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Así afecta a sus bonos el techo de deuda de Estados Unidos

La expectativa de que el gobierno de Estados Unidos no cumpla con algunas de sus obligaciones de deuda hace temblar al mercado, disparando el rendimiento de los bonos y perjudicando a las acciones.
vie 01 octubre 2021 05:01 AM
Edificio en Wall Street con banderas de Estados Unidos.
El Congreso aprobó una ley para evitar que el gobierno de EU se quede sin fondos.

Una vez más el gobierno de Estados Unidos está al borde de incumplir con el pago de su deuda. Si el Congreso no aprueba un nuevo límite de endeudamiento y permite al Departamento del Tesoro tener más dinero en caja, el gobierno no podrá pagar a sus bonistas y ni sus obligaciones. Este escenario hace temblar al mercado disparando el rendimiento de los bonos y golpeando a las acciones.

Por ahora, el gobierno toma un respiro: la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este jueves un proyecto de ley para evitar que la administración de Joe Biden se quede sin fondos y tenga que cerrar. Esta ley servirá para financiar al gobierno hasta el 3 de diciembre, momento en el que demócratas y republicanos tendrán que llegar a otro acuerdo para evitar un cierre de gobierno. Sin embargo, no salva a Estados Unidos del denominado “escenario catastrófico” de impago o default.

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Los legisladores demócratas y republicanos intercambian acusaciones y utilizan el límite de endeudamiento como una herramienta política en el debate. Las voces demócratas llaman a un acuerdo bipartidista sin ligarlo con el debate del paquete económico, mientras que los republicanos, que en ocasiones anteriores han aprobado la suspensión del techo de la deuda, se muestran renuentes y reprochan que los demócratas quieren aprobar un paquete económico sin tomar en cuenta sus argumentos.

Este drama político levanta las dudas de muchos sobre ¿Cómo llegó Estados Unidos, la mayor economía del mundo, a este punto? y ¿Para qué sirve el límite de la deuda?

No es nuevo el jaloneo político por el techo de la deuda. Si se hiciera una serie (no tan divertida) sobre el drama en torno al límite de la deuda, el número de temporadas serían más de 70 (y contando). Para ser más precisos, en 78 ocasiones, los congresistas estadounidenses se han enfrascado en discusiones para revisar el límite de endeudamiento, de acuerdo con un recuento del Departamento del Tesoro. Al final, como en toda serie telenovelesca, los legisladores terminaron suspendiendo o estirando el límite en todas las discusiones.

Como es sabido el gobierno de ese país gasta más de lo que entra a las arcas. Una manera de compensar este déficit fiscal y mantener al gobierno operando es recurriendo al bolsillo de los inversionistas. Ampliar o suspender el techo de la deuda permite al Departamento del Tesoro pagar esas deudas y otras obligaciones ya aprobadas. Esta medida fue pensada para que el Tesoro no tuviera que pedir autorización al Congreso cada vez que emitiera bonos para pagar sus obligaciones.

Uno de los últimos acuerdos fue en 2019, cuando el Congreso aprobó suspender el techo de la deuda. La medida venció en julio pasado y el límite se fijó en 28.4 billones de dólares. El espacio que tiene el Tesoro para maniobrar es reducido tomando en cuenta que en 2020 el nivel de deuda nacional era de 26.95 billones de dólares, de acuerdo con cifras de DataLab, sitio de la Oficina del Servicio Fiscal.

Para seguir teniendo dinero en caja para pagar sus deudas, el Tesoro ha utilizado una serie de medidas extraordinarias que le han permitido sortear los obstáculos y seguir pagando sus obligaciones desde agosto. Pero Janet Yellen, encargada de las finanzas estadounidenses, ha dicho que las medidas y el dinero en caja comienzan a agotarse.

En este punto es dónde el gobierno necesita que el Congreso suspenda o apruebe un mayor límite de la deuda. Sin embargo, ahora la discusión sobre el límite del endeudamiento es más compleja, debido a que está siendo usada como una ficha política para la negociación de dos iniciativas: un paquete de alrededor de un billón de dólares destinados para infraestructura y en paralelo otro paquete histórico de “reconciliación” por 3.5 billones de dólares, para financiar temas prioritarios para la mayoría de los demócratas y de la Casa Blanca como: medio ambiente, viviendas asequibles, ampliación de la educación y seguridad social.

El tiempo no está a su favor y como todo pago de deuda, el de Estados Unidos también tiene fechas límites. Yellen estimó que el gobierno agotará su capacidad de préstamo el 18 de octubre y quedaría con recursos “limitados” para cumplir con sus pagos.

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¿Qué tan grave sería el impago de EU?

Abrir la puerta a un impago de Estados Unidos, considerado por los inversionistas como un país seguro para poner su dinero, “dañaría seriamente” a la economía, a decir de Yellen. Para otros gestores de activos incluso el escenario de un default sería “catastrófico” para el sistema financiero.

Si el Congreso cruza la fecha límite, el Tesoro se retrasará en pagos “críticos”, que van desde salarios a empleados federales y militares, beneficios a veteranos hasta programas de salud y de seguridad social, señaló el think tank Bipartisan Policy Center basado en Washington, DC.

Este escenario cobra relevancia al revisar los análisis de las calificadoras. Por ejemplo, Fitch, que mantiene una nota de AAA con perspectiva negativa al soberano, advirtió que esa falta de pago se traducirá probablemente en una degradación de la calificación soberana, aún si no se cae en un impago con los bonistas.

Todo esto inyecta nerviosismo en el mercado y los inversionistas acuden a activos de refugio, como el dólar, que en la semana alcanzó un máximo de 10 meses frente a una cesta de divisas. Mientras que en el mercado de acciones, considerado riesgoso, los inversionistas venden haciendo que baje. En septiembre, los principales índices bursátiles de EU, el Nasdaq y el S&P500 cayeron 5%, su peor desempeño desde que comenzó la pandemia.

Regularmente, los inversionistas también suelen acudir a los bonos del Tesoro a 10 años, pero dada la posibilidad de que el gobierno no pueda pagar, se alejan de ellos, haciendo que su precio baje y su rendimiento aumente, así en la semana el bono a 10 años alcanzó un máximo de tres meses a 1.5%.

En un reporte, Ramsé Gutiérrez, codirector de inversiones en el administrador de activos Franklin Templeton en México, señaló que la volatilidad en los mercados persistirá mientras no se resuelva una extensión o suspensión del límite de la deuda. “En particular, el dólar (al ser la mejor opción como moneda de reserva) podría seguir fortalecido contra el peso, monedas desarrolladas y emergentes como en los últimos 20 días”, escribió Gutiérrez.

Aunque el default no es escenario base para los economistas, en algunas ocasiones las batallas en el Congreso pueden tener consecuencias en la reputación crediticia. Un ejemplo reciente ocurrió en 2011. Tan sólo la idea de que el gobierno de Estados Unidos no cumpliera con el pago mensual a sus bonistas provocó que la calificadora Standard & Poor’s degradara la calificación crediticia soberana a largo plazo por primera vez.

“Las condiciones de mercado están lejos de ser el principal obstáculo para evitarlo, está más bien ligado a la voluntad política de los legisladores”, comentó Gutiérrez.

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