La compañía sabe, sin embargo, que no todos los compradores podrán instalar un cargador en su domicilio. En algunos edificios existen restricciones de espacio o se requiere la autorización de la administración, por lo que Kia también está trabajando para ampliar las opciones de carga pública.
Para ello, la automotriz desarrolla infraestructura junto con Evergo y VEMO. En Monterrey ya cuenta con un hub con 60 conectores identificados con la marca y durante este año prevé abrir nuevos puntos en Ciudad de México y Guadalajara.
Los espacios no serán exclusivos para Kia, aunque estarán identificados con la marca y deberán aparecer en las aplicaciones de los usuarios para facilitar su localización.
Del EV6 que vende pocos al EV6 que ayuda a rescatar al EV3
La segunda lección que Kia busca resolver es la ansiedad de rango, el temor de quedarse sin batería antes de encontrar un cargador.
Para ello, la compañía decidió convertir precisamente al EV6, el modelo que representó su primer intento eléctrico en México, en parte de la solución. Kia adaptó una unidad para utilizarla como vehículo de asistencia capaz de transferir energía a otro eléctrico que se haya quedado sin carga.
El servicio forma parte de Kia Conecta y permitirá que el propietario del EV3 solicite asistencia cuando la batería esté próxima a agotarse.
Irving Juárez, integrante del equipo de campo del área de servicio posventa de Kia en México, explicó que el sistema aprovecha una función que ya permite utilizar la energía de la batería del vehículo para alimentar otros equipos, aunque en este caso se incorporó un regulador de voltaje y un convertidor para hacer posible la transferencia hacia otro automóvil.
La operación funciona como una especie de “pasar corriente” entre vehículos eléctricos. El EV6 adaptado llega hasta el punto donde se encuentra el EV3 y transfiere parte de su energía para que el conductor pueda continuar su trayecto.
Garantía de refacciones y menos costos de mantenimiento
De acuerdo con los cálculos de Kia, operar un vehículo eléctrico cuesta alrededor de 30 centavos por kilómetro, lo que representa hasta 80% menos que utilizar un vehículo equivalente a gasolina y alrededor de 40% menos frente a uno de sus competidores eléctricos, al considerar cuatro años y 80,000 kilómetros.
“Los eléctricos en general requieren mucho menor mantenimiento”, explicó Ruben Hoyo, gerente de Relaciones Públicas y Producto de Kia, quien señaló que la estrategia busca demostrar que un eléctrico puede ser una compra racional.
La empresa también quiere que el consumidor tenga mayor certidumbre cuando el vehículo necesite mantenimiento o una reparación.
Chávez sostiene que la red de distribuidores de Kia, que tiene presencia en todo el país, representa una ventaja frente a marcas que todavía están construyendo su infraestructura de posventa.
La compañía asegura que cuenta con personal capacitado, respaldo de la planta y una red de suministro de refacciones. En el punto más lejano del país, dice el directivo, una pieza puede tardar alrededor de cuatro días en llegar.
El objetivo es que la compra de un eléctrico no termine convirtiéndose en una experiencia complicada cuando el vehículo necesite servicio.
El EV3 también incorpora servicios de conectividad como Digital Key, llamadas de emergencia SOS y localización del vehículo, funciones que Kia comenzará a extender a otros modelos en los próximos meses.
Con todo ello, la automotriz intenta cambiar la conversación alrededor del eléctrico. Después de descubrir con el EV6 que un vehículo de alto desempeño y más de un millón de pesos podía quedar limitado a un nicho, ahora busca convencer a un público más amplio con una propuesta que incluye el automóvil, pero también la carga, la infraestructura y el servicio que lo acompañan.