Lala , por otro lado, enfrenta una dificultad semejante en los anaqueles. La abundancia de productos, ingredientes y mensajes de nutrición puede provocar que una persona se detenga frente a varias opciones sin saber cuál responde mejor a sus necesidades.
Rosalina Tornel, chief growth officer de Grupo Lala, señaló que las búsquedas relacionadas con nutrición envían señales constantes a las empresas. El auge de la proteína es un ejemplo, pues el consumidor primero pide una mayor cantidad y después comienza a comparar su calidad o su relación con otros componentes como la fibra.
La directiva sostuvo que innovar no es solo lanzar un sabor o desarrollar un producto nuevo, sino que puede consistir en ofrecer información que ayude a decidir, respaldar un atributo con evidencia científica o eliminar una dificultad dentro del recorrido de compra.
La inteligencia artificial aumenta esa presión porque facilita la comparación de características, precios y opiniones. Google e Ipsos revelaron que el 88% de los consumidores mexicanos considera que las herramientas de inteligencia artificial facilitan sus compras y 45% las utiliza para contrastar precios y funciones técnicas.
Pero Righel Guízar, presidente de TCL, advirtió que las marcas tienen menos espacio para sostener una promesa que el producto no puede cumplir. “No existe una campaña de mercadotecnia que evite que te desmientan a través de la inteligencia artificial”, afirmó.
Para el directivo, la honestidad se convierte en un factor de competencia porque el consumidor puede verificar con mayor rapidez la calidad que recibe. Sin embargo, la reducción de pasos tampoco resuelve por sí sola la experiencia.
En Banamex, Ramírez Bribiesca advirtió que contratar una inversión mediante un solo movimiento puede resultar sencillo, pero no necesariamente genera la seguridad que una persona necesita antes de colocar su patrimonio.
Y la transparencia enfrenta el mismo límite, ya que una institución puede cumplir con la regulación mediante documentos extensos sin conseguir que el usuario comprenda el producto.
“Nos hemos equivocado en poner disclosures de 10 páginas donde asumes que cumples los temas regulatorios, pero el cliente no entendió nada”, reconoció la directiva.
Por ello, los directivos coincidieron que el desafío radica en convertir información, tecnología y pruebas en decisiones más sencilla, porque la empresa que acumule más datos no tendrá asegurada la preferencia, pues también necesita que el consumidor comprenda la oferta, encuentre utilidad y conserve la confianza suficiente para volver a compartir información.