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Coppel comenzó como una pequeña tienda de regalos en Culiacán y hoy es un imperio de casi 300,000 mdp

El Regalo fue el punto de partida de una historia marcada por el ahorro, el crédito y una estrategia que convirtió un negocio local en una potencia comercial.
Pequeña tienda boutique El Regalo frente a una tienda grande de Coppel con fachada amarilla.
Coppel nació en Culiacán como una pequeña tienda de regalos y con el tiempo construyó una de las mayores cadenas comerciales de México. (Expansión/Meta AI)

Hoy, prácticamente cualquiera reconoce una tienda Coppel. La cadena está presente en todo México con una oferta que va desde ropa, calzado, tecnología y telefonía celular hasta muebles para el hogar e incluso motocicletas. Pero el gigante empresarial que conocemos hoy comenzó muy lejos de ese tamaño: en una pequeña tienda de regalos en Culiacán, Sinaloa.

Actualmente, Coppel se encuentra entre las 15 empresas más importantes de México por ventas, utilidad y número de empleados. En sus primeros años, sin embargo, tenía poco personal, un surtido básico y una misión mucho más sencilla: ofrecer los mejores regalos para los culiacanenses.

La historia de Coppel es la de una pequeña tienda que, con el paso de las décadas, se convirtió en un gigante empresarial. Su negocio creció hasta formar una de las cadenas comerciales más reconocibles del país, pero también incorporó servicios financieros, como un banco, una afore y otros negocios que hoy forman parte de su imperio.

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“El Regalo”, la pequeña tienda de la que nació Coppel

Antes de las grandes sucursales, los créditos, los servicios financieros y la expansión por todo México, Coppel fue un pequeño negocio en Culiacán. La historia comenzó en 1941, cuando Luis Coppel Rivas y su hijo, Enrique Coppel Tamayo, pusieron detrás de un mostrador una tienda llamada El Regalo.

El nombre describía bien el negocio de sus primeros años. El establecimiento estaba enfocado en la venta de obsequios y artículos de regalo, aunque poco a poco amplió su oferta con productos como radios, relojes y muebles. Esa última categoría terminaría siendo determinante para el futuro de la compañía.

De acuerdo con la historia oficial , la transformación nació de una necesidad muy concreta. Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos clientes querían comprar muebles, pero no tenían suficiente liquidez para pagarlos de contado. La familia Coppel encontró una solución: ofrecer los productos mediante abonos o pagos semanales.

Lo que inició como una manera de facilitar las compras terminó convirtiéndose en el corazón del negocio. El crédito permitió que más personas pudieran adquirir productos de mayor valor y, al mismo tiempo, creó una relación más estrecha entre la tienda y sus clientes. Décadas después, esa experiencia sería uno de los antecedentes del negocio financiero de Coppel.

Agustín Coppel Luken, quien posteriormente encabezaría el grupo, ha explicado para Expansión que en aquellos años comenzó a definirse lo que terminaría siendo el modelo de la empresa: el negocio resultó ser el crédito, el poder dar a plazos.

Grupo-Coppel compra invercap
De una tienda de regalos en Culiacán a una red nacional: Coppel construyó su expansión a partir del crédito y la reinversión. (Cortesía)


Los Coppel tuvieron una sola tienda durante 25 años

Pero antes de convertirse en una empresa de gran escala, El Regalo pasó 25 años como una sola tienda. No hubo una expansión acelerada ni una carrera por llenar el país de sucursales. Durante ese cuarto de siglo, la familia se concentró en hacer funcionar el negocio, sostener a la familia y acumular el capital necesario para dar el siguiente paso.

Agustín Coppel ha descrito esa primera etapa como un periodo de mucho trabajo y disciplina financiera: “Duró 25 años con una tienda... y para comer y toda la familia y mantenernos... era a base de mucho esfuerzo y mucho cuidado del dinero para poder ahorrar e ir construyendo para poder invertir en otra tienda”.

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La austeridad, la clave de la familia Coppel

La austeridad también formaba parte de la vida cotidiana de la familia. Agustín ha contado que su padre, Enrique Coppel Tamayo, insistía constantemente en la importancia de ahorrar y construir patrimonio.

Esa filosofía se trasladaba incluso a los detalles más pequeños de la operación. En El Regalo se buscaba aprovechar al máximo la papelería; las hojas tamaño carta podían cortarse en cuartos para elaborar facturas. Enrique Coppel también mantuvo durante años la costumbre de manejar un Volkswagen blanco y cambiarlo por otro del mismo modelo.

Para Agustín, la austeridad tampoco significaba estar alejado del negocio familiar. Desde niño estuvo cerca de las operaciones de la tienda y ha contado que acompañaba los recorridos de los camiones que repartían muebles.

