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El tope a las gasolinas reduce la presión inflacionaria, pero incentiva el robo a Pemex

Los estímulos para mantener estable el precio de los combustibles han reducido el atractivo del huachicol fiscal, pero vuelven más rentable la ordeña de ductos y otras modalidades de mercado ilegal.
Gasolina barata contiene inflación, pero impulsa mercado ilícito
Tomas clandestinas y sistemas de extracción ilegal de combustible forman parte de un mercado ilícito que se adapta a los cambios en precios y política fiscal en México. (tzahiV/Getty Images/iStockphoto)

El control de precios de los combustibles en México se ha consolidado como una de las principales herramientas del gobierno para contener la inflación. Mantener la gasolina regular cercana a 24 pesos por litro y el diésel alrededor de 27 pesos busca amortiguar el impacto en transporte, alimentos y cadenas logísticas, que dependen directamente del costo energético.

Pero detrás de ese objetivo macroeconómico se está configurando un efecto colateral en el mercado de combustibles: un ajuste en los incentivos que alimentan el mercado ilegal en sus distintas modalidades. En ese ecosistema conviven el robo de ductos, la adulteración de combustibles y el llamado huachicol fiscal —la importación de combustibles bajo fracciones arancelarias distintas para evadir impuestos—, mecanismos que forman parte de un mismo circuito ilícito.

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El comportamiento del mercado ilegal depende de la relación entre precios, fiscalización y carga tributaria.

Cuando el precio del combustible se mantiene estable y los impuestos se cobran en su totalidad, crece el atractivo del huachicol fiscal, basado en importaciones con fracciones arancelarias distintas para evadir obligaciones tributarias.

En cambio, cuando los precios suben y el gobierno activa estímulos fiscales para contenerlos, el incentivo se desplaza hacia el robo físico de combustible mediante la ordeña de ductos o la extracción directa, con la posibilidad de colocar el producto en mercados locales sin carga impositiva ni costos logísticos.

¿Qué incentiva el huachicol fiscal o el convencional?

Víctor Hugo Arellano, director técnico de Onexpo Nacional, advierte que ante los recientes ajustes realizados por el Gobierno Federal para contener el alza de los precios globales de los combustibles, derivados del incremento en el petróleo por la guerra entre Estados Unidos e Irán, se ha desincentivado el huachicol fiscal, que hasta hace poco era la principal preocupación del mercado.

Como resultado, las redes ilícitas han comenzado a desplazarse hacia otras modalidades, como el robo de ductos e incluso hacia escenarios futuros como el robo de pipas.

“Hace tiempo ya lo vivimos y es probable que se dé nuevamente”, expuso Arellano.

En 2022, durante la crisis global de energéticos, los precios en México alcanzaron niveles que, sin subsidios, habrían rondado entre 32 y 35 pesos por litro. Ese entorno llevó a la aplicación de estímulos del 100% al IEPS y coincidió con un incremento en las tomas clandestinas, que alcanzaron casi 11,300 en ese año, de acuerdo con estimaciones del sector.

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Especialistas consultados advierten que un fenómeno similar podría repetirse bajo condiciones de presión en los precios y ajustes en los incentivos fiscales.

Por querer arreglar un problema, se está obviando el riesgo de generar otros como el combustible robado o que las estaciones no venden la cantidad correcta, y el incentivo está ahí porque es más el riesgo de que te cierren la estación por no cumplir el tope, a que le bajes a la calidad y a la cantidad”, señaló Rocío Robles, socia de Lobbying México.

“Están preocupados por controlar la inflación, pero no es la mejor medida el control de precios”, añadió.

Pérdidas millonarias

Pemex reportó en su informe anual ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que entre 2024 y 2025 se detectaron 22,365 tomas clandestinas en oleoductos, lo que equivale a un promedio de 30.6 perforaciones diarias.

A ello se suma la evolución del fenómeno hacia métodos más sofisticados, como los llamados huachitúneles, estructuras subterráneas con infraestructura eléctrica que permiten extraer combustible sin exposición directa en superficie.

El tema incluso ha escalado al plano internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado al huachicol como parte de las redes financieras del crimen organizado en México,.

Las pérdidas para Pemex derivadas exclusivamente de la ordeña de ductos —es decir, el robo de combustibles en poliductos— ascienden a alrededor de 35,000 millones de pesos en 2025, de acuerdo con estimaciones de Francisco Barnés de Castro con datos de la Secretaría de Energía. Este monto refleja el impacto directo del robo de combustibles como gasolina, diésel y gas LP a través de tomas clandestinas.

El fenómeno se mantiene en niveles elevados, con un volumen total de combustibles robados por esta vía de 58,000 barriles diarios en 2025, lo que evidencia la persistencia de redes de extracción ilícita en la infraestructura de transporte.

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