Durante las celebraciones por la Independencia de México, Volkswagen y Ford llevaron el festejo a dos de sus modelos más conocidos. Cada marca tomó un camino diferente para crear una edición especial, desde el desarrollo realizado en Puebla hasta una serie producida en una cantidad muy reducida.
Los vehículos no solo recibieron elementos relacionados con la celebración, también incorporaron características que los separaron de las versiones convencionales.
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Volkswagen Jetta Bicentenario, una edición nacida en Puebla
(Volkswagen/Facebook)
Volkswagen fabricó en 2010 el Jetta Bicentenario en su planta de Puebla, coincidiendo con la llegada de la sexta generación del sedán que comenzó a sustituir paulatinamente al Bora. Su producción quedó limitada a 2,010 unidades, mientras que el precio de lanzamiento fue de 299,600 pesos.
Más allá de la cantidad disponible, esta edición tuvo un vínculo particular con México. Ingenieros y diseñadores mexicanos participaron en su desarrollo y el vehículo alcanzó un 70% de integración de componentes de origen nacional. La carrocería incorporó emblemas oficiales de la celebración en la tapa de la cajuela y los postes B, mientras que el interior recibió grabados en los respaldos de los asientos delanteros y una moldura en el tablero con la leyenda “México 2010”.
(Especial)
Bajo el cofre llevaba un motor de cinco cilindros en línea y 2.5 litros, capaz de entregar 170 hp y 240 Nm de torque, asociado con una transmisión automática Tiptronic de seis velocidades. También contaba con frenos de disco en las cuatro ruedas, ABS, control de tracción ASR y EDL, rines de aluminio de 17 pulgadas, bolsas de aire frontales y laterales, techo corredizo eléctrico, control de velocidad crucero y una pantalla táctil de 6.5 pulgadas con ocho bocinas.
La historia del modelo también tuvo un episodio internacional: Puebla fue elegida para realizar el lanzamiento mundial para la prensa de la sexta generación del Jetta, antes de su presentación en cualquier otra ciudad del mundo.
Ford convirtió al Fiesta 200 en una edición que casi nadie pudo tener
Ford eligió al Fiesta hatchback SES como punto de partida para su edición especial. El modelo, correspondiente al año 2011, fue fabricado en la planta de Cuautitlán para todo el continente americano y salió a la venta a mediados de septiembre de 2010, justo durante las celebraciones del Grito de Independencia.
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(Expansión|Gemini)
Su característica más llamativa estaba en la cantidad disponible: solo 200 unidades fueron producidas. El precio de lanzamiento fue de 275,345 pesos y su motor de 1.6 litros con apertura variable de válvulas desarrollaba 120 hp.
La personalización hizo que esta versión pudiera reconocerse desde lejos. La carrocería y los rines predominaban en negro, acompañados por faldones aerodinámicos, spoiler trasero, emblemas “200” y franjas tricolores. Dentro de la cabina había asientos de piel con el mismo emblema grabado en los respaldos y franjas verdes, blancas y rojas bordadas en las cabeceras. Al abrir las puertas, las molduras de aluminio de los estribos iluminaban la palabra “Fiesta”.
Ford también vinculó el lanzamiento con su propia historia en México, al utilizar esta edición para conmemorar su establecimiento formal en el país a principios del siglo XX.