La plata, en cambio, permite comenzar con inversiones menores, pero presenta una mayor volatilidad. Esto implica que puede ofrecer rendimientos superiores en determinados periodos, aunque también registra cambios más pronunciados y, por lo tanto, implica un mayor nivel de riesgo.
El oro de inversión no está sujeto al IVA en algunos mercados, pero la plata sí puede estar gravada, lo que influye en la rentabilidad final dependiendo de la forma en que se realice la compra.
Además, el comportamiento de ambos metales depende de variables como la oferta y la demanda, la inflación, las tasas de interés y, especialmente en la actualidad, de la situación geopolítica internacional.
Los especialistas consideran que este último factor es el que mayor influencia tiene actualmente sobre la cotización del oro, mientras que la plata continúa beneficiándose tanto de su atractivo como activo de inversión como de su creciente uso industrial.
¿Cómo invertir en oro?
BBVA señala que existen diversas formas de invertir en metales preciosos, la más conocida es la compra física de lingotes o monedas, aunque en este caso recomienda verificar que el vendedor pertenezca a la London Bullion Market Association (LBMA) , organismo que certifica la autenticidad, pureza y calidad de los metales comercializados. En ese caso, se debe conservar la factura de compra para cualquier aclaración futura.
Otra alternativa consiste en invertir mediante fondos especializados, ETF (fondos cotizados), acciones de empresas mineras, así como instrumentos financieros más complejos como futuros o contratos por diferencias, estos últimos pueden ser una elección más para inversionistas con mayor experiencia.
Las desventajas de invertir en oro
A diferencia de acciones, bonos o bienes raíces, no generan ganancias, intereses ni rentas periódicas. Además, cuando se adquieren de forma física es necesario resolver el problema del almacenamiento y la custodia, ya sea mediante cajas de seguridad o bóvedas especializadas.