Visto desde la escala actual de Coppel, aquellos episodios pueden parecer simples historias familiares. Sin embargo, ayudan a entender cómo se construyó la cultura empresarial que acompañó al grupo durante décadas: cuidar el dinero, ahorrar, reinvertir y entender las necesidades del cliente antes de pensar en crecer.

Así nació Coppel oficialmente

El 1 de agosto de 1965, El Regalo dejó atrás el nombre con el que había operado durante más de dos décadas y se constituyó legalmente como Coppel, S.A. de C.V. El cambio coincidió con una nueva etapa para el negocio familiar, que comenzaba a ampliar su oferta y a preparar su expansión.

En 1970, Coppel incorporó la venta de ropa y, hacia finales de los años 80, sumó el calzado. El movimiento fue clave: los muebles podían generar compras ocasionales, mientras que la ropa y los zapatos llevaban a los clientes a las tiendas con mayor frecuencia y aportaban mejores márgenes.

El siguiente gran cambio ocurrió en 1981, cuando Enrique Coppel Tamayo cedió la propiedad y las acciones a sus hijos. Su hijo mayor, Enrique Coppel Luken, asumió la Dirección General con la tarea de llevar el negocio más allá de Sinaloa y Sonora.

Fachada de una tienda Coppel Motos, donde se encuentran exhibidos diferentes modelos de moticiletas
Coppel cuenta actualmente con casi 1,900 tiendas y mantiene inversiones para alcanzar las 2,000 sucursales.

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El secreto de la expansión de Coppel

Para crecer sin perder el control de la operación, la familia convirtió su formato en un modelo prácticamente replicable. Las tiendas, el catálogo y la logística fueron estandarizados mientras una bodega central en Culiacán surtía diariamente a las primeras sucursales. Las utilidades, además, se reinvertían para financiar nuevas aperturas.

La estrategia permitió acelerar la expansión. Para 1992, Coppel ya tenía presencia en Chihuahua, Aguascalientes, Jalisco y Guanajuato. En 2002, la compra de Zapaterías Canadá le dio una red de locales con la que pudo avanzar con fuerza hacia la Ciudad de México y el centro del país.

La expansión siguió durante las siguientes décadas. En 2012, Coppel abrió su tienda número 1,000 en San Juan Teotihuacán, Estado de México. En 2015, bajo la dirección de Agustín Coppel Luken, adquirió Viana por 2,500 millones de pesos y convirtió parte de sus sucursales al formato Coppel.

La clave estuvo en una idea sencilla: hacer que el modelo funcionara en una ciudad y después repetirlo en otra. Así, la pequeña tienda de regalos de Culiacán dejó de ser un negocio familiar para convertirse en una cadena con presencia nacional.

Tropiezos en la expansión internacional

Sin embargo, el crecimiento de Coppel no siempre funcionó fuera de México. La empresa llevó su modelo a otros mercados, pero encontró condiciones económicas, hábitos de consumo y competidores que dificultaron replicar el éxito conseguido en el país.

El mayor revés ocurrió en Brasil, donde Coppel entró en 2010. La recesión golpeó las ventas, aumentó los gastos y elevó los problemas de impago. En 2019, la empresa decidió cerrar sus operaciones en ese país.

En Estados Unidos, Coppel intentó establecerse en California, pero tuvo dificultades para adaptar su propuesta al mercado y competir con cadenas como Walmart y Target.

Coppel en la actualidad

De aquella pequeña tienda de regalos en Culiacán queda poco en términos de escala. De acuerdo con Las 500 empresas más importantes de México 2026 , de Expansión, Grupo Coppel ocupa el lugar 15 del ranking, después de avanzar desde la posición 18, con ingresos por 296,773 millones de pesos, 10% más que en 2024.

La dimensión del grupo también se refleja en su operación. Coppel cuenta actualmente con casi 1,900 tiendas y mantiene un plan de inversión para llegar a 2,000 sucursales. Además, emplea a 119,683 personas, una plantilla que la coloca entre los principales empleadores del país.

El crecimiento también vino acompañado de una estructura de gobierno corporativo que separa la operación diaria de la visión de largo plazo . Diego Coppel Sullivan ocupa la Dirección General y está al frente de la operación integral de Tiendas Coppel, BanCoppel y Afore Coppel, así como de la ejecución de la estrategia del grupo. Agustín Coppel Luken preside el Consejo de Administración, desde donde concentra su trabajo en la visión estratégica de largo plazo, la rendición de cuentas y el fortalecimiento del gobierno corporativo.

La historia comenzó en 1941 con El Regalo, una pequeña tienda en Culiacán. Ocho décadas después, aquella apuesta por el crédito, el ahorro y la reinversión dio paso a un grupo empresarial de escala nacional, con miles de tiendas, más de 100,000 empleados y negocios que van mucho más allá de la venta de productos.

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