El impulso de ese mercado, sin embargo, tuvo un componente que perdió fuerza este año: los cambios arancelarios. Desde el 1 de enero de 2026, los automóviles fabricados en países con los que México no tiene un tratado de libre comercio, entre ellos China, India, Tailandia e Indonesia, enfrentan aranceles de hasta 50%.
“Para este año sí estamos proyectando un volumen más conservador, porque precisamente el tema del año récord y del incremento del volumen en 2025 no se debió a una producción que haya incrementado, sino que fue por el tema de los aranceles”, comentó Carolina Orozco, encargada del área comercial de SSA México, a petición de Expansión durante una reunión con medios de comunicación en la terminal.
Retener a los clientes
La menor llegada de vehículos obliga al puerto a mirar más allá del negocio automotriz y reforzar su estrategia para retener carga, inversión y empresas que encuentran en Lázaro Cárdenas una plataforma logística competitiva.
Para la comunidad portuaria, el problema es que la percepción estatal termina por trasladarse al recinto y puede influir en las decisiones de importadores, navieras y empresas que evalúan establecer operaciones.
“Ustedes vieron todo lo que pasó la semana pasada: dicen Michoacán y piensan en Lázaro Cárdenas, piensan en el puerto, y los importadores empiezan a pensar en mover su carga (a otros puertos)”, comentó María Agustina Álvarez, gerente comercial de la Asipona Lázaro Cárdenas, en entrevista con Expansión.
Uno de sus principales argumentos de los operadores de la terminal es el espacio. De acuerdo con información de la comunidad portuaria, existen 1,174 hectáreas disponibles para crecer, una ventaja relevante frente a otros puertos del Pacífico que enfrentan restricciones físicas.
El contraste con Manzanillo, el principal puerto mexicano en movimiento de contenedores, es que este último enfrenta una mayor presión por la disponibilidad de superficie para ampliar sus operaciones.
Lázaro Cárdenas también busca capitalizar su infraestructura ferroviaria. El recinto cuenta con 97.22 kilómetros de vías dentro de sus instalaciones y actualmente tiene la salida de dos trenes intermodales diarios, con posibilidad de sumar un tercero según los volúmenes de carga.
El ferrocarril representa 26% del ingreso y desalojo de contenedores del puerto, de acuerdo con información de la comunidad portuaria. Para las empresas que buscan conectar sus operaciones con el centro y norte del país, esta infraestructura se convierte en uno de los principales argumentos de competitividad.