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De Miniso a Mumuso, Yoyoso y ahora Daiso: la fórmula de las tiendas asiáticas para convertir la curiosidad en compras

El formato de tiendas asiáticas gana terreno en México con una estrategia que combina precios accesibles, amplio surtido y experiencias diseñadas para incentivar las compras por impulso.
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A nivel global, el negocio de las variety stores pasará de un valor estimado de 50,900 millones de dólares en 2025 a 75,000 millones de dólares en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 4%. (Foto: Expansión.)

Entrar a una tienda Miniso modifica la lógica de compra incluso antes de que el consumidor llegue a la caja. En los primeros estantes aparecen los productos de temporada que, en cuestión de días, pasarán a un segundo plano para dar espacio a nuevas mercancías. A lo largo de los pasillos, accesorios, artículos de belleza, productos para el hogar, juguetes, papelería, snacks y objetos con personajes conocidos compiten por captar la atención.

El modelo, conocido como variety store, se ha extendido en México con cadenas asiáticas como Miniso, Mumuso y Yoyoso, a las que ahora se suma la japonesa Daiso. Aunque sus propuestas tienen diferencias, comparten una fórmula basada en precios accesibles, un amplio surtido y una rotación constante de productos que busca que el consumidor entre por curiosidad y salga con artículos que no tenía planeado comprar.

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La llegada de Daiso al mercado mexicano pone de manifiesto el atractivo que tiene el país para este formato de retail, que también compite con conceptos como Hema o Ale-Hop. La disputa ya no se limita a ofrecer productos baratos, sino a conseguir que el consumidor visite las tiendas con frecuencia y encuentre algo nuevo en cada recorrido.

Ángel Méndez, académico y cofundador de la consultora Eichner & Méndez Financial Advisory, considera que las licencias de personajes son uno de los elementos que permiten a estas cadenas diferenciarse en un mercado donde sus propuestas pueden parecer similares.

“Apuestan por las licencias para posicionarse ante los consumidores, es lo que las diferencia porque son similares”, dice.

Las colaboraciones con franquicias como Harry Potter, Hello Kitty y personajes de Disney forman parte de esa estrategia. A ellas se suman productos novedosos, como cajas misteriosas y muñecos de peluche, que convierten el surtido en un mecanismo para estimular la curiosidad del consumidor.

El negocio está en la variedad

La amplitud del catálogo es uno de los principales activos de este formato. Las tiendas han dejado atrás una oferta concentrada en regalos y accesorios para incorporar categorías como belleza, cuidado personal, cocina, tecnología, alimentos, snacks, papelería y artículos para el hogar.

El objetivo es ampliar las ocasiones de compra y conseguir que distintos perfiles de consumidores encuentren algo dentro de una misma tienda. Para Evelyn Eichner, cofundadora de Eichner & Méndez Financial Advisory, la variedad también permite elevar el gasto durante una visita y aprovechar mejor el espacio disponible.

“La variedad es vital en el punto de venta porque primero va a fomentar la compra por impulso. Va a ofrecer múltiples opciones, tamaños y precios dentro de una misma categoría, y eso permite que el cliente gaste más en esa visita”, dice la experta.

El surtido cumple así una doble función. Por un lado, incorpora productos de alta rotación que atraen tráfico y, por otro, introduce novedades y artículos complementarios que pueden incrementar el ticket. La combinación permite aprovechar cada metro cuadrado y reducir las posibilidades de que el consumidor abandone la tienda sin encontrar algo que le interese.

La ampliación de categorías también ha cambiado el perfil del comprador al que se dirigen estas cadenas. Ya no se trata exclusivamente de tiendas para jóvenes, sino de espacios que buscan atender a familias y consumidores con necesidades distintas.

“No son solo para los jóvenes. También ahora las mamás pueden llegar, los papás pueden encontrar artículos, incluso herramientas o cosas para la computadora y la diversidad es el factor clave”, señala Ángel Méndez.

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Una tienda que cambia constantemente

La rotación del piso de venta es otro componente central de la estrategia. La distribución, los productos destacados y las colaboraciones cambian con frecuencia para conservar la sensación de novedad y provocar que el consumidor regrese.

La dinámica convierte la visita en una búsqueda permanente. El comprador puede acudir por un artículo específico, pero durante el recorrido encuentra productos que no había contemplado adquirir. La novedad funciona así como un incentivo para regresar y revisar qué cambió.

“En lugar de acudir únicamente cuando necesita un producto específico, el consumidor puede regresar para descubrir qué llega, qué cambió o qué colaboración está disponible”, dice Eichner.

Esta lógica beneficia especialmente a productos de bajo desembolso, para los cuales la decisión de compra puede ocurrir en cuestión de segundos. Un accesorio, un artículo de belleza, un juguete o un producto para el hogar no requiere necesariamente una planeación previa. La percepción de que se trata de una compra accesible reduce la barrera para llevarlo a la caja.

La tienda física frente a Temu, Shein y AliExpress

El auge de las plataformas digitales como Temu, Shein y AliExpress representa uno de los principales desafíos para las variety stores. Buena parte de los productos que comercializan estas cadenas también está disponible en internet y, en algunos casos, con precios competitivos y un catálogo mucho más amplio.

La respuesta de las tiendas físicas está en aquello que las plataformas digitales no pueden replicar de la misma manera: el descubrimiento presencial. Recorrer los pasillos, tocar los productos, comparar colores y texturas y encontrar mercancía que el consumidor no estaba buscando forman parte de la propuesta de valor.

“Las plataformas digitales pueden ofrecer mayor amplitud de catálogo, pero la tienda física mantiene la capacidad de convertir el paseo en una experiencia de compra”, dice Méndez.

El modelo convierte el establecimiento en algo más que un punto de distribución. La tienda funciona como un espacio de entretenimiento y descubrimiento en el que el consumidor puede explorar distintas categorías sin tener una intención de compra definida.

Para estas cadenas, esa característica resulta particularmente relevante en un entorno en el que el comercio electrónico ha acostumbrado al consumidor a comparar precios y productos antes de decidir. La apuesta de las variety stores consiste en hacer que la compra ocurra antes de que exista una búsqueda específica.

El desafío para las marcas será mantener esa capacidad de sorprender mientras aumenta la competencia dentro y fuera de las tiendas. Miniso, Mumuso, Yoyoso, Ale-Hop, Hema y ahora Daiso compiten por un consumidor que tiene más opciones y que puede encontrar productos similares en internet, pero también por convertirse en el lugar al que acude cuando quiere descubrir algo nuevo.

El potencial del formato explica parte del interés por este mercado. A nivel global, el negocio de las variety stores pasará de un valor estimado de 50,900 millones de dólares en 2025 a 75,000 millones de dólares en 2035, con una ta sa de crecimiento anual compuesta del 4%.

En México, la llegada de nuevos jugadores refuerza una tendencia que ya transformó la experiencia de compra. La fórmula no depende únicamente del precio, sino de combinar variedad, novedades, licencias y una tienda diseñada para que el consumidor recorra más pasillos de los que tenía previsto y termine comprando más de lo que buscaba.

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