Esa coyuntura elevó los precios de los vehículos nuevos y redujo la disponibilidad en las agencias, lo que impulsó tanto la demanda como el valor de los seminuevos. Hoy, sin embargo, el mercado transita hacia una nueva etapa, marcada por inventarios más amplios y precios más competitivos en el segmento de unidades sin uso previo.
Uno de los indicadores que evidencia este cambio es la velocidad con la que los concesionarios logran colocar los vehículos usados. Mientras que en 2022 el 85% de los autos seminuevos se vendía en un plazo menor a 90 días, actualmente esa proporción descendió a 76%, lo que significa que el inventario permanece más tiempo en los pisos de venta.
“Tuvimos una caída. ¿Qué significa esto? Que los vehículos pasan más tiempo en los inventarios de los concesionarios antes de ser vendidos porque al día de hoy los que se venden en menos de tres meses son el 76%. Es un buen porcentaje, pero es alarmante que este número vaya a la baja”, explica Fernando Medina, director Global de Data Analytics de SimDataGroup.
Inventarios más largos elevan los costos
Para las distribuidoras, una menor rotación implica algo más que un retraso en las ventas. Conforme transcurre el tiempo, los vehículos usados pierden valor de mercado, reduciendo el margen que pueden obtener al comercializarlos.
A ello se suma el costo financiero de mantener el inventario inmovilizado. Los distribuidores suelen adquirir los vehículos mediante esquemas de financiamiento conocidos como Plan Piso, por los que pagan intereses mientras la unidad permanece sin vender.
“Tener mucho tiempo un vehículo en el concesionario implica para el distribuidor el pago de intereses, porque normalmente cuando adquieren el coche no lo hacen con capital al 100%. Toman créditos que se llaman Plan Piso y que generan intereses. Si tienen el vehículo demasiado tiempo, los intereses pueden llegar a ser incluso mayor que la utilidad que pueden generar sobre el coche”, señala Medina.
El especialista advierte que esta situación representa un desafío para la rentabilidad de los concesionarios, especialmente en un entorno donde los consumidores tienen cada vez más opciones para adquirir un vehículo nuevo.
La normalización del mercado cambia las preferencias
El auge que vivió el mercado de seminuevos durante la pandemia respondió a una combinación de baja oferta y altos precios en los vehículos nuevos.
De acuerdo con cifras de J.D. Power, el precio promedio de un automóvil nuevo aumentó 16% en 2023, al pasar de 399,000 a 464,000 pesos. En ese contexto, los vehículos usados no solo incrementaron su demanda, sino que incluso algunos propietarios llegaron a recibir ofertas de las agencias para recomprar sus unidades debido a la falta de inventario.