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Ford, Nissan y Renault abren sus plantas a marcas chinas mientras crece alerta por exportaciones desde terceros países

Los acuerdos reflejan una nueva estrategia para monetizar capacidad ociosa, mientras Estados Unidos endurece el escrutinio sobre posibles vías de exportación de vehículos chinos desde terceros países.
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Directivos de Ford y Geely durante el anuncio de la empresa conjunta que compartirá la planta de Valencia, España, donde ambas compañías producirán vehículos a partir de 2028. (Cortesía)

Los fabricantes occidentales de automóviles están encontrando una nueva forma de rentabilizar sus plantas: abrir sus líneas de producción a competidores chinos.

En cuestión de semanas, tres anuncios confirmaron una tendencia que hasta hace poco parecía excepcional. Primero, Nissan informó que estudia fabricar vehículos de Chery en su planta de Sunderland, Reino Unido. Días después, Geely Auto anunció una empresa conjunta con Ford para producir vehículos en la fábrica de Valencia, España. Meses antes, Renault y Geely habían acordado fabricar vehículos conjuntamente en Brasil.

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La estrategia llega después de varios años marcados por fuertes inversiones en electrificación, menores volúmenes de producción en diversos mercados y una demanda global que ha perdido dinamismo, factores que han presionado los márgenes de rentabilidad de buena parte de los fabricantes tradicionales.

En ese contexto, la utilización de la capacidad instalada se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria. De acuerdo con un análisis de Boston Consulting Group (BCG), una utilización cercana al 80% ha sido históricamente el umbral que permite absorber de manera eficiente los costos fijos y mantener la rentabilidad de una red de plantas.

Sin embargo, la consultora estima que las armadoras europeas operan actualmente con una utilización promedio cercana al 60%, alrededor de 20 puntos porcentuales por debajo del nivel considerado económicamente sostenible.

Ante ese escenario, cada vez más fabricantes optan por compartir instalaciones con otras compañías para elevar el volumen de producción y repartir los costos fijos de operación. El caso más reciente involucra a Ford y Geely. La automotriz china anunció la creación de una empresa conjunta para operar la planta de Valencia, una de las instalaciones más importantes de Ford en Europa, con capacidad para producir alrededor de 500,000 vehículos al año.

La alianza, sujeta a autorizaciones regulatorias, comenzará operaciones durante el primer semestre de 2027 y prevé iniciar la producción en 2028. Ford conservará una participación de 66% en la sociedad y Geely tendrá el 34%.

El plan contempla fabricar tres vehículos multienergía de la marca Ford y dos modelos eléctricos de Geely, compartiendo instalaciones y parte de los costos de desarrollo.

“Esta cooperación estratégica con Ford es un paso importante hacia la colaboración abierta y beneficia a ambas partes. Representa un hito en el desarrollo global de Geely Auto y consolidará aún más la presencia de la marca en Europa”, afirmó Alex Nan, vicepresidente de Geely Auto Group, citado en un comunicado.

Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, sostuvo que la estrategia permitirá aprovechar mejor una instalación cuya utilización había disminuido tras la reestructuración industrial de la compañía.

“Estamos creando un sistema industrial flexible y rentable junto a un socio capaz como Geely Auto. Juntos podemos aprovechar al máximo una gran planta con una excelente fuerza laboral y alcanzar el nuevo referente de costos de la industria”, señaló el directivo en el mismo comunicado.

La decisión coincide con una etapa de recuperación financiera para Ford. La compañía elevó por segunda ocasión en el año su pronóstico de utilidad operativa para 2026, al estimar un beneficio antes de intereses e impuestos de entre 10,000 y 11,000 millones de dólares, apoyada en una "mejor eficiencia industrial" y una sólida demanda de camionetas en Estados Unidos.

Durante el segundo trimestre obtuvo un EBIT de 2,500 millones de dólares, casi 20% superior al del mismo periodo del año anterior, aunque mantuvo presiones derivadas de aranceles e inversiones en electrificación.

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Nissan busca elevar la utilización de sus fábricas

El movimiento de Nissan responde a una lógica similar. En junio, la empresa firmó un memorando de entendimiento no vinculante con Chery International UK para analizar la fabricación por contrato en Sunderland.

