Especialistas consultados advierten que un fenómeno similar podría repetirse bajo condiciones de presión en los precios y ajustes en los incentivos fiscales.
Por querer arreglar un problema, se está obviando el riesgo de generar otros como el combustible robado o que las estaciones no venden la cantidad correcta, y el incentivo está ahí porque es más el riesgo de que te cierren la estación por no cumplir el tope, a que le bajes a la calidad y a la cantidad”, señaló Rocío Robles, socia de Lobbying México.
“Están preocupados por controlar la inflación, pero no es la mejor medida el control de precios”, añadió.
Pérdidas millonarias
Pemex reportó en su informe anual ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que entre 2024 y 2025 se detectaron 22,365 tomas clandestinas en oleoductos, lo que equivale a un promedio de 30.6 perforaciones diarias.
A ello se suma la evolución del fenómeno hacia métodos más sofisticados, como los llamados huachitúneles, estructuras subterráneas con infraestructura eléctrica que permiten extraer combustible sin exposición directa en superficie.
El tema incluso ha escalado al plano internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado al huachicol como parte de las redes financieras del crimen organizado en México,.
Las pérdidas para Pemex derivadas exclusivamente de la ordeña de ductos —es decir, el robo de combustibles en poliductos— ascienden a alrededor de 35,000 millones de pesos en 2025, de acuerdo con estimaciones de Francisco Barnés de Castro con datos de la Secretaría de Energía. Este monto refleja el impacto directo del robo de combustibles como gasolina, diésel y gas LP a través de tomas clandestinas.
El fenómeno se mantiene en niveles elevados, con un volumen total de combustibles robados por esta vía de 58,000 barriles diarios en 2025, lo que evidencia la persistencia de redes de extracción ilícita en la infraestructura de transporte.