La estrategia llega después de varios años marcados por fuertes inversiones en electrificación, menores volúmenes de producción en diversos mercados y una demanda global que ha perdido dinamismo, factores que han presionado los márgenes de rentabilidad de buena parte de los fabricantes tradicionales.
En ese contexto, la utilización de la capacidad instalada se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria. De acuerdo con un análisis de Boston Consulting Group (BCG), una utilización cercana al 80% ha sido históricamente el umbral que permite absorber de manera eficiente los costos fijos y mantener la rentabilidad de una red de plantas.
Sin embargo, la consultora estima que las armadoras europeas operan actualmente con una utilización promedio cercana al 60%, alrededor de 20 puntos porcentuales por debajo del nivel considerado económicamente sostenible.
Ante ese escenario, cada vez más fabricantes optan por compartir instalaciones con otras compañías para elevar el volumen de producción y repartir los costos fijos de operación. El caso más reciente involucra a Ford y Geely. La automotriz china anunció la creación de una empresa conjunta para operar la planta de Valencia, una de las instalaciones más importantes de Ford en Europa, con capacidad para producir alrededor de 500,000 vehículos al año.
La alianza, sujeta a autorizaciones regulatorias, comenzará operaciones durante el primer semestre de 2027 y prevé iniciar la producción en 2028. Ford conservará una participación de 66% en la sociedad y Geely tendrá el 34%.
El plan contempla fabricar tres vehículos multienergía de la marca Ford y dos modelos eléctricos de Geely, compartiendo instalaciones y parte de los costos de desarrollo.
“Esta cooperación estratégica con Ford es un paso importante hacia la colaboración abierta y beneficia a ambas partes. Representa un hito en el desarrollo global de Geely Auto y consolidará aún más la presencia de la marca en Europa”, afirmó Alex Nan, vicepresidente de Geely Auto Group, citado en un comunicado.
Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, sostuvo que la estrategia permitirá aprovechar mejor una instalación cuya utilización había disminuido tras la reestructuración industrial de la compañía.
“Estamos creando un sistema industrial flexible y rentable junto a un socio capaz como Geely Auto. Juntos podemos aprovechar al máximo una gran planta con una excelente fuerza laboral y alcanzar el nuevo referente de costos de la industria”, señaló el directivo en el mismo comunicado.
La decisión coincide con una etapa de recuperación financiera para Ford. La compañía elevó por segunda ocasión en el año su pronóstico de utilidad operativa para 2026, al estimar un beneficio antes de intereses e impuestos de entre 10,000 y 11,000 millones de dólares, apoyada en una "mejor eficiencia industrial" y una sólida demanda de camionetas en Estados Unidos.
Durante el segundo trimestre obtuvo un EBIT de 2,500 millones de dólares, casi 20% superior al del mismo periodo del año anterior, aunque mantuvo presiones derivadas de aranceles e inversiones en electrificación.