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Nissan reduce a 30 meses el desarrollo de autos y apuesta por híbridos; eléctricos los hará con socios

Iván Espinosa, CEO de Nissan, detalló que la compañía recortó el tiempo de desarrollo de vehículos en 40% y recurrirá a socios para algunas tecnologías, mientras concentra esfuerzos en híbridos y e-Power.
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Iván Espinosa, CEO global de Nissan, durante un encuentro con periodistas de América Latina en la torre corporativa de Nissan en Ciudad de México. (Ivet Rodríguez )

Nissan ha tenido que replantear su operación global para hacer frente a una crisis financiera que se prolongó durante los últimos tres años, pero también a una industria automotriz que cambia a una velocidad inédita, con nuevos competidores, tecnologías y disrupciones geopolíticas que obligan a las compañías a reaccionar con mayor rapidez.

Iván Espinosa, CEO de Nissan a nivel global, explicó que la automotriz japonesa emprendió un proceso de reestructuración que implicó adelgazar su estructura de costos, reducir su tamaño y ganar flexibilidad para responder a un entorno en el que resulta cada vez más difícil anticipar las condiciones de los mercados.

“El problema que tenía Nissan antes de Re-Nissan es que éramos muy globales, pero teníamos mucho peso para poder reaccionar rápido”, dijo Espinosa durante un encuentro con periodistas de América Latina en la torre corporativa de Nissan en Ciudad de México.

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La transformación ya tuvo un efecto concreto en el desarrollo de vehículos. Nissan redujo 40% el tiempo necesario para desarrollar nuevos modelos a nivel global, una ventaja que la compañía considera clave para competir contra fabricantes que han acelerado de manera significativa sus ciclos de lanzamiento.

“Podemos lanzar productos a nivel global, es decir que pueden ir a cualquier mercado en el mundo, un full model change en 30 meses. Esa es la velocidad que tenemos ahora y es lo que estamos haciendo para hacer frente a estos nuevos competidores en el mundo”, afirmó.

La velocidad, explicó Espinosa, dejó de ser únicamente una ventaja operativa para convertirse en una necesidad estratégica. La automotriz ya no puede diseñar productos pensando que las condiciones del mercado permanecerán estables durante varios años.

“No sabes qué va a pasar en seis meses. Entonces, tienes que tener una velocidad que te permita reaccionar a todos estos cambios”, señaló.

La presión proviene tanto de la transformación tecnológica como de la geopolítica. La expansión de fabricantes chinos, los cambios en las políticas comerciales, los aranceles, las variaciones en los precios de las materias primas y los conflictos internacionales han hecho más complejo decidir qué vehículos desarrollar, dónde producirlos y a qué mercados destinarlos.

“Todos los días, cuando me despierto, hay algo nuevo en el mundo. Puede ser una guerra, puede ser que ahora el precio del petróleo se fue a no sé dónde. Hay mil cosas pasando todos los días”, dijo Espinosa.

Menos estructura, más capacidad de reacción

La estrategia forma parte de Re-Nissan, el plan de reestructura con el que la compañía busca fortalecer sus fundamentos financieros y operativos después de varios años de dificultades.

El programa tiene tres pilares: mejorar la eficiencia de la estructura de costos, redefinir la estrategia de mercados y productos y fortalecer las alianzas estratégicas.

Los primeros resultados financieros comienzan a mostrar el efecto de la estrategia. Nissan reportó una utilidad operativa de 488 millones de dólares durante el primer trimestre de su año fiscal y mantuvo su previsión de alcanzar 1,250 millones de dólares de utilidad operativa para el conjunto del ejercicio.

Espinosa aseguró que los ahorros obtenidos no provinieron de reducir la inversión necesaria para desarrollar los productos que Nissan necesitará en el futuro.

“Todos estos ahorros que logramos no los hicimos a base de cortar ningún tipo de desarrollo ni ningún tipo de inversiones para el producto en el futuro”, afirmó.

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La compañía, dijo, logró parte de las eficiencias mediante una modificación de sus procesos de desarrollo, una reducción de la complejidad y un uso más eficiente de sus recursos.

El resultado es una Nissan más pequeña, pero con una estructura diseñada para moverse con mayor rapidez. Esa flexibilidad también será utilizada para decidir qué tecnologías desarrollar internamente y cuáles incorporar mediante alianzas.

e-Power, híbridos y gasolina

En materia de producto, Nissan mantendrá una estrategia tecnológica diversificada. La compañía se enfocará en e-Power, híbridos y motores de combustión, mientras que para otras tecnologías recurrirá a socios y fabricantes chinos.