De concretarse el acuerdo, Nissan produciría vehículos de pasajeros de Chery a partir del ejercicio fiscal 2027, mientras la planta seguiría siendo propiedad de Nissan y conservaría a sus trabajadores.

“Este es un importante paso adelante para nuestras operaciones”, afirmó Massimiliano Messina, presidente de Nissan AMIEO, citado en un comunicado. “Estamos deseando colaborar con Chery International UK en los próximos meses para ultimar una solución que sea óptima para ambas compañías”.

La automotriz japonesa ya había anunciado previamente la consolidación de sus operaciones en una sola línea de producción para mejorar la utilización de la planta británica.

La reorganización no se limita a Europa. En enero, Nissan acordó vender a Chery SA su planta de Rosslyn, Sudáfrica, junto con una instalación de estampado cercana.

“Factores externos han tenido un impacto significativo en la utilización de la planta de Rosslyn y su viabilidad futura dentro de Nissan”, explicó Jordi Vila, presidente de Nissan África, citado en un comunicado. “Mediante este acuerdo podemos garantizar el empleo de la mayoría de nuestra plantilla y preservar oportunidades para nuestra red de proveedores”.

Renault y Geely llevan la manufactura compartida a Brasil

La tendencia también alcanzó a América Latina. En noviembre de 2025, Renault Group y Geely formalizaron una ampliación de su alianza estratégica en Brasil, mediante la cual la automotriz china adquirió una participación de 26.4% de Renault do Brasil.

Como parte del acuerdo, Geely obtuvo acceso a la infraestructura industrial y comercial de la filial brasileña para acelerar su expansión en el mayor mercado automotor de la región, mientras Renault mantuvo el control mayoritario de la operación.

La planta Ayrton Senna, ubicada en São José dos Pinhais, producirá vehículos de ambas marcas, al tiempo que Renault incorporará la plataforma de vehículos de nuevas energías de Geely para ampliar su portafolio de modelos de bajas y cero emisiones.

Para ambas compañías, el acuerdo busca elevar la utilización de la capacidad instalada y ganar competitividad mediante el aprovechamiento compartido de tecnología, producción y redes comerciales.

“Combinar nuestras fortalezas nos hará más competitivos, más innovadores y más ágiles en un mercado automotor que evoluciona rápidamente”, afirmó François Provost, director general de Renault Group, citado en un comunicado.

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Una expansión china con menor inversión

Para los fabricantes chinos, estas alianzas representan una vía de internacionalización con menores riesgos financieros.

En lugar de invertir miles de millones de dólares en nuevas fábricas, pueden aprovechar infraestructura existente, mano de obra especializada, proveedores consolidados y permisos industriales ya disponibles.

En el caso de Geely, el acuerdo fortalece una expansión internacional que avanza con rapidez. La empresa reportó ventas internacionales de 474,228 vehículos durante el primer semestre de 2026, un crecimiento anual de 158%.

El fenómeno también permite a las compañías chinas acercarse a los mercados europeos y latinoamericanos mediante producción local, reduciendo tiempos logísticos y la exposición a aranceles. Sin embargo, la tendencia también incorpora una dimensión política.

El factor geopolítico

Estados Unidos ha endurecido significativamente las restricciones para impedir que fabricantes chinos utilicen terceros países como plataforma de acceso a su mercado.

Además de mantener aranceles elevados para vehículos fabricados en China, Washington ha colocado la revisión del T-MEC como un espacio para reforzar las reglas de origen del sector automotriz y evitar que terceros países se beneficien indirectamente del tratado. En la primera ronda de revisión del acuerdo, Estados Unidos señaló como prioridad fortalecer las reglas de origen, el contenido regional y evitar el “free-riding” de terceros países sobre las cadenas de suministro norteamericanas.

En paralelo, el Senado estadounidense comenzó a discutir una legislación que ampliaría las restricciones a vehículos vinculados con fabricantes chinos, incluso cuando éstos sean producidos por empresas con participación accionaria relevante de capital chino, bajo argumentos de seguridad nacional y protección de cadenas de suministro.

Aunque los vehículos producidos en Europa o Brasil no tendrían automáticamente acceso preferencial a Estados Unidos, especialistas consideran que este tipo de alianzas podría convertirse en un tema relevante durante las futuras negociaciones comerciales si Washington interpreta que fabricantes chinos buscan utilizar instalaciones de terceros países para ampliar su presencia internacional.

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