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El plan de Emilio Azcárraga para llenar estadios: copiar al Harp Helú y vender algo más que futbol

El empresario considera que la operación de recintos como el Harp Helú ofrece pistas para que el futbol conecte con nuevos públicos.
Emilio Azcárraga Jean ya no dirige Televisa, pero hoy controla tres empresas enormes y millonarias
Azcárraga busca que el Estadio Banorte se convierta en un recinto capaz de atraer públicos más allá de los aficionados al futbol. (Foto: Hector Vivas/Getty Images)

Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Ollamani y heredero del imperio Televisa, señaló que el futbol mexicano podría aprender del modelo de negocio que se está implementando en el béisbol nacional para mejorar la experiencia de los aficionados y aumentar la asistencia a los estadios.

En su más reciente entrevista con TUDN , el empresario detrás del Club América y del Estadio Azteca, hoy Estadio Banorte, destacó que la operación de recintos como el Harp Helú, en la Ciudad de México, muestra algunas de las estrategias que podrían ayudar al futbol a atraer a más espectadores.

Aunque reconoció que no es consumidor de béisbol, Azcárraga Jean dijo que la manera en que esta organización ha trabajado para llevar a más aficionados al estadio ofrece un modelo que el futbol mexicano podría aprovechar.

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El modelo del Harp Helú que Azcárraga ve para el futbol

La principal lección que Azcárraga Jean identifica en el modelo del beisbol es que la asistencia al estadio no tiene que depender únicamente del interés por el partido, sino también de la posibilidad de vivir una experiencia que vaya más allá del encuentro deportivo.

El empresario puso como ejemplo lo que ocurre en el Estadio Harp Helú de la Ciudad de México , donde, desde su perspectiva, la experiencia que vive el aficionado dentro del inmueble se ha convertido en una parte importante de su atractivo.

Aunque dijo no ser consumidor de béisbol, consideró “impresionante” lo que los empresarios Alfredo Harp y Santiago Harp han construido alrededor del estadio.

Su lectura es que los aficionados que siguen este deporte acuden por el juego, pero también hay personas que pueden sentirse atraídas por todo lo que sucede alrededor del encuentro. Para el presidente de Grupo Ollamani, esa capacidad de convertir al estadio en un espacio de entretenimiento es una de las claves que el futbol mexicano podría adoptar.

“Creo que hay que lograr en el futbol lo mismo, que gente que no le va a los equipos que juegan, vayan por la experiencia, y ahí hay mucho que construir, el aficionado tiene que estar en el centro y por eso hay que darle buena competencia”, dijo.

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El Estadio Harp Helú es uno de los referentes que Emilio Azcárraga identifica para mejorar la experiencia de los aficionados. (Foto: Estadio Alfredo Harp Helú/Facebook)

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La experiencia como motor para atraer a más público

Azcárraga también llevó su análisis a la experiencia que dejó el Mundial 2026 en el Estadio Azteca. Desde su perspectiva, aquel torneo mostró que una buena combinación entre competencia deportiva y una experiencia atractiva puede aumentar el interés por acudir a un estadio.

Para el empresario, el reto del futbol mexicano es construir esa combinación de manera permanente: partidos competitivos y atractivos, pero también condiciones que hagan que la visita valga la pena por sí misma. La comodidad, la oferta de alimentos, el ambiente, la música y el entretenimiento alrededor del encuentro pueden convertir una jornada de futbol en una celebración.

La apuesta, sin embargo, va más allá de mejorar la experiencia de quienes ya son aficionados. Azcárraga plantea que el objetivo debería ser que incluso una persona que no sigue el futbol o que no tiene interés en los equipos que juegan encuentre suficientes razones para querer ir al estadio porque sabe que la va a pasar bien, independientemente del resultado. De esta manera, el partido sería el eje de una experiencia más amplia y no el único motivo para asistir.

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El Mundial fue el pretexto para renovar el Estadio Azteca, no el objetivo

La Copa del Mundo de 2026 ya terminó, pero para Emilio Azcárraga Jean el torneo nunca fue el destino final de la renovación del Estadio Azteca, hoy Estadio Banorte. El empresario explicó que el Mundial fue el pretexto para acelerar una transformación que consideraba necesaria para modernizar la infraestructura del inmueble y convertirlo en un activo capaz de generar valor durante las próximas décadas.

“Acabamos de realizar una renovación muy importante y todos piensan que fue por el Mundial, pero no fue así. Quiero decir que el Mundial fue simplemente una excusa”, señaló el presidente de Grupo Ollamani. La empresa destinó alrededor de 200 millones de dólares a los trabajos, que no se limitaron a las áreas que el público puede ver.

Azcárraga destacó que, detrás de los nuevos espacios y servicios, hubo una intervención en elementos fundamentales para el funcionamiento del estadio. “También se trata del drenaje y cómo deshacerse del agua, el césped, la cancha y los vestidores”, explicó.

La intención, dijo, fue construir un estadio de mayor calidad a partir de una renovación que atendiera tanto la experiencia del espectador como la infraestructura que hace posible operar el inmueble.

México-Portugal Estadio Banorte
La renovación del Estadio Banorte busca convertir al inmueble en un espacio para eventos deportivos y espectáculos durante todo el año. (Foto: Rogelio Morales Ponce / Cuartoscuro.com)

La apuesta después del Mundial para Emilio Azcárraga

Con la Copa del Mundo ya concluida, el reto para Grupo Ollamani es ahora rentabilizar una infraestructura que fue diseñada para tener una vida mucho más larga que el torneo. La estrategia contempla convertir al Estadio Banorte en un recinto multiusos, capaz de recibir eventos deportivos y espectáculos durante todo el año y no depender únicamente del futbol.

Azcárraga ha planteado llevar al inmueble competencias masivas de tiro con arco, partidos de exhibición de tenis sobre césped, encuentros de la NBA y grandes funciones de boxeo, incluido un posible combate protagonizado por Saúl “Canelo” Álvarez. El objetivo es aprovechar las condiciones de la nueva infraestructura para ampliar el calendario de eventos y atraer públicos distintos.

Pero el empresario también considera que la renovación del Estadio Banorte plantea un reto para toda la Liga MX. “Así que, si yo estoy haciendo esta inversión, todos deberían hacerlo”, dijo. Su planteamiento es que la modernización de los estadios debe convertirse en un esfuerzo colectivo: definir qué inmuebles cuentan con las condiciones necesarias para albergar partidos y cuáles requieren inversiones para alcanzar un estándar mayor.

En ese sentido, el Mundial fue el detonador de una inversión que trasciende al torneo. Mientras las operaciones directamente relacionadas con la Copa del Mundo representaron para Grupo Ollamani un impacto neto negativo de 813.1 millones de pesos , según su más reciente reporte trimestral, la modernización del estadio permanece como un activo de largo plazo.

Para financiar parte de los trabajos, Ollamani contrató un crédito de 2,100 millones de pesos con Banorte, cuyo capital comenzará a amortizarse mediante pagos semestrales a partir del 1 de febrero de 2027.

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