Para la semana del 5 al 11 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público estableció un estímulo fiscal de 23.90% para la gasolina Premium, equivalente a un descuento de 1.35 pesos por litro en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
La gasolina regular también mantiene un apoyo fiscal de 31.45%, equivalente a 2.10 pesos por litro, mientras que el diésel recibe un estímulo de 90.78%, con lo que los consumidores dejan de pagar 6.68 pesos por litro de IEPS.
La gasolina regular mantiene un precio máximo de 24 pesos por litro y el diésel uno de 27 pesos, mientras que la Premium no está sujeta a un tope y algunas estaciones ya reportan precios cercanos a los 30 pesos.
El petróleo vuelve a presionar
La presión sobre los combustibles tiene como principal detonante el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, iniciado el pasado 28 de febrero, que ha llevado al alza las cotizaciones internacionales del petróleo y, con ellas, los costos de los combustibles automotores.
Actualmente, el Brent ronda los 95 dólares por barril, mientras que el WTI se ubica alrededor de los 94 dólares. La Mezcla Mexicana de Exportación cerró el viernes en 90.94 dólares por barril.
Cuando comenzó el conflicto, las referencias se encontraban considerablemente más abajo. El Brent cotizaba en 72.48 dólares, el WTI en 67.02 dólares y la mezcla mexicana en 63.46 dólares por barril.
El incremento de los petroprecios se trasladó al mercado mexicano y llevó a que la gasolina regular superara los 24 pesos por litro, mientras el diésel y la Premium rebasaron los 28 pesos.
El episodio de mayor presión se presentó entre abril y mayo, cuando los precios de las gasolinas y el diésel alcanzaron sus niveles más elevados. La respuesta del gobierno fue incrementar los estímulos fiscales y establecer mecanismos para contener los precios al consumidor.
Carlos Vallejo, socio de QUA Energy Consulting, considera que la renovación de los acuerdos de precios responde principalmente a la necesidad de contener la inflación, particularmente en el caso del diésel por su relevancia para la actividad económica.
“La medida refleja que continúa la volatilidad en los precios de los combustibles derivado del entorno geopolítico y, en especial, la situación derivada del conflicto de Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz, la cual se pudiera extender por lo que resta del 2026, inclusive los primeros meses del 2027, lo cual no es nada alentador”, aseguró.