Hoy produce Tiguan, Taos y Jetta, y tiene previsto incorporar nuevamente el Golf en 2027. Sus instalaciones integran procesos de estampado, hojalatería, pintura y montaje final. Alrededor de ellas se desarrolló una red industrial que convirtió a Puebla en uno de los principales polos automotrices de México.
Esa especialización, que durante décadas impulsó inversiones y empleos, también concentró riesgos. De acuerdo con el PIB por Entidad Federativa de 2024, las industrias manufactureras representan 27.2% de la actividad económica estatal. El comercio al por menor aporta 13.6% y los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles, 11.8%.
La manufactura es, por tanto, la actividad económica de mayor peso en Puebla. Y dentro de ella, la industria automotriz ocupa un lugar estratégico por su capacidad para articular proveedores, empleos especializados, logística y exportaciones.
El problema es que esa fortaleza también expone al estado a las decisiones de las grandes armadoras y a los movimientos de sus mercados de destino. El reacomodo de la industria internacional, las políticas comerciales de Estados Unidos y las medidas arancelarias han elevado la incertidumbre para las automotrices que producen en México.
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, atribuyó parte de las dificultades actuales del sector a esos cambios en el comercio internacional. Al mismo tiempo, reconoció el trabajo de conciliación de su administración, la dirigencia sindical y los directivos de Volkswagen para preservar la estabilidad laboral de la planta.
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Las gestiones derivaron en un convenio de revisión contractual que evitó una huelga en la armadora. El acuerdo permitió mantener la operación sin un conflicto laboral, aunque no eliminó las presiones que enfrenta la producción.
Diversificar para no depender de una sola industria
Para el gobierno estatal, el desafío ya no consiste únicamente en conservar las inversiones automotrices, sino en evitar que el desempeño de una sola actividad determine el rumbo de toda la economía.
La industria automotriz es el motor de Puebla y Volkswagen es el corazón de ese motor, pero no podemos someter nuestra soberanía económica a un solo sector
Alejandro Armenta, gobernador de Puebla
La administración estatal plantea fortalecer otras actividades para ampliar las fuentes de crecimiento y empleo. Entre los sectores identificados están el agropecuario, la tecnología, la educación y los servicios, además de industrias tradicionales como el calzado y el café, que también forman parte de la estructura productiva poblana.
Uno de los proyectos para avanzar en esa dirección es la reorientación del Centro de Formación de Capital de Alto Nivel (CERHAN), ubicado en San José Chiapa. El complejo fue creado para atender las necesidades de capacitación de Audi México, pero ahora ampliará sus servicios al conjunto de la industria instalada en Puebla.
Sus laboratorios e instalaciones, financiados con recursos públicos, dejarán de atender exclusivamente a una armadora para convertirse en infraestructura de formación disponible para otras empresas. La apuesta es aprovechar esa capacidad instalada para desarrollar talento que pueda incorporarse a distintas actividades productivas.