Para Ramsé Gutiérrez, VP y codirector de inversiones de Franklin Templeton, el fenómeno combina dos elementos. Por el lado estructural, destaca los fuertes flujos netos hacia las Afores, con mandatos de largo plazo, en un mercado donde los portafolios siguen altamente concentrados en instrumentos gubernamentales de corto plazo.
Pero también hay un componente táctico ya que el ciclo de recortes de tasas de Banxico ha comprimido los rendimientos de deuda gubernamental, especialmente en instrumentos de corto plazo y bonos flotantes. Esto ha incentivado a los inversionistas a buscar una prima adicional sin salir del mercado local.
“Sí hay espacio para un desplazamiento marginal desde deuda gubernamental hacia corporativa, especialmente en tramos cortos y medios, pero sin que cambie radicalmente el sesgo hacia el sector gubernamental”, explica Gutiérrez.
Yazmín Matus, subdirectora de Mercados de Deuda en VALMEX Casa de Bolsa, coincide en que el récord combina una base estructural sólida con un “timing” oportuno.
Con Banxico cerca de una tasa terminal y ante la revisión del T-MEC, muchos emisores buscan asegurar fondeo antes de que aumente la volatilidad.
Más que una sustitución total de gobierno por corporativo, se trata de una reasignación marginal dentro de portafolios “core” que buscan mejorar el carry sin elevar de forma significativa el riesgo.
Pemex, entre soberano y corporativo
La operación de Pemex, su primera en el mercado local en seis años, fue el principal catalizador del récord. Sin embargo, el apetito no necesariamente refleja una mejora estructural en su perfil financiero.
“No hemos visto cambios profundos en sus utilidades, una reducción clara de su dependencia financiera ni una estrategia sólida de desapalancamiento de largo plazo”, advierte Gutiérrez.
La demanda se explica, sobre todo, por la percepción de respaldo implícito del soberano. En la práctica, muchos inversionistas analizan a Pemex como un crédito altamente correlacionado al gobierno federal, donde el soporte político-fiscal funciona como un “piso” crediticio.
Matus subraya que el eje de la tesis de inversión es la capacidad y disposición del Estado para mitigar escenarios extremos, lo que convierte a Pemex en un híbrido entre riesgo soberano y corporativo que ofrece un spread atractivo sobre la curva gubernamental.
¿Ventana que puede cerrarse?
Para los inversionistas institucionales, el entorno permite capturar tasas más atractivas que las gubernamentales en emisores de alta calidad, especialmente en plazos cortos y medios o en estructuras a tasa flotante.
Del lado de los emisores, la ventana favorece a empresas con grado de inversión sólido, sectores defensivos y compañías con vencimientos en 2026-2027 que buscan adelantarse a posibles episodios de volatilidad.
Sin embargo, el contexto no está exento de riesgos.
Si la economía muestra un desempeño débil, se deteriora la confianza empresarial o no se consolidan planes estructurales en empresas públicas, la percepción de riesgo crediticio podría cambiar y generar episodios de volatilidad como los observados en el pasado.