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Paleta Payaso, Carlos V y Pelón Pelo Rico ya no son mexicanos: los dulces de la calaverita que tienen dueño extranjero

Ricolino, Grupo Lorena, Turín y La Azteca protagonizaron operaciones millonarias que transformaron el negocio de la confitería en México.
Calabacita naranja de plástico para pedir calaverita, llena con cuatro dulces mexicanos: Paleta Payaso, Conejo Turin, chocolate Carlos V y Pelón Pelo Rico.
Los Panditas, Duvalín y Paleta Payaso forman parte del portafolio de Ricolino, que ahora pertenece a la estadounidense Mondelēz. (Expansión)

En México, una de las tradiciones más populares del Día de Muertos es salir a pedir calaverita. Cada año, niñas y niños recorren las calles para conseguir dulces, muchos de los cuales forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Sin embargo, algunas de estas golosinas, que nacieron en empresas mexicanas, hoy pertenecen a grandes grupos internacionales.

Es el caso de productos clásicos como la Paleta Payaso, el Pelón Pelo Rico y los chocolates Carlos V. Aunque su producción se mantiene en México, las compañías que los elaboran forman parte de corporaciones extranjeras, como resultado de adquisiciones y cambios de propiedad a lo largo de los años.

Esta es la historia de las empresas mexicanas detrás de algunos de los dulces más populares del país y de cómo terminaron bajo el control de corporaciones internacionales.

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Ricolino pasó de Bimbo a Mondelēz por 1,300 millones de dólares

En abril de 2022, Grupo Bimbo acordó vender su negocio de confitería Ricolino a Mondelēz International por aproximadamente 1,300 millones de dólares. Fundada en 1970, la empresa tenía 52 años de trayectoria en México cuando se anunció la operación.

Durante ese tiempo, Ricolino desarrolló un portafolio de golosinas que se convirtió en parte de la cultura popular del país. La venta llevó estas marcas a manos de la multinacional estadounidense, que buscaba ampliar su presencia en el mercado mexicano de chocolates y dulces.

Entre las marcas que pasaron a manos de Mondelēz se encuentran:

Ricolino, con golosinas populares como Panditas, Paleta Payaso, Duvalín, Moritas y Kranky.

Vero, fabricante de paletas y dulces como Elote, Manita y Pica Fresa, además de otras golosinas con chile.

La Corona, chocolatera conocida por productos como Canasta, Chutazo, Paletón y sus tradicionales huevitos de chocolate.

Coronado, reconocida por su cajeta de leche de cabra, así como por obleas, chiclosos, paletas y glorias.

Al momento de la venta, Ricolino generaba cerca de 500 millones de dólares anuales, tenía 6,000 empleados y distribuía sus productos en 440,000 establecimientos mediante más de 2,100 rutas, según el comunicado de la operación.

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Paleta Payaso, paleta cubierta de malvavisco y chocolate, decorada con gomitas que forman una cara. (Cortesía.)


Pelón Pelo Rico pasó a manos de Hershey con la compra de Grupo Lorena

En 2004, la estadounidense The Hershey Company anunció la adquisición de Grupo Lorena , una empresa originaria de Jalisco y fabricante de Pelón Pelo Rico, uno de los dulces de tamarindo más reconocidos en México. La operación respondió al interés de la chocolatera por ampliar su presencia entre los consumidores hispanos de Estados Unidos, un mercado en el que buscaba crecer con marcas que ya tenían reconocimiento entre esa comunidad.

Pelón Pelo Rico era el producto más importante de Grupo Lorena y representaba alrededor de la mitad de sus ventas. Su popularidad, basada en el dulce de tamarindo que se extrae de un envase mediante una pequeña presión, lo convirtió en una de las marcas mexicanas con mayor proyección comercial en el segmento de golosinas.

La compra también permitió a Hershey incorporar una operación de manufactura en México y aprovechar la distribución y el reconocimiento de las marcas de Grupo Lorena para llegar a más consumidores en América.

Buffali Wild Wings se alía con Hersey México para incorporar Pelón Pelo Rico en su menú

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Turín, fabricante de los Conejos de chocolate, pasó a manos de Mars

En abril de 2016, la estadounidense Mars concretó la adquisición de Grupo Turín , una chocolatera mexicana fundada en 1928. Aunque las compañías no revelaron el monto de la operación, Mars confirmó que incorporaría a más de 800 trabajadores de Turín y sus 20 boutiques de chocolate.

