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Llevar el coche al taller hoy es más caro, especialmente para los vehículos híbridos enchufables

El costo promedio de una visita a un taller autorizado ronda los 3,776 pesos, pero esa cifra cambia según el sistema de propulsión.
Visitas a talleres automotrices son 14.6% más caras que el año pasado.
Los híbridos conectables combinan un motor de combustión con uno eléctrico y una batería que puede recargarse mediante una fuente externa, por lo que requieren atención para distintos sistemas de propulsión. (Katharina Hesse/Getty Images)

El tipo de vehículo que elige un automovilista también determina cuánto dinero gastará en el taller. La diferencia radica en el tipo de atención que requiere cada vehículo. Mientras los modelos de combustión necesitan revisiones mecánicas periódicas, los eléctricos demandan técnicos capaces de intervenir en sus sistemas electrónicos y actualizar su software.

Esa transformación incide en el costo de los servicios de mantenimiento que ofrecen las agencias y talleres independientes, que se suma a la presión que enfrentan por el encarecimiento de los insumos.

De acuerdo con el Índice de Satisfacción de Servicio al Cliente (CSI, por sus siglas en inglés), elaborado por JD Power, el costo promedio de una visita a un taller autorizado alcanzó los 3,776 pesos, 14.6% más que en 2025. El incremento supera el avance de 3.45% de la inflación general anual registrado en septiembre.

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El aumento también prolonga una tendencia que comenzó en 2025, cuando el precio promedio de los servicios subió 11.5%. Un año antes, en cambio, había registrado una reducción de 0.4%.

¿Por qué ha subido el servicio de los autos en las agencias?

Gerardo Gómez, director general y country manager de JD Power México, atribuye parte de la presión a la incertidumbre económica y a factores como la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá ( T-MEC ), que afectan las expectativas de costos de las empresas.

“Había estado bastante estable, un costo de alrededor de 2,000 o 3,000 pesos (por servicio) en los últimos cuatro o cinco años. Pero la incertidumbre que estamos teniendo sí está repercutiendo en la inflación general”, expone.

Carlos Henry, director general de Volkswagen, también identifica presiones en los insumos y las cadenas de suministro que repercuten en las tarifas de mantenimiento. La marca, explica, busca contener ese efecto mediante inversiones en equipos, capacitación de técnicos y el uso de piezas originales.

“Todo el tema de cadenas de suministro a nivel mundial y de los costos de los insumos han incrementado de manera importante, no nada más para la marca Volkswagen, sino en general para todos. Lo que nosotros tratamos siempre de hacer es ofrecer una muy buena relación valor-precio… Naturalmente todos los insumos a nivel mundial han subido y nosotros hemos tratado de ser muy cautos y prudentes”, señala en entrevista con Expansión.

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¿Cuánto cuesta el mantenimiento de un auto de gasolina, uno híbrido y eléctrico?

El gasto anual promedio en mantenimiento para la industria asciende a 6,362 pesos, con 2.2 visitas al taller por vehículo. Pero esa cifra cambia según el sistema de propulsión, de acuerdo con los datos de JD Power.

Los autos híbridos conectables (PHEV) encabezan la lista, con un desembolso anual de 7,990 pesos y 2.3 visitas. Les siguen los vehículos de gasolina, con 6,380 pesos y 2.2 visitas, y los híbridos convencionales, con 6,030 pesos y 2.1 visitas.

En el extremo opuesto están los autos eléctricos, cuyo mantenimiento representa 4,598 pesos al año y 1.9 visitas al taller.

Los híbridos conectables combinan un motor de combustión con uno eléctrico y una batería que puede recargarse mediante una fuente externa, por lo que requieren atención para distintos sistemas de propulsión.

En los eléctricos de batería, en cambio, las intervenciones se concentran en otros componentes y procesos. Anna Peláez, account manager de JD Power México, explica que estos vehículos se acercan cada vez más a la lógica de una computadora móvil, en la que las actualizaciones de software adquieren mayor peso frente a operaciones tradicionales relacionadas con aceites e insumos del motor.

“Estamos empezando a ver una diferenciación para todos los vehículos eléctricos. Aquí ya hay un nivel de especialización que se está requiriendo en los técnicos. Muchos de estos van a una actualización de software a diferencia de los de gasolina que van a revisión de frenos”, expone.

Esta evolución abre una nueva necesidad para los talleres, que deben contar con personal capacitado para atender sistemas electrónicos y diagnosticar fallas específicas de cada tecnología. La reducción de ciertas tareas mecánicas no significa que desaparezca la necesidad de especialización, sino que cambia el tipo de conocimientos y herramientas requeridos.

Los clientes jóvenes presionan por otra experiencia

El costo también plantea un reto comercial para las agencias. Cuando cada visita implica un desembolso mayor, la calidad de la atención y la facilidad del proceso se convierten en parte de la experiencia por la que paga el automovilista.

El estudio de JD Power muestra que los millennials, nacidos entre 1981 y 1996, representan 59% de quienes llevan su vehículo a un taller de servicio. La generación Z, integrada por quienes nacieron a partir de 1997, concentra otro 26%.

Para Gómez, las marcas tienen que ajustar sus procesos a las expectativas de estos consumidores, que buscan una experiencia distinta a la que ofrecen los esquemas tradicionales de servicio.

“Los papás ya están mandando a sus hijos a servicio, y ellos están buscando otro tipo de experiencia, el problema está en que los estamos tratando como siempre. Seguimos con procesos muy tradicionales… Si no nos enfocamos en esta generación vamos a perder clientes”, señala.

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