El escenario lleva a la industria a buscar alternativas para fortalecer su crecimiento desde México. Una de ellas es aumentar la participación de empresas nacionales en las cadenas de suministro, una estrategia que encuentra una oportunidad en el Plan México, enfocado en impulsar la industrialización del país y la sustitución de importaciones.
La proveeduría mexicana ya representa más de una tercera parte de la industria aeroespacial en México, frente a menos de 5% hace algunas décadas. El reto ahora es incorporar a más empresas, pero el proceso requiere inversiones que no todas pueden asumir con facilidad.
Certificarse antes de entrar a la cadena
Entrar a una cadena de suministro aeroespacial no es un proceso inmediato. Las empresas interesadas deben cumplir con certificaciones y estándares que pueden tomar entre dos y tres años, antes de estar en condiciones de competir por nuevos contratos.
Entre los requisitos se encuentran certificaciones como AS9100, las emitidas por la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) y las acreditaciones de NADCAP, relacionadas con procesos especiales de la industria aeroespacial y de defensa.
El problema para las empresas mexicanas es que el gasto llega antes que los ingresos. Las compañías deben financiar las certificaciones y adaptar sus procesos durante un periodo en el que todavía no tienen garantizados los contratos que les permitirían recuperar la inversión.
“Esas certificaciones cuestan y no son baratas. Una de las cosas que nosotros hemos visto es que pudiera haber un programa de apoyo o de financiamiento para precisamente poder subvencionar o poder apoyar estas certificaciones en el tiempo”, comenta Lizcano.
La presión es mayor para las pequeñas y medianas empresas y las compañías familiares, que tienen que absorber el costo de la certificación y mantener sus operaciones durante el periodo en que todavía no generan ingresos derivados de nuevos contratos.
“Después de que se certifican y aguantan el proceso para convertirte en proveedor, ya agarran vuelo y camino, pero ese primer tiempo donde empiezan a hacer estas inversiones a veces les pega a las empresas en flujo y la problemática es que muchas de esas empresas tienen perfil de pymes o son empresas familiares”, agrega.
La FEMIA ya planteó a la Secretaría de Economía la posibilidad de crear un programa de apoyo o financiamiento para estas certificaciones, aunque hasta ahora la propuesta no ha avanzado.