán, junto con Salvador Valencia, fundaron la Fábrica de Chocolates La Azteca, una pequeña empresa que, sin imaginarlo, terminaría convirtiéndose en uno de los nombres más importantes de la industria chocolatera mexicana.
Diez años después, en 1929, la empresa trasladó su fábrica a la colonia Morelos de la Ciudad de México, donde instaló sus operaciones principales. Desde esa zona, ubicada cerca de lo que hoy son las estaciones Tepito y Morelos de la Línea B del Metro, La Azteca inició una etapa de crecimiento que la llevaría a convertirse en una de las chocolateras más importantes del país.
El gran salto llegó con el lanzamiento de marcas que hoy forman parte de la memoria de millones de mexicanos. En 1939 nació Chocolate Abuelita, que años más tarde adoptó el rostro de la actriz Sara García y se convirtió en un ícono de las bebidas tradicionales. En 1944 apareció Carlos V, una barra de chocolate elaborada con leche en polvo y materias primas de mayor calidad, pensada para competir con los chocolates de mesa que dominaban la época.
En 1939 creó Chocolate Abuelita y en 1944 lanzó Carlos V, dos marcas que sobrevivieron a la empresa.(Facebook/Chocolate Abuelita)
Con esos productos como estandarte, La Azteca dejó de ser una fábrica regional para convertirse en la chocolatera más importante del país. A su portafolio también se sumaron marcas como Chocolates Presidente, Almon-Ris y Morelia Presidencial, con las que fortaleció su presencia en prácticamente todo el mercado mexicano.
El crecimiento de la compañía no pasó desapercibido. En 1970, la estadounidense The Quaker Oats Company compró La Azteca, aunque la empresa siguió operando con normalidad durante varios años. Incluso, en 1988, ya bajo el control de Quaker, adquirió Larín, otro histórico fabricante de dulces, una operación que reforzó todavía más su posición en el mercado.
Pero el panorama cambió por completo en la década de los 90. Una nueva venta terminaría por borrar el nombre de La Azteca del mapa empresarial mexicano, aunque las marcas que creó seguirían presentes en los hogares y supermercados del país.
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La llegada de Nestlé y el final de La Azteca
El nuevo cambio de dueño llegó en un momento complicado para México. En plena apertura comercial por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y tras la crisis económica de 1994-1995, La Azteca pasó a formar parte de otro gigante internacional: la suiza Nestlé.
En 1995, Nestlé compró Fábrica de Chocolates La Azteca a The Quaker Oats Company por 160 millones de dólares, una operación que terminó con la empresa mexicana como compañía independiente. De acuerdo con la revista Expansión , la adquisición convirtió a Nestlé en el nuevo líder del mercado nacional de chocolate y reforzó su estrategia de crecimiento en México.
La compra ocurrió cuando La Azteca aún era una compañía sólida. En 1994, antes de la venta, reportó ventas superiores a los 100 millones de dólares y mantenía una importante presencia exportadora, con envíos al extranjero durante las temporadas de mayor producción de cacao.
Para Nestlé, la operación significó quedarse con marcas que ya tenían un lugar en los hogares mexicanos. Tras la adquisición, Chocolate Abuelita, Carlos V y Larín se integraron a su portafolio, mientras que Avena 3 Minutos permaneció en manos de Quaker.
Aunque sus marcas sobrevivieron, la compra marcó el final de La Azteca como empresa. La chocolatera que durante décadas fue una de las más importantes de México desapareció del mapa empresarial, pero los productos que creó continúan vigentes hasta hoy.
Actualmente, Nestlé México se ubica en el lugar 34 del ranking 2026 de Las 500 empresas más importantes de México , elaborado por Expansión. En 2025, la compañía reportó ingresos netos por 146,100 millones de pesos y una plantilla laboral de 13,758 empleados.
Chocolate Abuelita y Carlos V continuaron produciéndose en México bajo el control de Nestlé.(Facebook/Carlos V)
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¿Dónde se producen ahora Chocolate Abuelita y Carlos V?
Aunque la fábrica que dio origen a estas marcas dejó de operar, la producción continuó en México bajo el control de Nestlé. La compañía suiza mantuvo la fabricación de dos de los chocolates más reconocidos de La Azteca dentro de su operación nacional.
En el caso de Chocolate Abuelita, desde 2021 las tabletas y el chocolate granulado se producen en las plantas de Nestlé en Toluca, Estado de México. Ahí continúa la elaboración de una marca que se convirtió en parte de las tradiciones de millones de familias mexicanas.
Carlos V también continúa fabricándose en México como parte del portafolio de Nestlé. La barra de chocolate creada por La Azteca en 1944 mantiene presencia en el mercado mexicano más de ocho décadas después de su lanzamiento.
La antigua fábrica donde comenzó esta historia ya no funciona como centro de producción. El inmueble ubicado en la colonia Morelos de la Ciudad de México fue transformado en un conjunto de departamentos, aunque conserva parte de su fachada original como un vestigio de la empresa que alguna vez fue una de las mayores chocolateras del país.
La desaparición de La Azteca es parte de una historia común entre grandes empresas mexicanas que cambiaron de manos ante la apertura económica del país. Aunque la compañía dejó de existir, sus marcas lograron algo que muchas empresas no consiguen: sobrevivir a sus dueños originales y mantenerse vigentes generaciones después.