Además de abastecer a México y Estados Unidos, aquí se fabricaban los modelos que se comercializaban en el resto de América Latina, convirtiéndose en un punto crucial para la estrategia de Nokia.
La fábrica abrió sus puertas en 1996 y con un creciente mercado de celulares, se amplió en 1999 con la intención de abastecer la demanda en México, Estados Unidos y América Latina. Por esta razón, la planta de manufactura de Nokia en Reynosa, Tamaulipas formó parte de la historia del teléfono más vendido de la historia, lanzado en 2003 y que se fabricó en dicho lugar para abastecer la demanda regional.
En su mejor época, fue considerada como la “joya de la corona” en cuanto a producción de celulares en el país, y prueba de año es que en su mejor año, 2008, produjo 46 millones de unidades, según datos de la Dirección General de Industrias Pesadas y de Alta Tecnología de la Secretaría de Economía (SE).
¿Qué pasó con la fábrica de Nokia en Tamaulipas?
Los tiempos cambiaron y lo que un día fue uno de los principales motores tecnológicos del país, comenzó a aminorar su nivel de producción. En 2011, la planta produjo apenas 6.2 millones de teléfonos, y en 2012 se anunció el cierre de una de sus líneas de producción para trasladarlo a Asia, ante la amenaza que representaba el crecimiento de Apple y Samsung. Hoy, ambas son las empresas más destacadas del sector.
En 2013, cuando se anunció que Microsoft compraría la división de teléfonos celulares de Nokia, surgió una nueva esperanza para la planta y sus empleados, pues se anunció que todos los empleados serían absorbidos por el gigante estadounidense, incluyendo a los 700 mexicanos de la fábrica en Tamaulipas.
Para 2014 ya se había concretado la compra y se transformó en una planta de Microsoft Mobile, enfocado a la producción del hoy extinto Lumia. Desafortunadamente, este modelo no logró despegar de la forma que la empresa deseaba, por lo que se detuvo la producción de teléfonos para enfocarse en servicios de reparación y soporte.