La decisión respondió tanto a razones industriales como comerciales. Mazda necesitaba liberar capacidad en la planta que compartía con Ford en Tailandia para incrementar la producción de vehículos de pasajeros de mayor demanda, como la CX-30, destinados a mercados de Asia-Pacífico. Sin otra planta en ese país para fabricar pickups, encontró en Isuzu un socio que ya contaba con una camioneta completamente renovada y con una sólida reputación por su confiabilidad y eficiencia.
Desde entonces, Mazda adaptó la D-MAX a su lenguaje de diseño Kodo y la orientó hacia un público distinto, sin modificar su arquitectura mecánica.
La misma ingeniería
Las similitudes técnicas entre ambos modelos son evidentes.
Tanto la BT-50 como la D-MAX utilizan un motor turbodiésel de cuatro cilindros y 3.0 litros que desarrolla 188 caballos de fuerza y 332 libras-pie de torque, asociado a una transmisión automática de seis velocidades. En las versiones 4x4, ambos modelos incorporan un sistema de tracción con caja de transferencia electrónica.
Las capacidades también son prácticamente idénticas. La BT-50 ofrece una capacidad de carga útil de 900 kilogramos y puede remolcar hasta 3,500 kilogramos. En el caso de la D-MAX, Isuzu anuncia una capacidad de carga de hasta una tonelada, dependiendo de la versión, así como una capacidad de arrastre de 3.5 toneladas.
Equipamiento frente a versatilidad
Donde ambas pickups comienzan a diferenciarse es en su estrategia de producto.
Mazda decidió comercializar la BT-50 exclusivamente en la versión Signature 4x4, completamente equipada. La pickup incorpora elementos como acabados inspirados en el diseño Kodo, rines de aluminio con acabado negro, aire acondicionado automático, llave inteligente y un interior orientado al confort.
La estrategia, según ha explicado a Expansión Miguel Barbeyto, presidente de Mazda de México, consiste en ofrecer una pickup que complemente el portafolio de la marca sin competir en el segmento de trabajo o flotillas.
“Es un producto que complementa nuestro portafolio. No buscamos que sea un modelo de volumen, sino un vehículo que sume y atraiga a nuevos clientes”, explicó.
Isuzu, por el contrario, diseñó una oferta escalonada para distintos perfiles de clientes.
La D-MAX estará disponible en tres niveles de equipamiento: SE, HL y DX.
La SE Cabina Sencilla está enfocada en actividades como construcción, agricultura, logística y flotillas. Cuenta con tracción 4x2 y transmisión manual para privilegiar la capacidad de trabajo.
La HL Doble Cabina estará disponible con transmisión manual o automática y tracción 4x4. Incorpora pantalla táctil de ocho pulgadas con conectividad inalámbrica, cámara de reversa, rines de 17 pulgadas y bloqueo del diferencial trasero, buscando un equilibrio entre el trabajo y el uso personal.
La DX Doble Cabina, versión tope de gama, añade rines de aluminio de 18 pulgadas, transmisión automática y un paquete de asistencias avanzadas a la conducción (ADAS), que incluye control crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia y monitor de punto ciego.
Una diferencia en precio
Las diferencias también quedan reflejadas en el precio.
La Mazda BT-50 Signature 4x4 se comercializa en 829,900 pesos.
En tanto, la Isuzu D-MAX tendrá un precio de entre 550,000 y 792,000 pesos, dependiendo de la versión.
Así, la variante de entrada de la D-MAX cuesta casi 280,000 pesos menos que la BT-50, mientras que incluso la versión más equipada permanece por debajo del precio de la pickup de Mazda.
La diferencia responde principalmente al posicionamiento de ambas marcas. Mazda optó por ofrecer únicamente una versión premium, mientras que Isuzu busca atender desde empresas y flotillas hasta clientes que combinan el trabajo con actividades recreativas.
Dos estrategias comerciales
Mazda estima comercializar entre 3,000 y 3,500 unidades anuales de la BT-50. El objetivo no es convertirla en un vehículo de volumen, sino ampliar el alcance de la marca hacia consumidores que anteriormente descartaban Mazda por no contar con una pickup.
“Queremos que embone con nuestra red de distribuidores y ofrezca una experiencia acorde con lo que nuestros clientes esperan de Mazda”, señaló Barbeyto.
Para Isuzu, en cambio, la D-MAX representa su ingreso a un segmento en el que nunca había participado en México.
Después de más de dos décadas enfocada exclusivamente en vehículos comerciales pesados y medianos, la firma japonesa utilizará la pickup para ampliar su presencia en el mercado de vehículos comerciales ligeros y atender sectores como construcción, agricultura, logística, distribución de última milla y pequeñas empresas.
“Durante más de dos décadas nos hemos ganado la confianza de las empresas moviendo industrias enteras con nuestros camiones; hoy trasladamos exactamente esa misma ingeniería, resistencia y respaldo a una pickup comercial”, afirmó Hiroshi Ikegawa, presidente y director de Operaciones de Isuzu Motors de México.
La incorporación de la D-MAX forma parte del objetivo de la compañía de comercializar 10,000 vehículos anuales en México hacia 2030, respaldada por una red nacional de distribuidores especializados en motores diésel y una garantía de cinco años o 150,000 kilómetros.
Mismo origen, posicionamientos distintos
Ambas pickups se producen en Tailandia y comparten la mayor parte de su ingeniería. Sin embargo, el vehículo cumple funciones distintas para cada fabricante.
Mazda convirtió la D-MAX en una pickup enfocada al estilo de vida, con una única versión altamente equipada y dirigida a clientes que priorizan diseño y confort.
Isuzu, en cambio, aprovechó la experiencia de más de seis décadas desarrollando pickups para introducir en México una gama enfocada principalmente en productividad y uso profesional, sin dejar de ofrecer versiones con mayor equipamiento para quienes alternan el trabajo con actividades personales.
Aunque BT-50 y D-MAX nacieron sobre la misma plataforma, serán sus estrategias comerciales —más que sus diferencias mecánicas— las que definirán cuál de las dos logra conquistar un mayor espacio dentro del competido mercado mexicano de pickups.