Publicidad
Revista Digital
Publicidad

¿Petrobras es un ejemplo para Pemex? Lo que la petrolera mexicana podría tomar del caso brasileño

La viabilidad de Pemex exige más que apoyos financieros. Experiencias internacionales sirven de referencia, especialmente Petrobras, que superó su crisis mediante cambios estructurales profundos.
lun 19 enero 2026 05:55 AM
El plan de Petrobras que salvó a la petrolera brasileña y que Pemex puede replicar para salir de su crisis
Petrobras también enfrentó grande problemas operativos y financieros, pero la apertura al capital privado la ayudó a salir a flote. (Buda Mendes/Getty Images)

La experiencia internacional muestra que los rescates petroleros rara vez se resuelven solo con apoyos financieros. El caso de Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, se ha convertido en un referente clave para entender qué cambios estructurales permiten revertir una crisis profunda y qué lecciones puede tomar Pemex, hoy inmersa en uno de los momentos más complejos de su historia.

La petrolera estatal mexicana enfrenta de manera simultánea presiones operativas, financieras, de inversión y de infraestructura, además de una relación cada vez más tensa con su cadena de proveedores, lo que vuelve especialmente frágil su operación cotidiana y su sostenibilidad de largo plazo.

El contraste con su propio pasado es evidente. Pemex pasó de ser una compañía que aportaba millones de pesos a las finanzas públicas, con niveles de producción superiores a los 3 millones de barriles diarios a inicios de los años 2000, a convertirse en una empresa cargada de deuda, con fallas operativas recurrentes y márgenes cada vez más estrechos.

Publicidad

Calificadoras, analistas y especialistas coinciden en que la viabilidad de Pemex no depende únicamente de apoyos financieros, sino de un rediseño profundo de su modelo de operación, financiamiento y gobernanza.

Pero hoy, señala Jesús Carrillo, experto en temas de energía, no hay una novedad mayor sobre la operación o sobre la administración de Pemex. "Eso me hace pensar que hay que tomar con cautela este anuncio, porque no será tan fácil revertir la situación de la empresa simplemente con nuevos vehículos financieros”, señaló.

“De largo plazo no se solucionan los problemas operativos de la empresa”, añadió Carrillo en entrevista con Expansión, al advertir que la inyección de recursos sin ajustes estructurales difícilmente cambiará el rumbo de la petrolera.

Las experiencias internacionales ofrecen referentes. Una de las más citadas es la de Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, que también atravesó una crisis financiera y operativa de gran escala, marcada por deudas elevadas, caída en la producción y problemas de gestión.

El giro brasileño

Petrobras fue fundada en 1953, durante el gobierno de Getúlio Vargas, y operó durante décadas bajo un esquema de control monopólico. Sin embargo, hacia la década de los noventa, el deterioro de su producción y sus pasivos obligaron a replantear el modelo. En 1997, bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, Brasil aprobó una reforma que abrió la participación del capital privado en la empresa.

Esa apertura no implicó una privatización total, sino un cambio en la estructura de incentivos y responsabilidades. El Estado brasileño mantuvo el control, pero permitió que inversionistas privados absorbieran parte relevante de los costos de inversión y de las actividades de mayor riesgo, particularmente en exploración y desarrollo.

Actualmente, el gobierno de Brasil controla 29% de las acciones con derecho a voto de Petrobras. A ello se suma la participación del Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social y del Fondo Soberano de Brasil, que concentran otro 8%, lo que da un control gubernamental total de 37%.

Publicidad

El 63% restante se distribuye entre inversionistas minoristas en Brasil, la Bolsa de Nueva York, la Bolsa de Madrid y fondos privados e institucionales, de acuerdo con la estructura accionaria de la empresa hasta diciembre de 2025. Esa composición obligó a Petrobras a operar bajo estándares de mercado, mayor escrutinio público y reglas de gobierno corporativo más estrictas.

El resultado fue una transformación gradual pero profunda. Petrobras mejoró su disciplina financiera, ajustó su portafolio de proyectos y fortaleció su toma de decisiones con criterios técnico-económicos, lo que se reflejó en una recuperación de su rentabilidad y acceso a financiamiento en mejores condiciones.

El contraste con Pemex

Para Pemex, el contraste es evidente. Aunque se han anunciado esquemas para aumentar la producción y mejorar la liquidez —como los Contratos Mixtos, de los cuales apenas se han adjudicado cinco de los once previstos en la primera etapa—, estos proyectos aún están lejos de traducirse en producción efectiva.

Leonardo Beltrán, non resident senior fellow del Instituto de las Américas, explicó que cualquier cambio en las reglas del juego genera incertidumbre, y ese es el escenario actual en México. No obstante, considera que algunas de las decisiones adoptadas en Brasil podrían ser una alternativa para salir de la crisis.

"Hoy podemos observar que los bonos que coloca Pemex se colocan al doble que los de Petrobras, es decir, para que alguien invierta en un bono de Pemex hay que pagarle el doble", afirmó Beltrán.

Ese sobrecosto no beneficia ni a la empresa ni al Estado, y refleja un modelo de gobierno corporativo alineado a decisiones políticas, frente a otro basado en criterios técnicos y económicos.

Publicidad

¿Por dónde empezar el cambio?

La diferencia se observa directamente en el costo financiero. El modelo de Pemex se traduce en un mayor costo de capital frente a otras petroleras comparables, lo que limita su margen de maniobra y encarece cualquier intento de expansión o modernización.

Desde la perspectiva de Beltrán, el primer ajuste necesario es revisar el gobierno corporativo, de modo que las decisiones dependan de órganos independientes, integrados por perfiles técnicos y no políticos.

Otro componente clave sería una mayor participación del sector privado a través de la colocación de acciones en Bolsa, lo que obligaría a Pemex a mayor transparencia y escrutinio público. Actualmente, explicó Beltrán, la empresa desarrolla proyectos desde una lógica local y solo recurre al sector privado de manera reactiva.

“Hoy Pemex no tiene capacidades nuevas, no puede contratar nuevas empresas especialistas porque no se tienen los recursos suficientes y no les pagan a sus proveedores, básicamente tiene lo peor de los dos mundos”, advirtió.

“Si la empresa no tiene recursos para ser su propio motor, esos pueden venir de afuera, y no necesariamente privados, pueden ser otras empresas similares que sean más abiertas y que han mejorado sus recursos”, añadió Beltrán.

La experiencia de Petrobras sugiere que, sin una apertura real y un rediseño profundo, el rescate seguirá siendo un paliativo y no una solución estructural.

Tags

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad