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El día que Emilio Azcárraga Milmo regañó a un empleado por traer su gafete en el cinturón y terminó regalándole su Rolex

Un encuentro en el elevador de Televisa mostró la obsesión de “El Tigre” con la disciplina y terminó con un inesperado premio para un empleado.
En la fotografía del lado izquierdo aparece Emilio Azcárraga Milmo, conocido como “El Tigre”, destacado magnate mexicano de los medios de comunicación, quien dirigió el Grupo Televisa de 1972 a 1997.
La etapa de Azcárraga al frente de la compañía terminó transformando el tamaño y la influencia del negocio familiar. La fusión de Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México permitió unificar nuevamente el mercado televisivo bajo Televisa. (Archivo Histórico Excélsior)

Una regla aparentemente sencilla dentro de Televisa terminó provocando uno de los encuentros más peculiares entre Emilio Azcárraga Milmo y uno de sus trabajadores.

La escena ocurrió en las oficinas de Televicentro, cuando el empresario coincidió en un elevador con un empleado que llevaba su credencial de identificación en un lugar que consideraba inaceptable. Lo que comenzó como un regaño terminó convirtiéndose en una anécdota que retrata una faceta inesperada de “El Tigre”.

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El empleado llevaba el gafete en el cinturón

Varios trabajadores compartían el elevador cuando Azcárraga se fijó en uno de ellos. El hombre llevaba el uniforme amarillo utilizado por personal de escenografía o mantenimiento y tenía su gafete enganchada en el cinturón, en lugar de llevarla en el pecho o en el bolsillo del uniforme.

La escena que fue contada por Guillermo Ochoa en el podcast de Toño de Valdés . Según su relato, Azcárraga se dirigió al trabajador y cuestionó la forma en que llevaba la identificación.

“¿Para qué te di ese gafete?”, le preguntó el empresario, visiblemente molesto.

La versión registrada en el libro El Tigre: Emilio Azcárraga y su imperio Televisa conserva la misma esencia de la escena, aunque con una frase diferente: “¿Para eso te pago tanto? ¿Para que traigas el gafete ahí?”

Después de aquella frase, el ambiente dentro del elevador cambió por completo. El libro describe que “se hizo un silencio aterrador. El Tigre había rugido”.

Todo parecía indicar que el trabajador acababa de meterse en problemas. Sin embargo, su respuesta consiguió darle la vuelta a la situación.

Una respuesta inesperada cambió el regaño

En lugar de intentar justificarse con una explicación sobre el uniforme o la credencial, el empleado respondió con una ocurrencia que tomó por sorpresa a todos los presentes.

La tensión que había provocado el regaño desapareció y Azcárraga soltó una de sus características carcajadas.

Entonces ocurrió el giro que convirtió aquel momento incómodo en una historia que el trabajador difícilmente olvidaría.

Antes de bajar del elevador en su piso, Azcárraga se quitó el reloj que llevaba puesto y se lo entregó. Era un Rolex.

“Lo mereces”, le dijo al empleado.

Un gafete podía ser mucho más que una identificación

Para entender por qué aquel detalle provocó la reacción de Azcárraga Milmo hay que conocer el significado que tenía el gafete dentro de Televisa. De acuerdo con el libro, escrito por Claudia Fernández y Andrew Paxman, las credenciales debían portarse de manera visible, pero su función iba mucho más allá de identificar a los trabajadores.

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Aquellas credenciales debían llevarse “no sólo como identificación, sino como símbolo de orgullo”. Pertenecer a Televisa representaba formar parte de la compañía de medios en español más grande del mundo, por lo que el gafete llegó a convertirse en “el pasaporte y el emblema de honor” de sus empleados.

Milmo era especialmente estricto con esa norma. Incluso él mismo utilizaba su credencial en las instalaciones de Chapultepec, Televicentro y San Ángel. En ocasiones, según el libro, la dejaba deliberadamente dentro de su bolsillo para poner a prueba a los guardias de seguridad y después los reprendía por haberle permitido el acceso sin portar correctamente el gafete.

El hombre detrás del apodo “El Tigre”

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Emilio Azcárraga Vidaurreta, Emilio Azcárraga Milmo, y Emilio Azcárraga Jean. (televisa.com)

Aquella reacción encaja con una de las características más particulares de Emilio Azcárraga Milmo: su personalidad podía cambiar en cuestión de segundos. El libro lo describe como un hombre “famosamente ambicioso y amigable, generoso y amedrentador, nacionalista e internacionalista, leal y mujeriego”, además de “famosamente contradictorio”.

Ese contraste también aparece en la relación que mantenía con sus empleados. Su estilo de liderazgo podía ser intimidante y exigente, pero al mismo tiempo reconocía la lealtad, carácter y capacidad de responder bajo presión. La historia del elevador reúne ambas facetas en apenas unos minutos: primero aparece el empresario que exige disciplina absoluta y después el hombre que premia una respuesta ingeniosa con su propio reloj.

Azcárraga Milmo no llegó a dirigir Televisa en un momento sencillo. Nació el 6 de septiembre de 1930 y tomó el control del negocio familiar a los 42 años, después de la muerte de su padre, Emilio Azcárraga Vidaurreta, ocurrida el 23 de septiembre de 1972.

Al día siguiente de la muerte de su padre, Azcárraga acordó la fusión que daría origen a Televisa, empresa que comenzó formalmente sus operaciones el 8 de enero de 1973. Para entonces, su capacidad empresarial todavía era cuestionada por algunos dentro de su entorno.

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La competencia entre Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México, además, había provocado pérdidas para ambas empresas debido a la guerra por las tarifas publicitarias. Al mismo tiempo, el gobierno de Luis Echeverría presionaba al sector privado de la televisión después de adquirir Canal 13 y aumentar el impuesto a las televisoras.

De la duda sobre su capacidad al poder de Televisa

La etapa de Azcárraga al frente de la compañía terminó transformando el tamaño y la influencia del negocio familiar. La fusión de Telesistema Mexicano y Televisión Independiente de México permitió unificar nuevamente el mercado televisivo bajo Televisa.

Con el paso de los años, la empresa se expandió fuera de México y se convirtió en una gran productora y exportadora de contenidos, especialmente de telenovelas, con una fuerte presencia en el mercado hispano de Estados Unidos.

Su relación con el poder político también fue una parte central de esa etapa. Bajo su dirección, Televisa estrechó su alianza con el PRI y con la Presidencia de la República. El noticiario 24 Horas, conducido por Jacobo Zabludovsky, se convirtió en una pieza central de la manera en que la empresa manejaba la información nacional.

Ese era el hombre que podía encontrarse con un trabajador en un elevador, detenerse por la posición de un gafete y provocar un silencio absoluto con un regaño. Pero también era capaz de reírse cuando el empleado encontró la respuesta adecuada y, apenas unos segundos después, quitarse un Rolex de la muñeca para entregárselo.

Por eso la anécdota no termina realmente con el reloj. El episodio del gafete permite ver, en una sola escena, la mezcla de disciplina, intimidación, humor, generosidad y carácter que marcó la personalidad de Emilio Azcárraga Milmo, el empresario al que sus propios métodos terminaron dando el apodo de “El Tigre”.

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