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Las refinerías de Pemex se ahogan en combustóleo ante la falta de presupuesto para terminar las coquizadoras

La petrolera estatal busca elevar la producción de gasolinas y diésel, pero sus refinerías generan cada vez más combustóleo. Las coquizadoras de Tula y Salina Cruz siguen inconclusas por falta de recursos.
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El combustóleo es uno de los productos de menor valor que puede resultar del proceso de refinación. (Isabel Mateos Hinojosa )

Pemex quiere producir más gasolina y diésel justo cuando el mercado enfrenta precios elevados debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero sus refinerías no tienen capacidad suficiente para hacerlo y varias de ellas ya se ahogan en combustóleo, un producto más pesado y de menor valor.

El cuello de botella está en las coquizadoras, plantas que funcionan como una segunda etapa de refinación, que permiten convertir parte de ese residuo en gasolinas y diésel. El problema es que dos de las obras más importantes, las coquizadoras de Tula y Salina Cruz, siguen inconclusas, pese a que llevan años de construcción.

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Las cifras de producción de julio muestran lo que ocurre cuando Pemex intenta elevar el procesamiento sin tener toda la infraestructura disponible.

Tan solo en Salina Cruz, la refinería que más petrolíferos produjo entre los siete complejos que operan en el país, salieron 262,549 barriles diarios en julio. Pero el mayor volumen correspondió al combustóleo, con 99,036 barriles diarios, equivalentes a 37.7% de su producción. Las gasolinas regular y premium representaron 30.3% del total, mientras que el diésel alcanzó 16%.

El combustóleo es uno de los productos de menor valor que puede resultar del proceso de refinación. Las coquizadoras reciben ese residuo y lo someten a temperaturas superiores a los 482 grados centígrados para provocar un “craqueo térmico”, es decir, una ruptura de las moléculas que permite obtener fracciones más ligeras.

En Salina Cruz, y según datos del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el avance en la construcción de la coquizadora era de 75.1% al cierre de 2025 y llegó a 80.1% en junio de 2026. Aunque las obras están avanzadas, todavía no existe la capacidad completa para procesar el combustóleo que genera la refinería.

La coquizadora de Tula tenía un avance de 96.2% al cierre de 2025, según el reporte 20-F de Pemex presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Seis meses después, el Segundo Informe de Gobierno reportó un avance de 97% y una "operación parcial” desde junio de 2025.

Falta de recursos

La demora se arrastra desde la administración anterior. Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Octavio Romero Oropeza, entonces director de Pemex, había planteado que las coquizadoras estarían terminadas antes de que concluyera el sexenio.

El plazo se fue recorriendo conforme las obras se retrasaron. En la conferencia matutina del 19 de julio de 2024, Romero dijo que la planta de Tula entraría en operación completa durante el primer trimestre de 2025, mientras que Salina Cruz quedaría para el siguiente sexenio, con un avance de 67%.

La expectativa estaba vinculada directamente con la promesa de la autosuficiencia en combustibles .

“Cuando lleguemos a septiembre (de 2024) sólo se van a comprar 52,000 barriles diarios, y en el primer trimestre del 2025, ya con la entrada en pleno de la coquizadora de Tula, vamos a haber logrado el 98% de la autosuficiencia en combustibles”, dijo entonces Romero Oropeza.

Más de un año después de ese plazo, Tula apenas opera parcialmente y Salina Cruz todavía no termina su planta. La nueva fecha planteada para la conclusión de ambas es 2027.

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Detrás del retraso hay un problema de dinero. “Se acabó el dinero, se quedaron inconclusas y dejaron (las obras) prácticamente ocho meses ‘muertas’, entre finales del 2025 e inicios del 2026. Por eso es que los números están estancados”, dijo una fuente con conocimiento del tema a Expansión

Detalló que los recursos para las dos coquizadoras no aparecen como una partida específica dentro del presupuesto de Pemex ni de sus planes de inversión, sino que provienen de Pemex PMI. Sin embargo, la estructura de esta filial dificulta conocer el detalle de sus recursos y de sus operaciones de inversión, debido a que opera bajo el derecho privado.

“Estos proyectos no vienen directo en el presupuesto de Pemex, sino en una partida presupuestal dentro de PMI, por eso el dinero no es rastreable”, dijo la fuente.

Coquizadoras operan al límite

La falta de capacidad de coquización se combina con las condiciones operativas del resto del sistema de refinación.

Gonzalo Monroy, socio director de la consultora GMEC, considera que Pemex está llevando las coquizadoras de las otras refinerías a trabajar a marchas forzadas lo que termina acentuando la generación de combustóleo.

“Están forzando los fierros y esa no es la forma adecuada de poder manejar una infraestructura como una refinería. Coquizadoras como la Minatitlán y Madero están operando apenas al 35% y eso explica porqué sale tanto combustóleo sin poderse convertir en gasolinas”, dijo en entrevista con Expansión.

Minatitlán, por ejemplo, produjo en julio 112,282 barriles diarios de petrolíferos, de los cuales 37,435 barriles fueron combustóleo, 33.3% del total. Las gasolinas sumaron 27,328 barriles diarios, 24.3%, y el diésel 27,918 barriles, 24.9%. La turbosina apenas alcanzó 462 barriles diarios.

“En un contexto donde los precios de los combustibles son altos, en especial del diésel, vemos que el proceso nacional no ha tenido buenos resultados. Parece que ya se llegó a un techo en la producción de gasolina y diésel, y cuando se busca rebasar ese techo el principal producto que sale precisamente es combustóleo”, concluyó Monroy.

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