El Estado de México ocupó la segunda posición nacional con 79 tomas clandestinas, un crecimiento de 43.6% frente a las 55 registradas un año antes. En tercer lugar se ubicó Veracruz, con 23 perforaciones ilegales, 35.2% más que las 17 reportadas en el primer trimestre del año pasado.
En total, el reporte del IGAVIM identifica la presencia de este delito en 11 entidades, aunque la mayor concentración se mantiene en tres estados.
“Puebla registró el mayor número de tomas clandestinas en ductos de gas LP durante este periodo, al concentrar el 52.51% del total nacional, seguido por el Estado de México y Veracruz”, señala el observatorio en su reporte.
El huachigás mantiene una tendencia al alza
El llamado huachigás consiste en la perforación y extracción ilegal de gas LP de los gasoductos para su comercialización en un mercado ilícito. Además de representar pérdidas económicas, la actividad implica un alto riesgo de explosiones, incendios e intoxicaciones debido al manejo del combustible sin protocolos de seguridad.
A nivel nacional se registraron 299 tomas clandestinas entre enero y marzo del año, lo que equivale a una nueva perforación cada siete horas con 19 minutos.
Por mes, las cifras muestran 96 tomas en enero, 91 en febrero y 112 en marzo, reflejando una tendencia ascendente durante el trimestre.
No obstante, el volumen aún se mantiene por debajo de las 401 tomas clandestinas registradas durante el cuarto trimestre de 2025, periodo en el que este delito alcanzó uno de sus niveles más elevados.
“Aunque este delito solo presenta registros en ocho entidades, es importante analizar los impactos acumulativos que genera en los delitos de alto impacto en los estados vecinos, así como el papel que desempeña para dar estabilidad a las economías delictivas”, señala el informe del IGAVIM.
El ducto Cactus-Tula-Guadalajara concentra el problema
Para Susana Cazorla, directora y socia fundadora de SICEnrgy, el fenómeno se concentra principalmente en el gasoducto Cactus-Tula-Guadalajara, uno de los sistemas de transporte de gas LP más importantes del país.
La especialista explicó que las perforaciones clandestinas provocan constantes interrupciones operativas debido a la pérdida de presión en el ducto.
“El ducto tiene paros constantes porque un día detectan una toma clandestina en un tramo y al siguiente aparece otra en un punto distinto. La pérdida de presión obliga a detener la operación por secciones. Es un problema permanente: las tomas clandestinas no han desaparecido, simplemente cambian de ubicación. En algunas zonas disminuyen, en otras aumentan, pero en conjunto el primer trimestre de este año muestra un incremento respecto al mismo periodo del año pasado”, señaló en entrevista.