Cuando eso ocurre:
- Aplican exactamente los mismos montos máximos deducibles.
- La deducción continúa realizándose mediante depreciación anual.
- Deben cumplirse todos los requisitos fiscales previstos por el SAT.
Distinta es la situación cuando la compra se realiza directamente con un particular.
Generalmente no es posible cumplir con los requisitos fiscales porque no existe una factura electrónica válida (CFDI), lo que impide acceder a la deducción.
Inclusive, los vehículos usados también pueden formar parte de contratos de arrendamiento puro siempre que la operación reúna todos los requisitos fiscales correspondientes.
No solo el automóvil: estos gastos también pueden ayudarte a pagar menos impuestos
La deducción no termina con la compra o el arrendamiento del vehículo.
Siempre que los gastos estén relacionados con la actividad económica del contribuyente, cuenten con CFDI 4.0 y sean pagados mediante medios electrónicos, también pueden considerarse deducibles.
Entre los principales conceptos se encuentran:
- Gasolina. Debe contar con factura emitida al RFC del contribuyente y pagarse mediante tarjeta bancaria, transferencia o cheque. Los pagos en efectivo superiores a 2,000 pesos no son deducibles.
- Mantenimiento preventivo y correctivo. Incluye cambios de aceite, afinaciones, frenos, llantas y demás servicios, siempre respaldados con factura.
- Seguro del vehículo. La prima puede deducirse cuando el automóvil forma parte de la actividad económica. En algunos contratos de arrendamiento el seguro incluso puede integrarse dentro de la renta mensual.
- Refacciones originales. También son deducibles cuando la factura identifica claramente el vehículo, por ejemplo mediante placas o número de serie.
- Tenencia y derechos de circulación. Pueden considerarse gastos operativos para personas morales y personas físicas con actividad empresarial.
Cada uno de estos conceptos debe cumplir los requisitos fiscales correspondientes para conservar su carácter deducible.