Chivas USA disputó sus partidos como local en el Home Depot Center de Carson, California, y por sus filas pasaron futbolistas como Juan Francisco Palencia, Ramón Ramírez, Claudio Suárez, Brad Guzan y Jonathan Bornstein.(Cuartoscuro)
Jorge Vergara quiso comprobar si el fenómeno de Chivas podía funcionar lejos de Guadalajara. Llevar esa identidad a Estados Unidos significaba convertir una marca profundamente ligada al futbol mexicano en un proyecto capaz de conquistar por sí mismo a los aficionados de Los Ángeles.
Cuando Chivas USA apareció en escena, la apuesta parecía tener ingredientes suficientes para conseguirlo: una comunidad mexicana numerosa, una identidad reconocible y el respaldo de un club histórico. Diez años después, aquella aventura terminaría tomando un rumbo muy distinto al imaginado en su nacimiento.
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La apuesta arrancó con 5 millones de dólares y la idea de conquistar Los Ángeles
Harry How(Getty Images)
Todo comenzó en 2003, cuando el empresario inmobiliario Antonio Cué buscó a Vergara, quien había comprado al Guadalajara en noviembre de 2002, y le planteó convertirse en su socio si algún día emprendía un nuevo proyecto. Pocos días bastaron para que la propuesta avanzara y se incorporara también Lorenzo Cué, hermano de Antonio.
Entrar a la Major League Soccer (MLS) requirió un desembolso de 5 millones de dólares en 2004 por el derecho a operar la franquicia. Para el 2 de agosto de ese año ya estaba confirmada su instalación en Los Ángeles, elegida por su numerosa población mexicana, mientras Antonio Cué asumía la presidencia con 34 años.
Desde la imagen quedaba clara la intención: rojo y blanco, el mismo escudo y una identidad construida alrededor de la conexión con el Guadalajara. Vergara llevó esa ambición todavía más lejos al declarar: “Chivas USA será un equipo de excelencia para los hispanoparlantes. Vamos a fomentar el deporte entre los niños y adolescentes y, por supuesto, vamos a tener el mejor equipo de Estados Unidos”.
Trasladar al rebaño a mercado estadounidense tampoco significaba únicamente poner un equipo en la cancha. Alrededor de la franquicia surgieron academias para formar futbolistas, la Fundación Chivas de Corazón USA, programas sociales, la zona de entretenimiento ChivaTown y hasta un grupo de animación, una estructura pensada para reproducir alrededor del club una comunidad propia.
Deportivamente, el primer golpe llegó muy pronto. Los rojiblancos debutaron en 2005 con una plantilla apoyada en jóvenes de la cantera rojiblanca y jugadores como Brad Guzan, Martín Zúñiga, Isaac Romo y Armando Begines; ni siquiera la incorporación de Juan Francisco Palencia en agosto evitó que cerrara su primera temporada en el último lugar de la Conferencia Oeste.
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Corregir aquel arranque obligó a modificar la fórmula. Para 2006 aparecieron futbolistas experimentados como Ramón Ramírez y Claudio Suárez, movimiento que precedió a la mejor campaña de la franquicia: en 2007 terminó como campeón de la Conferencia Oeste durante la temporada regular, aunque quedó eliminado en semifinales de los playoffs, la fase de eliminación directa.
Todavía hubo continuidad competitiva durante dos años más. Clasificaciones consecutivas a los playoffs en 2008 y 2009 mantuvieron al equipo entre los participantes de la fase decisiva, pero ambas terminaron nuevamente en las semifinales de conferencia.
Chivas USA perdió identidad, público y estabilidad
Stephen Dunn(Getty Images)
A partir de 2010, los resultados dejaron de ser el único problema. Varias de las principales figuras salieron del plantel y la directiva abandonó la política de contratar futbolistas mexicanos, alejándose así de uno de los elementos utilizados desde el nacimiento del club para conectar con la comunidad hispana.
Parte de ese público terminó inclinándose por LA Galaxy y el deterioro llevó a Vergara a involucrarse todavía más. Junto con Angélica Fuentes, compró en 2012 el 100% de las acciones del equipo al adquirir la participación de Antonio y Lorenzo Cué, con lo que ambos quedaron al frente de toda la franquicia.
Tener el control absoluto no modificó la trayectoria deportiva. Durante 2012 y 2013, Chivas USA terminó en el último lugar general, mientras en las tribunas el promedio descendió hasta 7,000 aficionados por encuentro, la asistencia media más baja de la liga.
Otro problema apareció fuera de la cancha en mayo de 2013. Los exentrenadores Daniel Calichman y Theothoros Chronopoulos demandaron al club con el argumento de que habían sido despedidos por no ser latinos, conflicto que amplió una crisis que ya abarcaba resultados, público y funcionamiento institucional.
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Dentro de la propia MLS también crecía la inconformidad. Propietarios de otros equipos presionaron al comisionado Don Garber para encontrar una salida a la situación de Chivas USA, pues consideraban que sus dificultades frenaban el desarrollo comercial e institucional de la competencia.
De 5 a 70 mdd: la salida de Jorge Vergara
Fernando Carranza García(Cuartoscuro)
Frente a ese escenario, el desenlace llegó el 20 de febrero de 2014, cuando la MLS anunció la compra de la franquicia a Jorge Vergara. Los Angeles Times asegura que por la operación se pagaron 70 millones de dólares, una cifra 14 veces mayor a los 5 millones desembolsados una década antes para ingresar a la liga.
Más allá de los números, Vergara explicó que mantener aquella aventura comenzaba a competir con el resto de sus negocios. “Solo hay un Chivas de Guadalajara”, señaló antes de reconocer que el proyecto estadounidense requeriría “más tiempo, recursos y un nivel de compromiso mayor” que desviaría demasiada atención de otros intereses.
También reveló que habían explorado la posibilidad de vender a otros grupos, aunque finalmente consideraron que entregar la franquicia directamente a la MLS permitiría resolver la situación con mayor rapidez. Con esa decisión terminaba su participación directa en un proyecto que había nacido con la intención de trasladar la identidad del Guadalajara a otro país.
Como parte del acuerdo, Vergara y Angélica Fuentes conservaron los derechos sobre el nombre y la marca, cuyo uso quedó autorizado únicamente durante la temporada 2014. La MLS asumió entonces la administración, mantuvo a Wilmer Cabrera al frente del banquillo y disputó aquella última campaña en el StubHub Center mientras preparaba el futuro de la plaza.
Meses después llegó el cierre definitivo. El 27 de octubre de 2014, la liga confirmó que Chivas USA dejaría de operar y, posteriormente, los derechos en Los Ángeles pasaron a un nuevo grupo de propietarios que desarrolló otro proyecto con identidad y estadio propios.
De esa reorganización surgiría Los Angeles Football Club (LAFC), que debutó en 2018 con Carlos Vela entre sus figuras, un futbolista formado precisamente en las fuerzas básicas del Guadalajara. Así, la plaza que había servido para intentar extender la marca Chivas en Estados Unidos inició una etapa completamente distinta.