Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum también reiteró que el apoyo de Hacienda solo sería por 2025 y 2026.
“Para el 2027, gracias a todo el trabajo que ha hecho la Secretaría de Hacienda, Pemex sale solito, no va a requerir del apoyo de Hacienda”, aseguró la titular del ejecutivo.
Incluso, lo refrendó en septiembre del año pasado. “¿Se acuerdan que yo dije: en el 2027 ya sale solito Pemex, ya no va a necesitar el apoyo? Pues así es. En el 2026 todavía requiere un apoyo por la maldita deuda corrupta de Calderón y de Peña”, dijo en Palacio Nacional.
Otra meta sin cumplir
Al respecto, Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, dijo que esto es muestra de un fracaso de uno de los objetivos centrales del Plan Estratégico de Pemex, que era que a partir del 2027 se acabaría el apoyo del gobierno federal.
“Si bien se reduce, no es suficiente para prescindir de las aportaciones, es lo más importante. Si quitas los 81,000 millones, quedan 14,000 de superávit de Pemex, que ojalá y sí, pero ya es una película muy distinta a los 95,000 millones. Pemex no puede hacer frente a sus compromisos financieros”, dijo en entrevista con Expansión.
La necesidad de recursos públicos ocurre además en un contexto en el que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 contempla un recorte de 1.3% en términos reales para Pemex.
El presupuesto pasará de 517,362 millones de pesos a 527,121 millones de pesos, un incremento nominal que, descontando la inflación prevista, representa una reducción real de los recursos disponibles para la empresa.
Ramsés Pech, socio de Grupo Caravia, considera que Pemex sigue enfrentando una presión operativa, riesgo fiscal, y atrasos en pagos con proveedores, lo que se traducen en problemas financieros a la empresa.
“Creo que el apoyo del gobierno fue una reacción obligada para evitar una caída en la producción, proteger la calificación del país, contener riesgos fiscales y frenar paros operativos. No es voluntario, es defensivo. Pero la realidad es que Pemex necesita cuando menos un 40% más de presupuesto que en promedio han dado en los últimos años”, afirmó.
Al cierre del segundo trimestre de 2026, la deuda financiera de Pemex ascendió a 79,000 millones de dólares, una reducción de 7.8% respecto a los 85,200 millones de dólares registrados al cierre de 2025.
Aunque se trata de uno de los niveles de endeudamiento financiero más bajos de la petrolera desde 2014, la cifra no refleja todas las obligaciones que enfrenta la empresa.
A la deuda financiera se suma la deuda con proveedores y contratistas, que asciende a 375,121 millones de pesos, lo que mantiene elevada la presión sobre la liquidez de Pemex.