“Nos vamos a enfocar en e-Power , híbrida y gasolina, y para el resto vamos a estar trabajando con nuestros socios y partners”, explicó Espinosa.

La decisión responde a un mercado en el que la transición hacia la electrificación no avanza al mismo ritmo en todos los países. Las diferencias en infraestructura, regulación, poder adquisitivo y preferencias de los consumidores hacen que una sola tecnología no pueda responder a las necesidades de todos los mercados.

“La múltiple oferta que vemos en los mercados y las diferentes políticas y preferencias están haciendo que reaccionemos”, señaló.

La estrategia tampoco implica abandonar la identidad de la marca. Nissan seguirá desarrollando vehículos con un componente emocional, incluidos deportivos, como parte de su posicionamiento.

“Vamos a seguir trabajando en deportivos y emoción, porque es parte de nuestro DNA”, afirmó Espinosa.

La apuesta por una oferta tecnológica amplia se apoya en la experiencia acumulada por Nissan en electrificación. La tecnología e-Power ya superó las 40,000 unidades vendidas en América Latina y la compañía comenzó a introducir su tercera generación.

En México, además, Nissan incorporó e-4ORCE en X-Trail, mientras que la compañía prepara una ofensiva de nuevos productos y tecnologías para la región.

Nissan tiene la ambición de alcanzar 500,000 unidades vendidas anualmente en América Latina y para ello prevé lanzar seis nuevos modelos y tres nuevas tecnologías electrificadas durante los próximos 12 meses.

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China como socio tecnológico

La llegada de nuevos fabricantes chinos ha elevado la presión competitiva en mercados como Brasil y México, pero Nissan también pretende utilizar su experiencia acumulada en China para acelerar el desarrollo de productos.

Espinosa recordó que Nissan tiene más de 20 años de operación en ese país y que ha desarrollado vehículos en ciclos de alrededor de 24 meses.

“Entendemos muy bien estas tecnologías, entendemos la velocidad de China, entendemos la tecnología que tienen y estamos trabajando para implementarla en nuestros programas también”, dijo.

La automotriz espera incorporar productos desarrollados en China a su oferta latinoamericana, aprovechando tanto las capacidades tecnológicas de ese mercado como los estándares de ingeniería de Nissan.

La estrategia busca combinar la velocidad y las tecnologías desarrolladas en China con el conocimiento que Nissan posee sobre los consumidores de otros mercados.

México, pieza central

México ocupa un lugar particularmente relevante dentro de esta transformación. Espinosa, quien comenzó su carrera en Nissan Mexicana hace casi 25 años, señaló que el país es la cuarta operación más grande de Nissan a nivel mundial por ventas.

La compañía comercializó más de 270,000 vehículos en México durante el último año, un crecimiento de 7%. Además, acumula 60 años de producción en Aguascalientes y más de 17 millones de vehículos fabricados en el país.

México también concentra buena parte de las capacidades industriales necesarias para desarrollar vehículos: ingeniería, compras, manufactura y proveeduría.

En América Latina, Nissan opera en 39 mercados, cuenta con más de 750 distribuidores y más de 20,000 colaboradores. La región concentra 25% de la producción global de la compañía y genera 15% de sus ventas mundiales.

Además, 87% de los vehículos que Nissan comercializa en América Latina son producidos dentro de la propia región.

Para Espinosa, esa capacidad industrial representa una ventaja frente a la competencia que llega desde otros mercados.

“México es yo creo el mercado donde podemos tener más confianza para hacer frente a nuevos competidores”, sostuvo.

La presión comercial del T-MEC

La competitividad de México, sin embargo, dependerá también de las condiciones comerciales que prevalezcan en América del Norte.

Espinosa consideró necesario mantener un diálogo cercano con los gobiernos de México y Estados Unidos para preservar las condiciones que permitan fabricar vehículos competitivos y sostener nuevas inversiones.

“Necesitamos seguir trabajando muy de cerca con el gobierno mexicano y con el gobierno estadounidense para que las condiciones sean las apropiadas que aseguren producto competitivo frente al consumidor y una competitividad en el país que permita que sigamos invirtiendo de manera consistente”, afirmó.

La discusión es particularmente relevante para modelos fabricados en México y destinados al mercado estadounidense, ante una eventual mayor exigencia de contenido regional y las medidas arancelarias que han elevado los costos para la industria automotriz.

Para Nissan, mantener la competitividad de México no solo es una cuestión de exportaciones. También es una condición para preservar una plataforma industrial que abastece a distintos mercados.

La compañía considera que la combinación de manufactura, proveeduría, ingeniería y distribución que ha construido durante décadas constituye una ventaja que debe conservarse frente a la presión de los fabricantes chinos.

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