Con esta compra, la multinacional sumó a su portafolio una empresa con tradición en la elaboración de chocolates y presencia en el mercado mexicano. Entre sus productos más conocidos están:

Conejos Turín, chocolates de leche con forma de conejo y relleno cremoso.

Chocolate amargo Turín, con distintas concentraciones de cacao.

Licores de chocolate, una de sus líneas tradicionales de confitería.

Línea de chocolates para repostería, utilizada en preparaciones y productos de chocolatería.

La adquisición también permitió a Mars fortalecer su negocio de chocolates en México y ampliar su presencia en el segmento de servicios alimenticios.

Desde 2015 Mars buscaba adquirir a Turín.
Desde 2015 Mars buscaba adquirir a Turín. (Turín)

La Azteca, creadora de Carlos V y Chocolate Abuelita, terminó en manos de Nestlé

La historia de la Fábrica de Chocolates La Azteca comenzó en 1919 , en Orizaba, Veracruz. Fundada por los hermanos Francisco y Raymundo González Barragán, junto con Salvador Valencia, la compañía llegó a convertirse en una de las chocolateras más importantes de México, con una participación de hasta 40% del mercado nacional.

Entre sus mayores aportaciones estuvieron dos marcas que siguen vigentes: Chocolate Abuelita, lanzado en 1939, y Carlos V, cuya primera barra salió al mercado en 1944. A ellas se sumaron otros productos como Chocolates Presidente, Almon-Ris y Morelia Presidencial.

La empresa cambió de manos en varias ocasiones hasta que, en 1995, Nestlé la compró a la estadounidense The Quaker Oats Company por 160 millones de dólares. La operación puso fin a La Azteca como compañía independiente, pero permitió que sus principales marcas se integraran al portafolio de la multinacional suiza. Chocolate Abuelita, Carlos V y Larín pasaron a Nestlé, mientras que Avena 3 Minutos permaneció en manos de Quaker.

Controlaba 40% del chocolate en México, creó Carlos V y Abuelita, pero desapareció: la historia de La Azteca
En 1939 creó Chocolate Abuelita y en 1944 lanzó Carlos V, dos marcas que sobrevivieron a la empresa. (Carlos V y Chocolate Abuelita / Facebook)

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Sonric’s, la excepción: nació dentro de Sabritas y no por una adquisición

A diferencia de otras marcas de esta lista, Sonric’s no surgió como una empresa independiente que después fue comprada por una multinacional. Su historia comenzó dentro de Sabritas, que en 1983 incursionó en el mercado de los dulces y dos años después creó la marca, cuyo nombre proviene de la frase “son ricos dulces”.

Sonric’s ganó popularidad con productos como las Abejitas, la paleta Taka Taka y el Choco Mas. Actualmente, su catálogo incluye Rockaleta, Tix Tix, Gudu Pop y Mancha-T. También es recordada por el Maguito Sonric’s, su mascota rosa vestida de hechicero.

La diferencia está en que Sabritas ya pertenecía a PepsiCo desde 1966, cuando el conglomerado estadounidense integró a la empresa mexicana a sus operaciones. Por eso, Sonric’s nació en una compañía que ya estaba bajo control extranjero y nunca fue una empresa independiente que después cambiara de dueño.

La calaverita refleja cómo cambió de manos la industria mexicana de los dulces

La tradición de pedir calaverita también permite observar cómo ha cambiado la industria de los dulces en México. Detrás de algunas de las golosinas que siguen circulando de casa en casa hay empresas que comenzaron como negocios nacionales y que, con el paso del tiempo, se integraron a grupos internacionales mediante adquisiciones.

Las operaciones respondieron a distintas estrategias: para compañías como Mondelēz, Hershey, Mars y Nestlé, comprar fabricantes mexicanos significó incorporar marcas con reconocimiento, redes de distribución y acceso a consumidores que ya tenían una relación con esos productos. Para las empresas nacionales, en cambio, las ventas representaron cambios de escala y de control, y en algunos casos el fin de su independencia.

El resultado es que una parte de los dulces que forman parte de la memoria colectiva mexicana hoy está en manos de corporaciones extranjeras. Su origen y sus marcas permanecen ligados a la historia empresarial del país, aunque sus propietarios actuales sean otros.

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