Por mes, enero acumuló 897 tomas clandestinas, febrero registró 771 y marzo cerró con 895.
El llamado huachicol consiste en perforaciones ilegales en los ductos utilizados para transportar combustibles, como gasolinas y diésel, con el fin de extraerlos y comercializarlos de manera ilícita.
Sin embargo, el destino del combustible robado va más allá de su venta en carreteras o mercados informales. También abastece vehículos utilizados por grupos criminales y constituye una fuente adicional de financiamiento para las organizaciones delictivas, una actividad que incluso el gobierno de Estados Unidos ha identificado como una de sus principales líneas de negocio.
Una fuente consultada por Expansión, que solicitó el anonimato, aseguró que la expectativa es que las perforaciones ilegales continúen aumentando durante 2026 como consecuencia de la estrategia gubernamental para combatir otras modalidades de robo de combustibles.
“Desde el año pasado el gobierno intensificó los operativos contra el llamado huachicol fiscal. Hubo decomisos históricos de hidrocarburos e incluso se investigó a funcionarios de la Marina, además de gobernadores y legisladores señalados por presuntos vínculos con redes dedicadas a importar y comercializar combustibles de procedencia ilícita”, explicó.
A juicio de la fuente, la prioridad otorgada al combate del huachicol fiscal y al reforzamiento de las aduanas redujo la vigilancia en los tramos donde se extiende la red de ductos, lo que volvió a abrir espacios para el resurgimiento del huachicol tradicional.
Los estados donde más crece el huachicol
El robo de combustibles mediante perforaciones ilegales se concentra en 18 de las 32 entidades del país.
Hidalgo encabeza nuevamente la lista con 731 tomas clandestinas durante el primer trimestre de 2026, un incremento de 19.8% frente a las 610 registradas en el mismo periodo de 2025. Esto significa que, en promedio, el estado registra una perforación ilegal cada tres horas.
En segundo lugar se ubica Jalisco, con 578 tomas clandestinas, cifra 27.6% superior a las 453 reportadas un año antes. En la entidad también ocurre, en promedio, una perforación cada tres horas.
La tercera posición corresponde al Estado de México, donde el fenómeno prácticamente se duplicó. Entre enero y marzo se contabilizaron 189 tomas clandestinas, frente a las 95 del mismo lapso de 2025, un crecimiento cercano al 99%.
En contraste, entidades como Zacatecas, Yucatán, Tlaxcala, San Luis Potosí, Colima, Guerrero, Morelos y Nayarit, entre otras, no registraron tomas clandestinas durante el periodo.