BMW comercializó 10,075 unidades de enero a julio, una caída de 6.5%. Mercedes-Benz vendió 5,213 vehículos, 18.2% menos, mientras que Volvo colocó 2,025 unidades, una disminución de 44.2%.
Audi fue una de las excepciones entre las marcas de mayor volumen, con 5,233 vehículos vendidos y un crecimiento de 3.9%.
La suma del mercado, sin embargo, cuenta otra historia. La definición de la AMDA incorpora otras marcas y modelos, por lo que los retrocesos de algunos de los principales jugadores son compensados por el crecimiento de otros participantes. El resultado es un segmento que, en conjunto, avanzó 9.7% en los primeros siete meses del año.
Las marcas que más crecieron
Alfa Romeo es el caso más extremo. Entre enero y julio pasó de vender 144 vehículos en 2025 a 276 este año, un crecimiento de 91.7%. Infiniti también avanzó a doble dígito, con un aumento de 18% y 741 unidades comercializadas.
Bentley, aunque con un volumen mucho menor, vendió siete vehículos, 16.7% más que un año antes. Lexus por su parte, colocó 1,630 unidades, un incremento de 4.9%.
El crecimiento no es un fenómeno aislado de 2026. Es el segundo año consecutivo en que el segmento registra un avance.
Entre enero y julio de 2025, las marcas de lujo vendieron 16,054 vehículos, 1.9% más que en el mismo periodo de 2024. En ese entonces, el mercado automotor total apenas crecía 0.3%.
La recuperación resulta todavía más evidente al mirar hacia atrás. En los primeros siete meses de 2024, las ventas de autos de lujo habían caído 6.6%, con 17,314 unidades comercializadas.
Las principales ciudades del país, Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla ,se encuentran entre los mercados con mayores volúmenes de comercialización.
La competencia china
La siguiente disputa podría ser todavía mayor. Así como los fabricantes chinos han ganado espacio en los segmentos de volumen durante los últimos años, la expectativa de la industria es que sus portafolios avancen gradualmente hacia vehículos de mayor precio y posicionamiento premium.
Por ahora, sin embargo, no hay señales claras de que el ritmo vaya a cambiar en lo que resta del año.
“En términos generales el cierre para este año no veo que vaya a suscitarse una variación significativa de lo que se ha venido mostrando en lo que va ya transcurrido y para los próximos años va a depender mucho, por un lado, de las condiciones generales de la economía, pero también de las condiciones de la oferta en términos de lo que ocurra”, agrega Rosales.