BlackRock señaló que la decisión forma parte de los mecanismos habituales de gestión de liquidez del vehículo —conocido como HLEND— y que estos límites son necesarios para evitar un descalce entre el horizonte de los inversionistas y la duración de los préstamos corporativos que financia el fondo. Sin ese mecanismo, argumentó la firma, sería difícil administrar activos que suelen tener vencimientos de varios años.
El nerviosismo en torno al crédito privado no es nuevo, pero ha aumentado en los últimos meses. Un informe reciente de estrategas de UBS advierte que, en un escenario adverso, las tasas de incumplimiento en este mercado podrían dispararse. Según el análisis, los defaults podrían alcanzar hasta 15% si la Inteligencia Artificial provoca una disrupción significativa en algunos modelos de negocio corporativos, particularmente en empresas tecnológicas altamente apalancadas que se financiaron con préstamos privados.
En los últimos meses, otros gestores han intentado evitar este tipo de restricciones. Por ejemplo, el fondo insignia de crédito privado de Blackstone atendió solicitudes récord de rescate cercanas al 7.9% de su capital, en parte porque la propia firma absorbió parte de los retiros. Blue Owl Capital, por su parte, permitió a inversionistas retirar alrededor de 527 millones de dólares de uno de sus fondos tecnológicos.