Desapalancamiento acelerado, no capitulación
El interés abierto en futuros de bitcoin pasó de unos 61,000 millones de dólares a 49,000 millones en una semana, y desde el pico de octubre —cuando superó los 90,000 millones— el mercado ha eliminado más de 45% del apalancamiento acumulado. Las liquidaciones forzadas sumaron entre 3,000 y 4,000 millones de dólares en días recientes, según datos de MarketVector Indexes a inicios de febrero.
El apalancamiento implica operar con dinero prestado para amplificar ganancias potenciales, pero también multiplica las pérdidas cuando el mercado se mueve en contra. Y esta estrategia ha sido históricamente uno de los principales impulsores del bitcoin. Esto explica en parte el desplome de la criptomoneda de casi el 50% desde su pico a inicios de octubre de 2025.
No obstante, para Matthew Sigel, jefe de investigación de activos digitales en VanEck, el ajuste ha sido “ordenado”, porque el crédito se redujo al mismo tiempo que el precio, sin señales de una falla estructural en el mercado.
Sin embargo, lo que sí llamó la atención fue la velocidad, el 5 de febrero se registró una de las caídas diarias más rápidas en la historia del bitcoin, comparable con episodios de pánico anteriores. Aunque el retroceso ronda el 47% desde el máximo, no es el más profundo que ha vivido la criptomoneda. En otros ciclos ha perdido más de 80%. La diferencia ahora no es tanto la magnitud, sino lo rápido que ocurrió el ajuste, explicó el experto en una nota de análisis de la institución.
La Fed enfría el apetito por riesgo
Desde el punto de vista macroeconómico, las minutas de la Reserva Federal de Estados Unidos mostraron divisiones sobre el rumbo de las tasas. Algunos miembros contemplan recortes si la inflación cede; otros no descartan mantener o incluso subir tasas si las presiones persisten. La ausencia de una señal clara de relajación monetaria elevó la volatilidad y debilitó el apetito por activos de alta beta como bitcoin.
Paula Chaves, analista de HF Markets, explica que el rally previo estuvo impulsado por posiciones apalancadas que actuaban como “combustible” para rebotes rápidos. Hoy ese combustible no está presente. “Sin apalancamiento agresivo, los rebotes tienden a ser más graduales”, señala. Además, con tasas elevadas, aumenta el costo de oportunidad frente a activos que sí generan rendimiento.
La Reserva Federal mantiene un discurso sin ofrecer señales claras de recortes inmediatos. Ese equilibrio incómodo genera falta de claridad sobre la liquidez
Paula Chaves, analista de HF Markets