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La dinámica comercial con EU frena el 'boom' aeroespacial en México y la industria pide ayuda a la SE

Con 80% de sus exportaciones dirigidas a Estados Unidos, el sector aeroespacial mexicano enfrenta incertidumbre comercial y busca apoyo gubernamental para mantener inversiones y ampliar su proveeduría nacional.
En México no se fabrican aviones, pero sí componentes para aeronaves de Airbus y Boeing.
De acuerdo con los últimos datos de la Secretaría de Economía el Producto Interno Bruto de la fabricación de equipo aeroespacial en México totalizó 1.73 billones de pesos. (EvgeniyShkolenko/Getty Images)

La industria aeroespacial mexicana empieza a perder velocidad después de varios años de crecer a tasas de doble dígito. La incertidumbre sobre el mercado de Estados Unidos, principal destino de sus exportaciones, y la revisión del T-MEC llevan a la industria a moderar sus expectativas para este año y a pedir apoyo a la Secretaría de Economía (SE) para evitar que el freno se profundice.

La Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA) estima que el sector crecerá 8% este año, por debajo de las tasas superiores a 10% que había registrado en años recientes. Cerca de 80% de las exportaciones aeroespaciales mexicanas tienen como destino Estados Unidos, por lo que la definición de las condiciones comerciales entre ambos países se ha convertido en uno de los principales factores de incertidumbre para las empresas.

“Esperamos que siga creciendo. Tal vez no a los ritmos que teníamos en el pasado (…). Yo creo que va a ser un poquito más moderado el crecimiento mientras se define el tema de la revisión del tratado. No creo que vayamos a llegar al doble dígito”, dice Luis Lizcano, presidente de la FEMIA, en entrevista con Expansión.

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El escenario lleva a la industria a buscar alternativas para fortalecer su crecimiento desde México. Una de ellas es aumentar la participación de empresas nacionales en las cadenas de suministro, una estrategia que encuentra una oportunidad en el Plan México, enfocado en impulsar la industrialización del país y la sustitución de importaciones.

La proveeduría mexicana ya representa más de una tercera parte de la industria aeroespacial en México, frente a menos de 5% hace algunas décadas. El reto ahora es incorporar a más empresas, pero el proceso requiere inversiones que no todas pueden asumir con facilidad.

Certificarse antes de entrar a la cadena

Entrar a una cadena de suministro aeroespacial no es un proceso inmediato. Las empresas interesadas deben cumplir con certificaciones y estándares que pueden tomar entre dos y tres años, antes de estar en condiciones de competir por nuevos contratos.

Entre los requisitos se encuentran certificaciones como AS9100, las emitidas por la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) y las acreditaciones de NADCAP, relacionadas con procesos especiales de la industria aeroespacial y de defensa.

El problema para las empresas mexicanas es que el gasto llega antes que los ingresos. Las compañías deben financiar las certificaciones y adaptar sus procesos durante un periodo en el que todavía no tienen garantizados los contratos que les permitirían recuperar la inversión.

“Esas certificaciones cuestan y no son baratas. Una de las cosas que nosotros hemos visto es que pudiera haber un programa de apoyo o de financiamiento para precisamente poder subvencionar o poder apoyar estas certificaciones en el tiempo”, comenta Lizcano.

La presión es mayor para las pequeñas y medianas empresas y las compañías familiares, que tienen que absorber el costo de la certificación y mantener sus operaciones durante el periodo en que todavía no generan ingresos derivados de nuevos contratos.

“Después de que se certifican y aguantan el proceso para convertirte en proveedor, ya agarran vuelo y camino, pero ese primer tiempo donde empiezan a hacer estas inversiones a veces les pega a las empresas en flujo y la problemática es que muchas de esas empresas tienen perfil de pymes o son empresas familiares”, agrega.

La FEMIA ya planteó a la Secretaría de Economía la posibilidad de crear un programa de apoyo o financiamiento para estas certificaciones, aunque hasta ahora la propuesta no ha avanzado.

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La federación busca trabajar con las autoridades en la identificación de las empresas que podrían recibir los incentivos y en las condiciones para garantizar que los recursos lleguen a quienes los necesitan.

“Nos han planteado que ahora no es viable. Nosotros estamos en la mejor disposición de ir desarrollando y construyendo cosas para que haya certeza de que cualquier apoyo que salga llegue a donde tiene que llegar, con las condiciones adecuadas”, añade Lizcano.
Más proveedores para sostener el crecimiento

La oportunidad está vinculada con el crecimiento que todavía mantiene la industria aeroespacial global. Airbus, por ejemplo, anunció un aumento de 40% en las operaciones de su planta en Querétaro , asociado con una mayor producción de puertas para aviones comerciales.

La FEMIA considera que estos proyectos pueden generar espacio para nuevos proveedores nacionales, aunque la incorporación requiere superar primero las barreras de entrada que representan las certificaciones.

“Afortunadamente la industria aeroespacial a nivel global sigue creciendo y nosotros estamos montados en esa industria. Hay un poquito de incertidumbre, ha bajado un poquito el ritmo, pero sigue habiendo inversión, sigue habiendo proyectos. Las empresas que están siguen teniendo volúmenes interesantes y sigue habiendo negocio”, explica Lizcano.

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