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Wall Street pierde el amor por Tesla

Las acciones del fabricante de automóviles se han desplomado casi 40% desde el inicio de 2019.
Pierde brillo
Esta semana, las acciones de Tesla cayeron por debajo de los 200 dólares por primera vez desde 2016.

NUEVA YORK (CNN Business).- Tesla alguna vez fue el favorito de Wall Street. Pero ya no.

Las acciones del fabricante de automóviles se han desplomado casi 40% desde el inicio de 2019, borrando la mayor parte de las ganancias obtenidas en los últimos años. Esta semana, las acciones de Tesla cayeron por debajo de los 200 dólares por primera vez desde 2016.

La perspectiva ya no es tan brillante para una compañía que alguna vez tuvo un crecimiento de ventas más rápido que cualquier otra automotriz en la historia de la industria.

Pero Tesla ha publicado recientemente su mayor caída en ventas en su historia. Está siendo presionado por sus rivales en el mercado de los autos eléctricos a medida que todos compiten por los clientes. Y la compañía se ha visto obligada a cerrar tiendas y elevar los precios a medida que lucha por recuperar la rentabilidad.

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Para rematar, se espera que Tesla consuma una gran cantidad de efectivo en el próximo año y se prepare para una expansión internacional que plantea desafíos propios, junto con la creación de un vehículo que podría ser el más importante hasta el momento: el Modelo Y SUV de menor costo. Todo esto mientras se prepara para pagos de deuda inminentes.

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“Las nubes se oscurecen para Musk y compañía”, escribió Daniel Ives en Wedbush Securities en una nota de investigación publicada el lunes. “Seguimos teniendo grandes preocupaciones sobre la trayectoria de las perspectivas de crecimiento de Tesla”.

El problema con la demanda

Una de las causas detrás de la más reciente caída en las acciones es la manera en que Tesla está manejando la debilidad de la demanda de sus autos. Las ventas automotrices de la compañía se desaceleraron significativamente a principios de año.

El crédito fiscal que Tesla ofrecía a los compradores se redujo a la mitad, lo que contribuyó a la desaceleración. La pérdida de una gran parte de ese crédito fiscal federal de 7,500 dólares —que reducía la cantidad que la gente tenía que pagar por los vehículos de la compañía —hace que sea más difícil para Tesla convencer a los compradores que buscan ahorrar.

La otra parte del problema es que Tesla ha satisfecho gran parte de la demanda de los fanáticos que estaban dispuestos a dar un depósito de 1,000 dólares y luego esperar meses, si no es que años, para que sus autos fueran fabricados. El tiempo de espera para un Modelo 3 ahora es de menos de dos semanas.

Eso pone a Tesla en una posición poco conocida: necesita encontrar compradores para sus autos. Estaba acostumbrado a tener más demanda de la que podía satisfacer.

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Otro punto clave: aunque la compañía se ha convertido en la marca de automóviles de lujo líder en Estados Unidos, le ha resultado difícil cumplir la promesa de Musk de llevar estos autos a las masas. Se suponía que el Model 3 cumpliría ese rol. Pero Tesla ha hecho que comprar la versión económica del Modelo 3 sea más difícil; y el precio muy anunciado de 35,000 dólares ha ido subiendo cada vez más.

Tesla tampoco está vendiendo en un vacío. Durante gran parte de su historia, Tesla no tuvo mucha competencia en el mercado de los vehículos eléctricos, aparte de General Motors y Nissan, que fabricaron ese tipo de autos durante un par de años.

Pero ahora Honda, Hyundai, Kia, Volkswagen, BMW y Jaguar ofrecen vehículos puramente eléctricos para su venta en Estados Unidos. Otras marcas de lujo como Audi, Porsche y Mercedes también se están acercando. Así que, incluso con una demanda creciente de automóviles eléctricos, Tesla se enfrenta a un panorama mucho más competitivo.

“La demanda está en el corazón del problema”, escribió el analista de Morgan Stanley Adam Jonas en una nota de investigación el martes. “Tesla ha crecido demasiado en relación con la demanda a corto plazo, lo cual ejerce una gran presión sobre los fundamentos”.

La nota de Jonas se propagó a través de Wall Street. Él es un fanático de la compañía: su precio objetivo es de 230 dólares, 12% por encima de lo que se cotiza actualmente. Pero está preocupado por su estructura de costos básica frente a la disminución de la demanda.

Ives, el analista de Wedbush, puso en duda la posibilidad de Tesla de volver a la rentabilidad. La compañía rompió una breve racha de ganancias en el último trimestre cuando informó que perdió 702 millones de dólares.

Ives dijo que Tesla y Musk necesitan recortar gastos mucho más rápido si quieren volver a los números negros. Describió los objetivos de ganancias de la compañía este año como una “subida cuesta arriba tipo Kilimanjaro” y sugirió que la empresa podría vender decenas de miles de autos menos que su objetivo de 360,000 a 400,000 para el Model 3.

Quemando efectivo

Incluso Musk ha hablado de la necesidad de recortar gastos.

“Creo que es saludable estar en una dieta espartana durante un tiempo”, dijo sobre la estructura de costos de la compañía durante una reciente llamada de analistas en la que discutió la pérdida del primer trimestre de la compañía.

La compañía tuvo que pagar 920 millones de dólares en deuda durante el primer trimestre. Eso, combinado con la expansión del Model 3 a los mercados en el extranjero, la llevó a finalizar el trimestre con 1,500 millones de dólares menos en efectivo disponible. Por ello, Tesla terminó necesitando recaudar efectivo a través de una venta de acciones y deudas a principios de este mes. Pero, desde esas ofertas, sus bonos a largo plazo han perdido valor, junto con el precio de sus acciones.

Y Tesla tiene grandes exigencias de efectivo por delante.

Dijo que espera gastar entre 2,000 y 2,500 millones de dólares solamente este año en tres grandes proyectos: construir su primera fábrica en China y desarrollar el Model Y y un semiremolque, además de ampliar aún más su red de supercarga y las operaciones de servicio de vehículos para satisfacer a los clientes.

Planea comenzar la producción del Model Y el próximo año, pero primero tendrá que construir una fábrica en la cual producirlo. No hay suficiente capacidad en su planta existente en Fremont, California, para fabricar el importante SUV.

Tesla tendrá que volver a la rentabilidad más temprano que tarde o las preocupaciones sobre otra crisis de efectivo comenzarán a afectar sus acciones. La compañía tiene una deuda de 1,400 millones de dólares con vencimiento en marzo de 2021 y otros 977 millones de dólares un año después.

A pesar de esas preocupaciones, Tesla todavía tiene seguidores entre sus inversores.

Cuando vendió las acciones y los bonos para recaudar efectivo a principios de este mes, incluso encontró más demanda de la que esperaba, lo que le permitió recaudar 400 millones de dólares adicionales.

Pero la perspectiva para esas acciones no es tan brillante como lo era antes.

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