Coca-Cola Femsa sube precios de refrescos ante mayores costos e impuestos
La embotelladora aplicó incrementos de entre uno y cinco pesos a diversas presentaciones, mientras tenderos reportan menores ventas y consumidores ajustan el resto de su canasta para mantener la compra de refrescos.
Los productos de Coca-Cola suben de precio. Los consumidores que compren estos productos en buena parte del centro, el Bajío y el sureste del país pagarán desde este 4 de agosto entre uno y cinco pesos más por diversas presentaciones, un ajuste con el que Coca-Cola Femsa busca compensar el incremento en los costos de producción y que, de acuerdo con pequeños comerciantes, ya comienza a modificar los hábitos de compra de las familias.
La embotelladora confirmó que aplicó un aumento de precios a parte de su portafolio de bebidas, argumentando el encarecimiento de los insumos utilizados para la elaboración de sus productos.
“En línea con el aumento del precio de algunos insumos usados para la elaboración de nuestros productos, nos vemos en la necesidad de aumentar los precios”, señaló el área de Comunicación Corporativa de la empresa.
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Los incrementos varían según la presentación. La Coca-Cola tradicional de 250 mililitros pasó de 12 a 14 pesos, mientras que la presentación de 355 mililitros aumentó de 22 a 23 pesos. En las presentaciones familiares, la botella de 1.75 litros pasó de 37 a 42 pesos.
Las versiones sin azúcar también registraron ajustes. La presentación de 350 mililitros aumentó de ocho a 10 pesos y la de 600 mililitros pasó de 18 a 20 pesos.
Los nuevos precios para los productos Coca Cola entraron en vigor el 4 de agosto ñ. (Foto: Anpec. )
El movimiento ocurre en un contexto de mayores costos para la industria de alimentos y bebidas y después de los ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que este año elevó la carga fiscal sobre bebidas saborizadas y otros productos de consumo masivo.
El aumento modifica el gasto de los hogares
Para los pequeños comercios, el alza no solo representa un reto operativo, sino también un cambio en el comportamiento de sus clientes.
Isabel Contreras, propietaria de una tienda de abarrotes en la colonia San Simón Tolnáhuac, en la Ciudad de México, asegura que las ventas han disminuido alrededor de 15% conforme aumentan los precios de los refrescos.
“Estamos vendiendo más producto retornable y, sobre todo, las presentaciones más chicas, que suben menos”, comenta.
Aunque el consumo de refrescos se mantiene, explica que las familias ajustan otros productos de su lista de compras para absorber el mayor gasto.
“Los clientes no dejan la Coca, pero ya no llevan galletas o quesos. Son unas por otras”, añade.
La presión alcanza a toda la canasta
El efecto también comienza a extenderse hacia otras categorías de consumo cotidiano.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Comercios (Anpec), afirmó que los tenderos observan un menor dinamismo en productos como embutidos, lácteos, helados, confitería, dulces y pan de caja, debido a que los consumidores priorizan los artículos considerados indispensables.
Durante una conferencia de prensa, el dirigente señaló que la inflación continúa siendo el principal desafío para los pequeños comercios.
Según datos de la Anpec, el 89.4% de los tenderos considera que el aumento generalizado de precios representa actualmente su principal problema.
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Además, 91.3% reportó incrementos en los precios de sus proveedores durante los últimos meses, situación que obligó a ocho de cada diez negocios a trasladar parte de esos aumentos al consumidor.
Sin embargo, el ajuste no ha sido suficiente para proteger la rentabilidad de los establecimientos.
El 82% de los comerciantes aseguró que redujo sus márgenes de ganancia para mantener sus operaciones, mientras que 40.6% percibe que sus clientes solo cuentan con recursos para cubrir aproximadamente la mitad de su gasto diario, cuyo ticket promedio oscila entre 50 y 200 pesos.
El IEPS acelera los incrementos
Para la Anpec, el ajuste en los refrescos se convirtió en uno de los primeros detonantes de una nueva ronda de incrementos en productos de consumo masivo.
“El IEPS vino con una escalada de precios; el refresco y los cigarros fueron el banderazo de salida de un aumento a otros productos”, afirmó Rivera.
El nuevo ajuste de Coca-Cola Femsa refleja cómo el aumento en los costos de producción y la carga fiscal continúa trasladándose gradualmente al consumidor final, mientras los pequeños comercios enfrentan la presión de mantener ventas en un entorno donde las familias redistribuyen cada vez más su gasto para absorber el encarecimiento de productos básicos.