De acuerdo con Paula Chaves, analista de HF Markets, el movimiento no responde únicamente a un ajuste táctico por múltiplos elevados en las grandes tecnológicas. Actualmente, el S&P 500 cotiza en cerca de 23 veces utilidades, mientras que el S&P 600 lo hace en un rango de 15 a 16 veces, una brecha que ha incentivado la rotación.
Sin embargo, detrás del repunte hay fundamentos macroeconómicos. Las small caps son particularmente sensibles al ciclo de tasas de interés: muchas presentan mayor apalancamiento y exposición a financiamiento variable, por lo que un escenario de recortes adicionales por parte de la Reserva Federal podría mejorar de forma directa sus márgenes y flujo de caja.
El sector industrial aparece como uno de los principales beneficiarios, particularmente fabricantes especializados, automatización, componentes de precisión y proveedores vinculados a infraestructura y centros de datos
Paula Chaves, analista de HF Markets
El factor doméstico y la Fed
A diferencia de las multinacionales de gran capitalización, las compañías del S&P 600 dependen en mayor medida del crecimiento interno de Estados Unidos. Un PIB más dinámico, estímulos fiscales, procesos de reshoring industrial e inversión en infraestructura fortalecen sus perspectivas de utilidades, señala Chaves.
La consolidación de la tendencia, no obstante, dependerá de que la Reserva Federal mantenga un entorno de crecimiento económico sostenido, inflación contenida y tasas en descenso gradual. Si la inflación repunta o el banco central prolonga tasas elevadas, el segmento podría perder tracción dada su mayor sensibilidad financiera.
Rotación en un mercado más cauteloso
Datos de S&P Global Market Intelligence apuntan a un cambio en el apetito por riesgo. El índice de apetito de riesgo de gestores cayó a 13% en febrero desde 41% en enero, reflejando mayor cautela ante valuaciones exigentes, el entorno político y dudas sobre la sostenibilidad del rally de IA.
En paralelo, un ajuste relevante en acciones de software —con el índice norteamericano del sector tecnológico retrocediendo más de 20% en el año a inicios de febrero— ha presionado a las large caps, abriendo espacio para que las small caps muestren su mayor desempeño relativo en décadas.
Por ahora, el repunte luce más como una normalización de valuaciones tras una década de subdesempeño que como un rebote especulativo aislado. Pero su permanencia dependerá de que las expectativas de utilidades se materialicen y de que el ciclo macroeconómico acompañe.