Una tienda que cambia constantemente
La rotación del piso de venta es otro componente central de la estrategia. La distribución, los productos destacados y las colaboraciones cambian con frecuencia para conservar la sensación de novedad y provocar que el consumidor regrese.
La dinámica convierte la visita en una búsqueda permanente. El comprador puede acudir por un artículo específico, pero durante el recorrido encuentra productos que no había contemplado adquirir. La novedad funciona así como un incentivo para regresar y revisar qué cambió.
“En lugar de acudir únicamente cuando necesita un producto específico, el consumidor puede regresar para descubrir qué llega, qué cambió o qué colaboración está disponible”, dice Eichner.
Esta lógica beneficia especialmente a productos de bajo desembolso, para los cuales la decisión de compra puede ocurrir en cuestión de segundos. Un accesorio, un artículo de belleza, un juguete o un producto para el hogar no requiere necesariamente una planeación previa. La percepción de que se trata de una compra accesible reduce la barrera para llevarlo a la caja.
La tienda física frente a Temu, Shein y AliExpress
El auge de las plataformas digitales como Temu, Shein y AliExpress representa uno de los principales desafíos para las variety stores. Buena parte de los productos que comercializan estas cadenas también está disponible en internet y, en algunos casos, con precios competitivos y un catálogo mucho más amplio.
La respuesta de las tiendas físicas está en aquello que las plataformas digitales no pueden replicar de la misma manera: el descubrimiento presencial. Recorrer los pasillos, tocar los productos, comparar colores y texturas y encontrar mercancía que el consumidor no estaba buscando forman parte de la propuesta de valor.
“Las plataformas digitales pueden ofrecer mayor amplitud de catálogo, pero la tienda física mantiene la capacidad de convertir el paseo en una experiencia de compra”, dice Méndez.
El modelo convierte el establecimiento en algo más que un punto de distribución. La tienda funciona como un espacio de entretenimiento y descubrimiento en el que el consumidor puede explorar distintas categorías sin tener una intención de compra definida.
Para estas cadenas, esa característica resulta particularmente relevante en un entorno en el que el comercio electrónico ha acostumbrado al consumidor a comparar precios y productos antes de decidir. La apuesta de las variety stores consiste en hacer que la compra ocurra antes de que exista una búsqueda específica.
El desafío para las marcas será mantener esa capacidad de sorprender mientras aumenta la competencia dentro y fuera de las tiendas. Miniso, Mumuso, Yoyoso, Ale-Hop, Hema y ahora Daiso compiten por un consumidor que tiene más opciones y que puede encontrar productos similares en internet, pero también por convertirse en el lugar al que acude cuando quiere descubrir algo nuevo.
El potencial del formato explica parte del interés por este mercado. A nivel global, el negocio de las variety stores pasará de un valor estimado de 50,900 millones de dólares en 2025 a 75,000 millones de dólares en 2035, con una ta sa de crecimiento anual compuesta del 4%.
En México, la llegada de nuevos jugadores refuerza una tendencia que ya transformó la experiencia de compra. La fórmula no depende únicamente del precio, sino de combinar variedad, novedades, licencias y una tienda diseñada para que el consumidor recorra más pasillos de los que tenía previsto y termine comprando más de lo que buscaba.